DE SEPARACIONES
martes, 9 de marzo de 2010
Aquelarre: los brujos y el tiempo
DE SEPARACIONES
jueves, 4 de febrero de 2010
Discos para pasar el verano
Cinco discos que acompañan con cariño y empatía el calor sofocante en todo el país: de esos que transmiten alegría y acompañan una buena cerveza como si fueran maní audible (me fui a la mierda). Nota: si usted no es argentino pero se caga de calor en su tierra, por supuesto que es súper válido escucharlos, no lo dude.
Los otros cinco elepés, más depres y/o excesivamente reposados, son dignos para emos que no soportan el sol y, tan amargos, prefieren estar con ocho pulóveres en invierno antes que bancarse la transpiración estival.
Elijan su propia aventura y, si les gusta la música más allá de las estaciones, pueden pasearse por los diez destinos sin temor a disfrutarlos...
Aquí, los elegidos-depre, en una oración cada uno (blogger jode: en la próxima vienen los cinco que faltan).

Jeff Buckley – Grace: Un excelente cantautor -imitado en sus formas por un tal Thom Yorke y, por lo tanto, también por el de Muse- y sus océanos de folk-bajón, con momentos eléctricos y guitarras voladas, y el tema que da nombre al título como el pico de la impresionabilidad suicida que una canción puede ofrecer; eso y la famosa e impecable versión del Hallelujah de Leonard Cohen.
El tema: Grace.

Magazine – Secondhand daylight: O cómo hacer un disco perfecto y quizá el mejor tocado del post-punk, para que suene aberrante, traicionero (tiene cosas bastante progresivas), moderno y pop al mismo tiempo, con climas opresivos y la voz de fantasma del maestro Howard Devoto, que influencia a cualquier gótico que se precie…
El tema: Cut-out shapes.

Catupecu Machu – Simetría de Moebius: La banda más arriesgada en los últimos años de rock argentino, incluyendo los espantosos nombres que dan a sus discos y algunas de sus canciones, y otro disco difícil que al principio irrita e incita a las tinieblas pero luego de ser bien digerido muestra sus atributos, oscurísimos por cierto.
El tema: Cosas de goces.

The Stranglers – Rattus norvegicus: Novias cagadas a trompadas y que sangran por excesivo uso del amor entre sus piernas, experimentación cercana al reggae en Peaches -e instrumental a lo largo del disco, estos también tocan bien: no es un bajón, pero lejos está de ser el hit del verano con su aspereza sonora y su violencia punk.
El tema: Down in the sewer.

Checho Flá – Al salir: Joven del oeste de Buenos Aires juega a hacer Kamikaze en el '00 y, aunque tenga nombre artístico de guitarrista o bailaor flamenco, sorprende con canciones (muy) breves, bonitamente solemnes y levemente desoladas: si bien es el menos antisol de los cinco, no destaca por rebosar de alegría.
El tema: Mañana iré hasta el sol.
lunes, 1 de febrero de 2010
Para los que estén en Baires vol. II

Show 1: La banda del propio Mariano Esaín, Valle de Muñecas, toca en Le Bar (Tucumán 422) este miércoles a las 22. No tengo idea de precios -update 2/2: ahora sí, es gratis- y esas cosas, pero probablemente adelanten temas del disco que en este mismísimo momento están terminando y, se supone, verá la luz en marzo o abril, y caro no va a ser. Imagino que andaré por ahí si me dan los horarios, para los que no conozcan: ya saben.

Show 2: Esta unión me llamó poderosamente la atención. Ariel Minimal, líder de Pez entre varias millones de cosas, y Manuel Moretti, voz en Estelares, foto acá arriba, se presentan juntos en marco acústico. Ultra Bar, San Martín 678, es el lugar de encuentro: sale 25 manguitos y los pagaré porque me da mucha curiosidad el encuentro de dos tipos en esencia bastante diferentes a la hora de componer. Veremos cómo unen fuerzas, les tengo fe. Todos los jueves de febrero.
Eso, nomás.
(Próximamente, una selección de discos pro-verano y otros anti-sol).
lunes, 11 de enero de 2010
Para los que estén en Baires
Para los que estén en Buenos Aires y poco tengan que hacer más que seguir transpirando este calor (estoy seguro que eso incluye a casi todos; si tienen algo por llevar a cabo, déjenlo para el otro día):en Ultra – San Martín 678.
Mariano Esain (VALLE DE MUÑECAS) + Pablo Malaurie (MATAPLANTAS) muestran canciones nuevas y viejas, juntos y separados.
Después no digan que no les avisé (dénme unos días y quizá escriba algo).
jueves, 24 de diciembre de 2009
Un regalo multicolor
En esta semana del año todo se hace mal y pronto, digamos la verdad.El apuro por la reunión familiar que de tomas maneras será enquilombada -como todas, siempre-, la desesperación por comprar regalos (los que pueden) y alimentos varios, el engaño simpático a la ingenuidad de un niño que aún cree en Papá Noel, algún que otro borracho y/o descompuesto a la noche y demás detalles entre patéticos e hilarantes, conforman las normas a cumplir en cada fin de año.
En este preciso momento todas esas cosas no importan, tan solo me sirven de excusa perfecta para aprovecharme de esa urgencia y desearles unas felices fiestas -me atrevería a decir, mejor, feliz reunión familiar con regalos; siento que de celebración religiosa la Navidad ya tiene muy poco y no me molesta para nada ello- a todos los visitantes de este lugar: pásenla bien que no es tan difícil.
Les dejo nada más y nada menos que un hermoso presente en forma de mp3 para poner de fondo a las doce: este genial disco de los Hollies, redondo de punta a punta, psicodélico, afinado y perfecto.
Eso nomás.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Bonitos y nerviositos
Mientras en varios lares están haciendo análisis, elecciones y balances de década, aún no sé si voy a escribir algo sobre eso -un poco por falta de tiempo para armar algo piola y otro poco porque tantas ganas no me da, o me cuesta decidirme-, pero les cuento que planeé una interviú que hasta ahora está quedando trunca porque le falta una pata (cuando sepa bien cómo se cierra el tema les cuento mejor, quizá; sé que diciéndolo así les suena raro).El año próximo trataré de reforzar el blog con esas charlas y alguna sección más, me es interesante hablar con músicos: cuentan sus experiencias y saben más que nosotros. (Además, me siento músico también -toco, ergo, lo soy (?)- y el año que viene espero comenzar un nuevo proyecto relacionado con eso). Lo que nunca puedo prometer es voracidad y constancia en la publicación de textos aquí, ustedes saben...
Pero bien, sin hacer aún esos benditos balances y después de contarles nada, les quería dejar al paso este disco de Okkervil River, The stage names. Sin dudas, el disco y la banda estarían entre mis elegidos como una de las cosas más interesantes que he escuchado en la década que se nos va. La palabra interesante tal vez los confunda y les haga pensar en Okkervil River como una banda archimoderna, y no van por ese lado estos señores texanos: su fuerte son las melodías tarareables que mueven las entrañas. Canciones con swing -onda, bah-, algunas con las guitarras como protagonistas y otras con el pianito... Sin embargo hay algo en ellos, un nervio especial que los destaca y no sé cómo explicar; un algo que ni siquiera sé si responde a esos ataques psicótico-musicales (Our life is not a movie or maybe, el temazo de apertura), a la manera de cantar de su frontman Will Sheff o a qué.
Lo que les aseguro, así de una y con confianza ciega en estas nueve canciones, es que The stage names les va a gustar. Así de soberbio me pongo. No sobra nada más que belleza melódica, clasicismo indie y arreglos que engordan y ensalzan páginas insoslayables como A girl in port, una de las canciones más perfectas que he escuchado en los últimos 5 añitos.
Que lo disfruten, les digo que así será.
PD: nada que ver con Okkervil, pero en A estos hombres tristes están subiendo el show de Spinetta en Vélez. A quienes les interese, ya saben.
domingo, 6 de diciembre de 2009
Dignidad eterna

Sí, yo también voy a escribir sobre Spinetta. Estuve a punto de no hacerlo por la cantidad de textos que vi referentes al histórico cónclave del viernes por la noche, pero quisiera remarcar algunas cosillas que me resultaron maravillosas:
sábado, 28 de noviembre de 2009
Vago con suerte
Gracias a todos los que tiraron buena onda, en especial a la dama eMeYgriega que se ocupó del tema con dedicación y me mandó varios mails con data y ayudas varias.
Ahora, es raro. Debería de festejar con la música relacionada al asunto (don Luis, ya tengo mi ticket) pero encuentro interesante este retorno escrito para hablar de un grupejo de atorrantes que despertó las mejores sensaciones internas de mi ser en los últimos meses.

Algo así como un dream-team del under de los últimos días, los Onda Vaga son cinco señores (Nacho Rodríguez y Marcelo Blanco, ex Doris, junto con Marcos Orellana y Tomás Gaggero de Michael Mike, más Germán Cohen, de Satélite Kingston y la Orquesta de Salón de Pablo Dacal) que se juntaron a tocar, sin cables y por abuso de causalidad -cuatro de ellos estaban de vacaciones en Uruguay y allí largaron-, pero con las voces listas para bancar lo que venga. Así, aunque se suponían un conjunto de corta duración, la Onda creció cuando comenzó a sumar fechas y fechas encima, lo que sumado a la definitiva disolución de Doris -qué lastima- volvió a la banda un quinteto ya estable. Tiempo después de tocar y tocar, sintieron la necesidad de grabar un disco como carta de presentación: ellos mismos dicen que fue más por necesidad ante la gente que por otra cosa.
Y vaya si la carta de presentación les salió bien: Fuerte y caliente es un discón, un poco de sol en el deprimente contexto musical de, por lo menos, los últimos cinco años (déjenme ser bueno). Con Manu Chao como nave nodriza musical (?), Onda Vaga destila eso, desganados aires de simpatía y autenticidad, lo más cercano a la música-bailable-bien (escuchen y pongan el nombre que deseen) que haya dado el rock -¿es rock?¿importa?- por estos lares. Cinco tipos, cinco voces, e instrumentos que no hace falta enchufar: percusiones varias, trombón, criollas... aunque el caballito de batalla, vale repetir, son esas gargantas callejeras perfectamente fusionadas.
Suena a niños contentos narrando verdades simples, pero OV es bastante más a medida que las escuchas pasan. Ir al baile, por ejemplo, dice: "Cuando a los doce lleve la bandera en el hombro me di cuenta que nada pesaba. Uh, sí, la culpa la tuvo la maestra de cuarto, cuando me hizo jurarle a la nada. Yo solo queria ir al baile". Vale preguntarse si el baile es la vida misma -no digo Gran Hermano, digo la vida de verdad- o el deseo de un pendejito de poder salir de joda a la noche, pero no dudo de que la lírica es irreverente y original. Es decir: puede ser lo más profundo o lo más banal, y uno mismo lo decide. La apropiación de Cómo que no, del legendario y yorugua Príncipe -¡no el Enzo, Gustavo Pena, giles!- y la lúcida argentinización de los versos también es un punto alto: "Los pibes alla en la esquina están como dibujados, nadie paga sus pecados, no les socorre ni dios. Esperan la tardecita, ay, y se van pa' la placita, beben y fuman paco, después oyen reggaetón, porque esperan que en el cielo esté el amor... que no les diste vos. !¿Qué no?! ¿Cómo que no? Mírate, míralos".
Por supuesto, semejante nombre que eligieron para el proyecto, tiene también sus perlas hedonistas para danzar un poco, como Sequía de amor y Gilda, con Fito P. como invitado (¡cómo estás Rodolfo!). Además, Nacho rescata un hit de su ex banda y se mandan nuevamente con ese gran rodeo sexual llamado El experimento, y una dulzona versión a la brasilera de Havanna afair, de nuestros queridos Ramones (si Johnny estuviera vivo y la escuchara... mejor no pensarlo).
Simples, rebosantes de gracia, cual rockeros juguetones desarmando géneros, Onda Vaga suena a buena fiesta. ¿A alguien no le gusta eso? Bueno, entonces déjelos pasar, amigo aburrido. Los demás, están todos invitados a divertirse y reflexionar al mismo tiempo. Sí, se puede.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Dilema
jueves, 15 de octubre de 2009
El disco que no puedo dejar de escuchar
Este es mi disco favorito en lo que va de 2009.Hace tiempo que no me sucedía lo que me está pasando con Una temporada en el amor: casi todos los días lo pongo, resulta una obligación escuchar este conjunto de canciones, una necesidad que no sé bien por dónde pasa.
¿O sí?
Lo primero que me atrevo a decir es que hace tiempo que no encuentro un disco del que me gusten -y mucho- todas sus piezas. Ése es el primer signo de bondad de un disco definitivo, cualquiera sea: que te gusten todas las canciones. Lo segundo es que haya cierto concepto: un sonido que emparente ese conjunto de piezas, letras convincentes, belleza melódica, momentos de tensión y distensión... Muchas veces no nos detenemos en todos los elementos que podemos llegar a exigirle a una obra de manera muy consciente, pero podría decir que los que enumere recién son los que suelo exigir yo como escucha. Y Una temporada en el amor tiene todo eso. Son 14 canciones compactas, frescas y emocionantes.
De alguna manera, Una temporada... cierra la trilogía que inició Ardimos en 2003 y secundó Sistema nervioso central en 2006 (con varios hits y todo en el medio). Es el cierre más preciso que el grupo podría haber ofrecido: en el medio pasaron 6 años y los Estelares pulieron bien sus defectos -si se me permite el término-, en especial en el tema letras, donde varias rimas toscas del pasado le robaban algo de belleza a aquellas melodías siempre bien confeccionadas. Hoy todo sintoniza a la perfección.
En la revista La Mano de julio, Manuel Moretti, la voz cantante del grupo -además de guitarrista, letrista y principal compositor- relató así el por qué del título: "Me cerraba la idea del amor como un espacio geográfico. Como irse de vacaciones a un lugar que nunca habías visto y te gusta mucho: ésa es la primera figura. (...) El amor como un lugar de generación de experiencias preciosas e increíbles, pero también de mucho ejercicio y dolor, porque tenés que perder cosas para reconocer, aprender y entender otras. En realidad sería el amor como un método de conocimiento".
Y por allí van las canciones. Con el dolor impreso en la mayoría de ellas, y con la influencia definitiva del tango, corazón y concepto de su sonido. Es decir: Estelares no usa bandoneones, pero la melancolía -tan presente que hasta es el nombre de una fantástica pieza próxima a ser hit- merodea el ambiente como un paparazzi en busca de la foto de tapa. ¿Pruebas de ello? Autobuses, con un tal Rodolfo Páez como invitado de lujo; Superacción, la pieza más escalofriante del disco ("noches que suelo sentir odio a través de mí"); y Hoteles, una narración sobre la soledad reflejada en la vida de una estrella en su cuarto solitario (aunque se sepa que Moretti compuso la canción cuando lejos estaba de esa vida, y sí se encontraba cerca de la desolación, allá por fines de los noventa).
De todas formas, Estelares es un grupo de acordes mayores, aún con ese tono agridulce tan impreso en sus melodías. Los estribillos para multitudes de Cristal, Máscaras y Las luces del sueño lo prueban. En Las luces... se sienten los destellos setentosos, pero no del rock valvular, sino de esos cantores melódicos y populares que Moretti no se cansa de destacar en cada entrevista que concede: desde Roberto Carlos y Nino Bravo hasta Leonardo Favio (en la citada nota de La Mano afirma que ese tipo de épica melódica le gusta mucho, y que nunca le pareció kitsch).
Otro aspecto destacable del disco es cómo se cuelan en las letras referencias ideológicas a través de eslóganes, en canciones que aparentan poco de comprometidas como Un viaje a Irlanda, donde entre promesas varias para sus amigos, MM canta "veinte años no es nada, si hubiesen sido decentes" -una clara cita a los años de dictadura y la democracia neoliberal que desembocó en desastre-; o Tanta gente, el texto de un hombre dubitativo que busca el retorno de su chica, y canta como quien no quiere la cosa pero sí (en el puente de la canción, ya cerca del final) "Tantas horas, tan urgentes/ tanta gente indiferente/ los fascistas de siempre/ no tienen dos dedos de frente". Quienes lo vimos gritar a Moretti contra De Narváez y Macri en La Trastienda hace unos meses no nos extrañamos tanto, pero para algunos otros esas líneas van a sonar raro.
Entonces, ya lo saben: todavía hay esperanza para los que gustamos de las canciones de guitarra con estribillo & sentimiento, y se llama Estelares. Ustedes deciden si le dan la chance o no: yo me voy a poner el disco, que ni me gasto en subir porque está en todos lados (merece una búsqueda si aún no lo probaron).
(Dicho sea de paso: si tienen algún disco de 2009 que no puedan dejar de escuchar, me avisan).




