De vez en cuando salen discos que me ponen contento. Me refiero a lo siguiente: no sé si son obras maestras, no sé si alguien más los escucha, no sé si van a quedar en la historia, a generar el culto de diez gatos locos o a gozar de la total intrascendencia. Pero son álbumes que me dibujan una sonrisa en la cara ni bien los escucho por primera vez.Este es uno de esos. Una escucha, una sonrisa.
Cuando una leyenda viva del rock graba con una de las bandas que más te gusta del rock angloparlante, está claro que algo bueno va a suceder. Y que Roky Erickson haya hecho un disco con Okkervil River es groso. Está buenísimo. Okkervil River, quizá el grupo que mejores melodías ha creado en los últimos años, se junta con uno de los hombres clave de la psicodelia, un sobreviviente que las pasó todas y que muchos creían que estaba muerto.
Pero este excelente disco -climático y psicodélico, con pasajes rockeros y folk- demuestra que si Erickson está muerto, nosotros, los demás, estamos directamente enterrados. Emociona su voz curtida. Queda claro que esa voz sabe.
Escuché True Love Cast Out All Evil una sola vez. Sí, una sola, pero me alcanza para afirmar que va a ser uno de los lanzamientos del año. Y para que lo vayamos escuchando juntos, lo dejo para el que lo desee conocer... Se va la segunda.
Y qué lindo sería que lo editen por acá, ¿no?
