miércoles, 14 de julio de 2010

Ir por (la senda) colectora

Nota para el lector: esto ya se ha hecho y visto en varios lares. Pero igual es divertido y se me canta repetirlo a mi manera.

NPEL 2: el afiche que ven originó este escrito. Para más información, haga clic aquí.


Hay distintas clases de enfermos respecto del coleccionismo en la música. Hay gente que tiene muchos discos pero no tiene ese afán compilador (e incluso hay quienes desde el advenimiento de Internet dejaron de comprar discos). A mí, que aunque baje mucho sigo comprando en cantidades también -por la edad podría ser un bajador que no compra, pero creo que el coleccionismo a esta altura tiene poco que ver con cuestiones de edad, es o no es- me resulta divertido saber cómo la gente colecciona discos. Creo que cualquiera que guste de tener el disco como objeto es un coleccionista, al menos potencial. Por eso, cuando visito una casa en donde la discoteca está a la vista, no puedo evitar posar los ojos sobre ella primero para, si se me permite luego -y si hace falta aclarar que soy obsesivamente cuidadoso con los discos, hacerlo- meter mano a los que me interesen más. Alguna vez me dieron ganas de robar algún disco pero no me animé, en realidad ganó el respeto por el otro.

Para ver qué tal son ustedes, los que leen esto, les propongo una especie de cuestionario para que cuenten cómo llevan la vida de su discoteca, por qué siguen comprando discos -o por qué no compran más, lo cual también es toda una postura- entre otras cuestiones.
Pero primero les cuento mi caso, para que de paso vean qué es lo que quiero que me cuenten:

Debo andar cerca de los 300 discos -si bien no es una mala cifra me parece poco-, que vengo comprando desde mis doce años, o sea la mitad de mi vida. Por cuestiones lógicas, en aquella época no compraba mucho, cuando empezás a tener más guita propia te largás más. Me gustaría tener 1000 discos por lo menos, es otro numerito. Ya llegaré.
Esta idea de charlar sobre los discos surgió luego de que un amigo de mi cuñado me preguntara el otro día, después de ver mis discos, cuál era el que más había escuchado de todos, cuál era el más raro y/o preciado y cosas así. Cuento entonces: el disco que creo que más escuché es Singles Collection, el triple de los Stones con los singles de comienzos de su carrera hasta el ’70 más o menos; creo que no tengo discos decididamente raros aunque tenga algunos importados. Revisando, quizá el más raro sea Being there de Wilco pero no por ser en sí un disco extraño, sino por sus condiciones técnicas: me lo compró mi novia con la caja rota y un 305 escrito en fibrón negro que luego intentó ser borrado sin suerte por -imagino- su dueño anterior. No entiendo a quién se le ocurrió escribir un número sobre la tapa de un disco, pero lo hizo. En cuanto a lo otro, Marquee moon de Television y Bryter layter de Nick Drake son algo así como mis discos mimados, pero esa es una pregunta más difícil de responder porque casi todos tienen algo.

Los CDs ya no me entran en el espacio que tengo. Como tengo un equipo de audio en el comedor de casa y otro en la pieza, siempre dejo en el comedor (más o menos) diez álbumes que quiera escuchar. En mi cuarto los tengo divididos en distintas bateas: una de grupos nacionales -en realidad en español, porque Raro de El Cuarteto de Nos, por ejemplo, está ahí-, otra de solistas y otras dos con el mismo rótulo pero internacionales, aunque ahí se me mezclan más por cuestiones de espacios (hay que encastrar todo como se pueda). El orden es el siguiente: de arriba para abajo, comienzo con los artistas de los que más discos tengo hasta llegar a los que menos, y los discos de cada grupo/solista están ordenados por su salida, estando arriba de todo el más nuevo. Cuando tengo la misma cantidad de discos de dos bandas, elijo arbitrariamente cuál va arriba, excepto que haya algún disco doble o triple: ahí gana la banda que tenga más producción.

Uno de los problemas (?) que surge al momento de ordenar se da cuando aparece algún disco en colaboración. ¿Dónde lo ponés? Yo resuelvo por gusto o cantidad. Para que entiendan doy un ejemplo: La la la, de la dupla Paez-Spinetta, está metido entre mis discos del Flaco y no en los de Fito, sencillamente porque tengo más discos de Luis y porque -esto correría si tuviera la misma cantidad de discos de ambos- me gusta más.
Otro problema, al menos para mi discoteca en la que predomina el rock, sucede con los discos instrumentales. Pero es un inconveniente de simple resolución, lo arreglo fácil: nada de ponerlos juntos, las categorías siguen siendo las mismas cuatro que antes aunque no cante nadie. En síntesis, no ordeno ni por género ni alfabéticamente. Cuanto tenga miles de discos veré.

Vamos a los box-sets: poseo algunos, aunque me gustaría tener muchos más y la suerte de que me caigan todos los discos gratis al programa de radio que no tengo (!). El más groso en cantidad de discos es el más nuevito, Una celebración del rock argentino, que consta de nueve CDs y un librillo de varias páginas, seguido de lejos por El salmón de Calamaro, de 5 dedos, como decía su autor, y De Ushuaia a La Quiaca, de 4 discos (la edición 20º aniversario).
El artista del que más discos tengo si sumo todos sus proyectos es Luis Alberto Spinetta: entre los 11 solistas, el dúo con Fito, los 3 de Pescado e Invisible,
los dos primeros de Almendra y uno de Jade, llego a 21 compactos del Flaco. El que le sigue, de lejos, es Bob Dylan con 13.

El primer disco que compré fue La paciencia de la araña de Caballeros de la Quema y todavía lo tengo por ahí, el último -fue regalo pero lo elegí yo, así que lo cuento como compra-, Black and blue de los Stones, era una deuda pendiente. El LP que más barato me salió y que compré sólo por eso, fue Vision valley de The Vines: cuando lo escuché entendí por qué salía 7 pesos, fue esa primera escucha y un nunca más, ahora está al fondo de la pila... quizá algún día le dé otra chance. El más caro fue el box-set de Celebración producido por Nebbia, que igual lo garpé a un precio mucho más bajo de lo que sale en Musimundo y con DVD y libro incluidos. En realidad me salió súper barato, digamos.
Nunca compré un disco por su tapa.

Por supuesto, así como uno tiene maneras bastante peculiares de manejarse con sus discos, también las tiene con los mp3. Les cuento un par de manías: a cada copia le hago una carátula que indica los álbumes que tiene el disquito y su respectivo año de edición. A veces trato de que la selección de discos -si no es la discografía de un grupo en particular- tenga cierta coherencia, aunque otras hay que aprovechar megabytes y quedan metidos en un CD el último disco de Liliana Herrero con el primero de Kyuss. Al fin y al cabo es música que me gusta y si está todo escrito la encontraré.
En caso de que el mp3 contenga la discografía de un grupo prolífico que sacó más de un disco en alguna época de mágica inspiración por parte de sus autores –siempre pasa con grupos de los ’60 y ’70, está claro, no con los de ahora; el mercado ha cambiado, además-, se indica el orden con un número entre paréntesis al lado del año de edición del disco. Por ejemplo, si tuviéramos la discografía de los Beatles, sería: 1963 (1) – Please please me, 1963 (2) – With The Beatles y así sucesivamente. Siempre se pone el año primero.

Para el final les dejo un pequeño detalle sobre el tema: si alguien me saca un disco de su lugar correspondiente, lo escucha y vuelve a dejarlo donde estaba, de igual manera me doy cuenta de que lo sacaron. Varias veces lo consulté y no hacen más que darme la razón: habían sacado equis disco para escucharlo. Lo que no me dan es la receta para curarme...
Y bueh, todo no se puede.


(Espero que después de leer, por favor no se asusten y sigan entrando a charlar de música. Y abro el juego para que cuenten ustedes sus locuras y ordenamientos de discos, a ver si de paso me dan nuevas ideas para aplicar con mi colección).


martes, 6 de julio de 2010

Nuevas estrellas para mi cancionero

La tapa es una desgracia, sí.
¿Pero cómo puede ser que recién ahora esté descubriendo este disco?

Hace unos meses, le comenté a mi novia que siempre había escuchado hablar de Big Star pero nunca había buscado sus canciones, y ella me dijo que los había escuchado y le gustaban (no recuerdo si el diálogo se dio cuando murió Alex Chilton o antes). Entonces, me bajé los dos primeros discos del grupo y los cargué en mi reproductor mp3... pero el destino se ensañó con el aparato y lo mató -estaba bastante destruido, digamos, y nunca hay que confiar tanto en la tecnología- antes de llegar a #1 Record.
El tiempo pasó y el sábado, engripado y malhumorado por varias cosas, hurgando en la PC de mi casa encontré la carpetita que decía "Big Star" y contenía esos dos primeros álbumes: #1 Record y Radio city. Era la chance y les di play nomás, no había mucho por hacer... Y sí, comprendí las razones de tanto nombramiento, debí haber escuchado estás canciones antes. Pero nunca es tarde: la epifanía de escuchar algo por primera vez y que te haga preguntarte por qué no llegaste con antelación a ése lugar, es de lo más reconfortante en esto de escuchar música y de vez en cuando sucede. Y como nadie lo ha escuchado todo, por suerte, siempre va a volver a suceder.

Es increíble, pero toda buena banda cancionera tiene un aura beatle. Y toda banda rockanrollera tiene el toque stone. Y Big Star tiene un poco de las dos. Según dicen, esta gente reivindicó y reafirmó los caminos de lo que se da en llamar power pop: canciones de altas dósis melódicas pero con una enjundia mayor a la habitual en el pop tradicional, riffs de guitarra más fuertes de lo permitido (?) y buenos arreglos vocales. Ahora me vengo a enterar que The kids are alright es power pop.

No recordaba que In the street era de Big Star (algo que ya había leído) y cuando escuché The ballad of El Goodo, me dije "ah, son estos". ¿En qué banda sonora estará? Es de esas canciones que sentís que conocés desde siempre y ya escuchaste en otro lado. Watch the sunrise es muy bella y folk también, y además me hace pensar que para recibirse de cancionero intrépido hay que mostrar alguna vez ese costado folkie. Y qué buenos coros enmarcan a las melodías de estos tipos.

De todas maneras, la canción que te termina de hacer caer de traste es Thirteen, por lo que he visto y leído, un himno de culto indie: "Rock 'n roll is here to stay, come inside where it's okay... and I'll shake you".

Llego tarde, pero qué lástima que se murió este tipo, ¿no?

lunes, 28 de junio de 2010

El errante


Hace doce años, el estudio de la calle Iberá era más chico y se llamaba Cintacalma. En el fondo estaba la antigua cocina. Allí, en un tormentoso anochecer de invierno y después de una larga mateada, el frío nos hizo dejar encendida la hornalla, que extrañamente despedía un fuego verde. En esa quietud, donde sólo se escuchaba la lluvia incesante sobre el patio, Luis Alberto me reveló una historia increíble:

¿Conociste al capitán Beto?
No. No lo llegué a conocer aunque intuía que tenía que existir un tipo así. Aparte, cuando él empezó a trabajar en el colectivo y a modificarlo para su travesía se encanutó mucho más por temor a que lo descubrieran y lo boicotearan. Imaginate.

¿O sea que no colaboraste en el diseño de la nave?
No, no le dio lugar a nadie. Aparte, el Capitán no quería tecnología de punta. El quería tecnología incaica, a través de monopolos magnéticos de influjos astrales. Utilizó tecnología de tiempos muy remotos, de unos tres mil años atrás. Se ve que tenía un arca con energía y la usó para confeccionar la nave. El flaco se encerró en un galpón de Haedo y no dejó entrar a ningún diseñador. Inclusive Oreste Berta iba todos los días, pero él se cortó solo y nos ignoró a todos. Aunque después recordó algunas cosas en el espacio...

¿Cómo se llamaba?
Heriberto Aguirre.

¿Por qué largó el colectivo?
Dejó de ser colectivero una noche en que la cana quiso usar su colectivo para llevar pibes detenidos, a la salida de un concierto del Flaco Spinetta. El motor se paró porque, en Beto, hombre y máquina se conjugaban. Bajó y le dijo a los canas: «No me arranca más». Muy pícaro el hombre. A él no le importaba un pito que el concierto fuera de Spinetta o de Agustín Magaldi. No le parecía bien que le usaran el colectivo para trasladar detenidos, y menos si eran jóvenes. Se dio cuenta de que estaba todo podrido y como argentino no lo quería permitir.

¿En ese momento toma la decisión de volar?
Sí, ahí el tipo se dijo: «yo me voy no solamente de la línea para la que trabajo, sino que ahora mi periplo va a estar más allá de los márgenes de la tierra». Evidentemente invocó sus poderes. Se ve que manejaba alta magia. Beto tenía la posta para mandarse.

Era tanguero viejo, ¿no?
Escuchaba a Gardel, era hincha de River y le gustaban las plantas. Religioso el hombre, con su estampita de San Cayetano en el colectivo.

¿Habrá escuchado alguno de tus temas?
No, qué va a escuchar. Pero, aunque hubo una época en que hasta los colectiveros te gritaban por tener el pelo largo, Beto no lo hacía.

¿Qué edad tenía cuando se fue?
Sesenta años. Se fue grande ya, tampoco tan de taquito la iba a hacer. Con un balde de cemento armó una pila trinitrónica y se fue al espacio en un chasis de fibra. Usó técnicas perdidas en la noche de los tiempos.

Parece que extrañaba mucho...
Empezó a extrañar aquellas cosas que abominaba, los castigos de la ciudad. Él estaba cansado de la Argentina, pero se dio cuenta de que no podía transformar nada estando en la soledad del espacio. Querer modificar todas esas cosas le resultó una tarea imposible estando solo. Empezó a sentirse triste y melancólico.

Finalmente quedó errando en el espacio.
No volvió más. La ciencia tardó muchos años en descubrir en qué punto de la galaxia estaba. Finalmente quedó ahí, en su nave, mezcla de pirámide y colectivo. Llevaba puesto su anillo. Su tumba es el espacio y allí lo dejaron en honor a su hazaña.

¿La ciencia no encontró ninguna explicación?
No. Los científicos se siguen preguntando hasta hoy cómo hizo este tipo. Porque es la proeza más grande que realizó jamás algún hombre. El capitán Beto superó las barreras científicas por la fuerza de la fe.

Luis, ¿cómo sabés tanto de él si no lo conociste?
Es un secreto. Con lo sagrado no se juega.



(De Martropía, conversaciones con Spinetta; Juan Carlos Diez, 2006).


martes, 22 de junio de 2010

Para ir

Mis amigos de La Perla Irregular estarán tocando en Plasma (la dirección, en el afiche) junto a 107 Faunos y Nicolás Miguelez & el Círculo de Confianza. Como hicieron las mejores canciones que he escuchado en mucho tiempo, no queda más que recomendarles que vayan y se deleiten con su música. Y pronto les estaré contando más de ellos, ¡antes de que se hagan famosos y no nos den más bola!

De verás, una cita más que recomendable con el under argentino, y por sólo 10 manguitos (con lo caro que sale ir a ver a otros, les diría que ni lo duden, pero ustedes deciden).

LMEDA estará allí, vayan también.

jueves, 10 de junio de 2010

Hablando de este asunto del fóbal...


La fiebre del Mundial ha llegado a todas partes y en LMEDA no queremos ser la excepción.

En el año del Bicentenario, además, me pareció divertido hacerles leer este texto de Fabián Mauri que salió publicado en la excelente revista Un caño, unos meses atrás. El protagonista de la historia es una figura clave de la argentinidad, se cuenta una anécdota futbolera y, si no me falla, el propio Mauri es quien me fotografió junto al crack Litto Nebbia... así que todo cierra.

Lo iba a transcribir directo desde las ajadas páginas, pero por suerte la Internet soluciona problemas y Un caño sube sus escritos a la web. Léanlo y ríanse.

*****

Gardel, futbolero y lisérgico


El Gardel del que todos estamos infectados y somos portadores. El que está en el (imaginario) colectivo y en el bondi. El que se proyecta en nuestra corteza cerebral cuando suenan los primeros acordes de Volver es más un reflejo del incipiente star system del Hollywood de los años 30, primeros coqueteos con la globalización, que del genuino resplandor de su atorrante, fundacional porteñidad.
Estamos colonizados al punto que mansamente nos conformamos con una versión pasteurizada del Morocho del Abasto. No la cuestionamos. Carlitos, con la cara empolvada, sometido en primer plano a los caprichos de un fotógrafo amanerado, sobreactúa una emoción tortuosa y arremete con los versos que dicen “acaricia mi ensueño, el suave murmullo de tu suspirar…”. ¿No es raro? ¿No se parece demasiado a una telenovela mala? ¿Ese muchacho es argentino (o uruguayo, vo…)? No parece.
Ese Gardel de la Paramount, ese latin lover que canta los inspirados versos de Alfredo Le Pera -inspirados casi hasta la transcripción de Amado Nervo- de El día que me quieras, no es el que más nos gusta ni el que queremos reivindicar desde éstas páginas.

A Gardel le gustaba el fútbol. Menos que los burros. Pero visitó al asustadizo equipo argentino para amenizar la concentración de los jugadores antes de la final del Mundial de 1930 en Montevideo. Su racinguismo (nota de LMEDA: ¡grande Carlitos!) está documentado en la conocida anécdota del día en que fue a alentar a La Academia, ilusionado con disfrutar del juego de Pedro Ochoa, “el crack de la afición”, pero se encontró con que el wing esa tarde no jugaba. “¡Ochoíta, jugame un ratito!”, dicen que le imploró Carlitos. El hombre no pudo negarse, pasó por el vestuario y le dio el gusto al cantor.

Hacia 1929, el Morocho del Abasto no daba abasto. El Zorzal, aún de cabotaje pero ya consagrado y popular, necesitaba temas. Las grabaciones eran incesantes, y las canciones no alcanzaban. Intuyo lo bien que le habría venido al Mudo un Andrés Calamaro. Además, como corresponde al arquetipo del porteño de ley, el muchacho no se hacía rogar a la hora de hacer favores, y era condescendiente con los compositores que le acercaban sus balbuceos. En ese período Gardel grabó de todo. Sin filtro. Tangos, valses, estilos, zambas, foxtrots, ¡pasodobles!... Pero, entre tanta diversidad, los versos de un tango futbolero, el objeto de estas líneas, se destacan por su lisérgica originalidad:

LARGUE ESA MUJICA

Largue, Chiessa a esa Mujica
por Souza y por Roncoroni
y Pratto Coty Spiantoni

porque Passini calor.


Yo Onzari que Battilana

si ha Serrato la Manchini,
que si usted Reccanatini

tal vez Stábile mejor.


Marassi que yo Bidoglio

que anda con una Peniche

y aunque se Fleitas Soliche,

a quién se lo va a Gondar.

Qu' el es Nobile, che Negro,

nunca Settis Gainzerain

si deja esa Bidegain

pa' no volver a Beccar.


Tire, Cherro, esa Ferreyra,

que si corre Sanguinetti

lo van a dejar Coletti
en la Celta de un penal.


Es inútil que Lamarque

o a lo mejor la Martínez,

si no valdrá que Giménez

ni que se haga el Sandoval.


Guarda con la Canaveri,

Miranda que lo en Canaro,

si de usted bate un Purcaro

que es Cafferata de acción.


Olvide el Carricaberry,

tírese a la Bartolucci,

que mejor es hacer Bucci

que dárselas de Mathón.



La letra de Juan Sarcione utiliza, en un juego paronomástico, los apellidos de los futbolistas destacados de esa época en reemplazo de algunas palabras del poema.
Resulta difícil encontrar la lógica del relato por el que desfila casi completo el equipo de Huracán campeón del 28 (Settis, Pratto, Negro, Bartolucci, Souza, Nóbile, Stábile y Chiesa); y están también Juan Sandoval, de Quilmes, Roberto Cherro y Federico Bidoglio, de Boca Juniors, Alfredo Carricaberry, de San Lorenzo… El Mujica del título era el nueve de Racing. Y Manuel Ferreyra, de Estudiantes, Humberto Recanatini, que todavía estaba en Sportivo Barracas y se destacaría en el profesionalismo jugando para Gimnasia de La Plata, el Zoilo Canaveri, wing de Independiente. Escasean los de River. Aparecen mencionados, además, dos dirigentes: Pedro Bidegain, presidente de San Lorenzo, y Adrián Beccar Varela, presidente de la Asociación Amateur Argentina de Football.

Qué pasó por la cabeza de Gardel cuando el joven Sarcione le mostró la letra es algo que nos cuesta imaginar. La debe haber cotejado con sus guitarristas. Deben haber jugado a adivinar de qué se trataba. Se divirtieron, seguro. Con prudencia se puede deducir, a grandes rasgos, que la voz del narrador es la de un hombre que aconseja a otro que deje a una mujer (“Largue esa Mujica”) por zonza y roncadora (Souza y Roncoroni), le hace notar que, si recapacita (“Recanatini”), tal vez esté (“Stábile”) mejor. Le sugiere sensatez, que no empuñe un arma (“Tire Cherro esa Ferreyra”) que si corre sangre (“Sanguinetti”) lo van a dejar loco (“Coletti”) y preso. En la última estrofa, le recuerda que es un proxeneta (“Cafferata”) y que le conviene deshacerse de ese carro (“Carricaberry”), tal como en lunfardo se nombraba a las prostitutas entradas en años, y le sugiere que se tire a la bartola (“Bartolucci”). Que a veces es mejor ser alcahuete (“Bucci”) que dárselas de matón (“Mathon”).

La traducción literal de cada uno de los versos nos resulta imposible, seguramente ahí resida parte del encanto. Es más bien un trabajo para el criptólogo Rodolfo Walsh, que al pie de la teletipo de Prensa Latina descifró los mensajes en clave de la CIA que anunciaban una invasión norteamericana a Cuba.
Lo cierto es que Gardel grabó esta enigmática pieza, con música del mismo Sarcione, el 8 de agosto de 1929. Las aguerridas guitarras de Aguilar y Barbieri pulsan una cadencia arrabalera y entradora para el lucimiento del cantor, que con picardía le impregna a la letra un sentido sonoro a lo que no tiene sentido. No es difícil razonar que estos alucinados versos, contemporáneos a las vanguardias dadaístas europeas, hubieran permanecido en el olvido si el Morocho del Abasto no los hubiera interpretado. Y encima, ¡Cata Díaz Cantona Migliore! (cada día canta mejor).


*****

Acá les dejo Largue esa Mujica para que lo escuchen y así completen la divertida lectura de la nota con el audio de uno de los argentinos más famosos en el mundo.
¡Vamos, Selección!

lunes, 31 de mayo de 2010

Voces desde el alma

"Qué locura la simpleza".
Edelmiro Molinari.

Ya comenté aquí lo contento que me pone el retorno de Flopa Manza y Minimal, aquel trío casual que siete años atrás acuñó una de las obras maestras de la canción argentina en la década que se nos fue. Finalmente, se sucedieron los shows anunciados y asistí a una de las cinco funciones que F, M y M dieron en Ultra Bar. Y aquí estoy, más contento que antes. ¿Por qué? Por empezar, porque comprobé algo que suponía y era el éxito que iban a tener, dentro de los parámetros de la música que no suena en todas las FM del país, por supuesto: debieron agregar una fecha más de lo pautado y además van a emprender una minigira que por ahora los va a tener tocando todos los jueves del mes de junio -o sea, desde este mismísimo y cercano jueves- en la ciudad de La Plata, más precisamente en Ciudad Vieja.
¿Qué vi en Ultra? El valor de la simpleza llevada a la música como principal valor para encontrar el alma de la canción, la esencia de la melodía, lo que supera cualquier decorado y superproducción. Hay una frase famosa de Luca Prodan que decía algo así como "si yo te doy una guitarra algo tenés que hacer, algo que me golpee acá en el pecho". Y el jueves pasado había tres guitarras en Ultra. Y tres voces con mucho por cantar, tres personas, autores, que han escrito canciones que mueven, sobre el amor y la soledad, principalmente... como casi todos, pero con una identidad que los une incluso en cada uno de sus proyectos individuales: por decirlo de alguna manera, forman parte de una misma cofradía -imaginaría- de cancionistas.
Ahí la tenemos a Flopa cantando Abandoná, a Minimal dejándonos mudos y estupefactos con Compañera y a Manza, su forma tan especial y sus Días de suerte. Hay nostalgia, pero suena la esperanza en esas canciones también, y que hayan retornado en otoño no es un mero acto de la casualidad.

Repasaron sus frondosos repertorios, tocaron casi todo el disco y hasta se dieron el lujo de mostrar algunos temitas nuevos. Dos horas atravesadas por un buen clima que asemejaba casi al de una reunión familiar, entre chistes, risas y distensión que varias estrellas podrían imitar y contagiar al público. Prometieron repetir en noviembre y, quién dice, quizá tengamos la suerte de que unan sus fuerzas en un nuevo disco que no va a sorprender a nadie por sus bondades: esperamos esa simpleza que te parte al medio con los oídos abiertos. Qué locura Flopa Manza Minimal.
Brindamos por ellos.


***


"Cosas rústicas hacen al tiempo por mí".
El mismo de arriba.

Dos noches después: la misma ciudad, pero un día de mierda. El jueves hacía frío pero no había agua; el sábado llegamos al Teatro Coliseo entre varias muchas finas chotas gotas cayendo desde arriba. Pero tocaba Cat Power, ergo: si el día de Flopa Manza Minimal fue de pura cepa otoñal, la jornada de Chan tenía que ser cruel invierno, oscuro, húmedo y asqueroso: no entiendo cómo hay gente que prefiere el frío al calor. En fin, no había asistido a su show del año pasado, así que la expectativa (no sé si decir que era "grande", pero) era la suficiente en cuanto a la intriga que me generaba en escena esta bonita dama: sus afamados y supuestos problemas de comunicación y excesiva timidez en los shows y su fragilidad y a la vez su caráracter de rea que más de una vez la ha mostrado en estados complicados sobre un escenario y... todo eso. Y como en FMM, también, su voz y un escenario poblado por sólo tres músicos, porque cuando salió a escena, Chan fue secundada sólo por su tecladista y su guitarrista (esa voz se adueña de todo lo que pase cerca). Ellos tres alcanzaron para llenar la acústica del Coliseo con un sonido volátil y denso, que mostró a pleno esa convivencia generacional presente en la música de Cat Power: es soul y es blues, pero también es rock alternativo de los noventa, es flotante y es suave, puede ser áspera y seductora. El concierto se basó en sus excelentes des-versiones de canciones clásicas de la música popular anglosajona, diría yo con un dejo de chamuyo (?), combinadas con sus composiciones propias más clásicas si se quiere, la gran mayoría de The greatest.

La flaquita esa, que arranca tímida bailando al tempo de las canciones casi sin moverse, se va soltando. Se mueve cada vez más pero igual es suave, sigue siendo poco, parece atada, no podés dejar de mirarla, tiene una voz que una chica blanca no suele tener, susurra pero fuerte, baja a cantar entre la gente, la vemos desde lejos pero lo más cerca que la podemos ver, es más alta de lo que creía, canta como le gustaría cantar a cualquiera que quiera cantar bien sea mujer hombre o pájaro, recibe ramos y entrega rosas, ¡firma autógrafos a los riquillos de las primeras filas! -¡cosa nunca vista en un recital!-, saluda y se saca un sombrero que no tiene varias veces, quiere decir algo pero ya le apagaron el micrófono. Parece que se enamoró de Buenos Aires, seguro va a volver pronto, y nosotros por ella. La próxima le llevo un ramo.

sábado, 15 de mayo de 2010

Esto está bueno

De vez en cuando salen discos que me ponen contento. Me refiero a lo siguiente: no sé si son obras maestras, no sé si alguien más los escucha, no sé si van a quedar en la historia, a generar el culto de diez gatos locos o a gozar de la total intrascendencia. Pero son álbumes que me dibujan una sonrisa en la cara ni bien los escucho por primera vez.
Este es uno de esos. Una escucha, una sonrisa.

Cuando una leyenda viva del rock graba con una de las bandas que más te gusta del rock angloparlante, está claro que algo bueno va a suceder. Y que Roky Erickson haya hecho un disco con Okkervil River es groso. Está buenísimo. Okkervil River, quizá el grupo que mejores melodías ha creado en los últimos años, se junta con uno de los hombres clave de la psicodelia, un sobreviviente que las pasó todas y que muchos creían que estaba muerto.

Pero este excelente disco -climático y psicodélico, con pasajes rockeros y folk- demuestra que si Erickson está muerto, nosotros, los demás, estamos directamente enterrados. Emociona su voz curtida. Queda claro que esa voz sabe.

Escuché True Love Cast Out All Evil una sola vez. Sí, una sola, pero me alcanza para afirmar que va a ser uno de los lanzamientos del año. Y para que lo vayamos escuchando juntos, lo dejo para el que lo desee conocer... Se va la segunda.

Y qué lindo sería que lo editen por acá, ¿no?

miércoles, 14 de abril de 2010

Hay novedades en el titular


Tenía pensado cerrar el blog luego de la nota a Nebbia. Pero vamos a continuarlo. Gracias a todos por las buenas ondas, todavía me pongo contento cuando veo mi foto con él y también cuando leo lo que salió.
En fin... volvamos a lo nuestro, que sinceramente no sé qué es.

Les comento algunas novedades que el (mi) mundo musical ha tenido en estos últimos días semanas meses y me han resultado gratas, curiosas y/o interesantes:

- Divididos por fin sacó disco nuevo y me gustó. Más allá de un par de temas que siento que están de más -¡imagino que si Mollo y Arnedo leen esto no van a poder dormir!- creo que Amapola del 66 es un muy buen retorno: con logradas zapadas, excelentes momentos cuando se acercan a su veta folclórica (Avanzando retroceden es muy emotivo y profundo, escuchar cantar así a Diego Arnedo no es común; Boyar nocturno me remite positivamente a Gárgara larga y al Divididos que me gusta por intenso y denso). Eso, más algunas melodías redondas (Muerto a laburar, Buscando un ángel, la mismísima Amapola) da como resultado un disco con su sello inconfundible y ese sonido único. A renovar el repertorio, entonces.
Y podrían bajarle el precio muchachos, 70 mangos es un número que incita a la piratería.

- Flopa Manza y Minimal retornan en vivo con un ciclo que cubrirá todos los jueves de mayo en Ultra Bar. Los que llegamos tarde a ese glorioso álbum, a mi gusto el mejor de la década 00 (no me quiero hacer el indie, sinceramente es el disco que más me movió) estamos contentos. A su vez, el grupo de Manza, Valle de Muñecas, está en la fase final de su futuro tercer disco -sin nombre por ahora- y tendremos más novedades en breve en este mismísimo espacio.

- Aproveché unos descuentos de la discocadena garca más famosa y me compré un par de los Beatles remasters (el Blanco y
With the Beatles). Y lo de las remasterizaciones, de veras, no es joda: es impresionante escuchar la nitidez de las percusiones y el bajo en algunos temas. Hasta no hace mucho tenía en mi mp3 la versión anterior y -comparadas- esta nueva es el 0 km. más caro al lado de un Unito modelo 93. De hecho, se siente raro que todo esté tan perfecto (más).
En otro orden, ayer me di cuenta de que
Long long long para mí no existía, era un tema que directamente no registraba. Teniendo en cuenta que casi nunca salteo temas de un disco, me preocupa mi estado mental.
Y With the Beatles es una maravilla por su simpleza y su efectividad, es el disco de ellos que más enamorado me tiene desde el 9-9-09.

- Próximamente escribiré sobre algunos nuevos lanzamientos que han agradado bastante a mis oídos, de aquí y de allá.

- Y tengo armada una listita de veinte canciones para una nueva sección que daré en llamar Rock argentino porque sí. Aun debo juntar los audios en una carpeta, subirlos y escribir de cada canción mis pareceres. La idea es que sea una sección inamovible que consista en una lista interminable de grandes canciones surgidas del rock de acá. Ni 20 ni 100. Excelentes canciones rock hechas en Argentina, entregadas de a veinte pero sin final alguno, al menos hasta que este espacio ya no sea ni virtual. Es una excelente excusa -para mí- para adentrarme en varios grupos que no escuché tanto y creo que va a salir algo interesante.
Háganme acordar así alguna vez lo termino y lo largo a rodar, me divierte.

- Bueno... eso. Si me sobra un rato uno de estos días, arribaré con alguna de esas novedades.

martes, 30 de marzo de 2010

Charlas con músicos: el Honor de hablar con Litto Nebbia


De vez en cuando se justifica esta existencia virtual.
Esta es una de esas veces.

No bien me enteré de la salida de Una celebración del rock argentino, me dije "tengo que hablar con Nebbia". Hace tiempo que lo venía pensando y sabía por conocidos que era un tipo de buen trato y que me iba a responder. Me decidí y, finalmente, lo contacté vía mail: contestó el mismo día, aceptando la propuesta con la condición de que le enviara las preguntas por ese medio, que por allí me las respondería. Mi respuesta fue "bueno, dale, lo hacemos así, aunque me hubiera gustado conocerte...", y al rato me contestó que, si quería, empezábamos por mail y después redondeábamos algunos conceptos en persona. Genial.

En una semana arreglamos todo, siempre por correo electrónico: Nebbia contestó todo con mucha buena onda y al instante, lo bombardeé de mails y preguntas y con todo fue gentil. El lunes pasado fui hasta Melopea, charlamos casi una hora, me llevé el impresionante box-set del que les contará algunos varios detalles y tuve el honor de conocer a uno de los tipos por los que ahora el rock en Argentina es un folklore más. Para colmo, me envió las fotos de portada preliminares de los discos y una letra inédita de su próximo álbum solista, La canción del mundo.
Qué más decir, todavía se lo estoy agradeciendo...

Aquí, todo lo que hablamos, largo y valioso:


PARTE UNO: UNA INMENSA CELEBRACIÓN

¿Cómo surgió la idea de Una celebración del rock argentino? ¿De quién nació, alguien te lo propuso o fue idea tuya?
Muchos años atrás se me ocurrió. Quizá después que hice el Beatles SongBook donde interpreté 60 temas de Beatles a mi estilo.
Estoy de acuerdo en que cada quien toque una música a “su onda”, pero a veces sucede que toman un tema ya casi clásico y lo deforman de una manera, que para mí no tiene sentido. Porque es como destruir la pureza real que tenía la cancioncita, y por eso se transformó en clásico. Y otras veces, escuchás versiones de un tema conocido, con un arreglo que está muy lejos del clima y la armonía en que fue escrita la canción originalmente. En síntesis: cuando versiono algo, me gusta conservar el clima de la canción, porque seguro eso es lo que me ha motivado a tener ganas de cantarla o tocarla. Le agrego cosas dentro de mi estilo, porque me siento más seguro entonces de hacerla, y porque jamás imitaría su versión original.
Tuve la idea de hacer un trabajo tipo Enciclopedia... un manojo de 200 canciones, que están casi todas perdidas, ignoradas, y hasta muchísima gente no las conoce.

El proceso desde la grabación hasta que se publicaron los discos fue de casi cuatro años. ¿Era lo que estimaban? ¿Se demoraron?
Realicé esto sin ningún apuro, sin fecha. Fue un antojo personal, pero era muy oportuno que apareciera como Aniversario de 40 años del rock argentino. Lo terminé a tiempo, pero sucede que luego hubo problemas económicos y hubo que esperar hasta ahora...

¿Cómo hiciste para seleccionar los temas?
Todos los temas los elegí por gusto personal, inclusive por eso te darás cuenta que aparecen más temas que hay que bucear y buscarlos.

Si bien están los temas clásicos…
Sí, están algunos. Por ejemplo, fijate una rareza: no está Sólo le pido a Dios cantado. Y sin embargo está muy bien tocado por Daniel Homer en otro tempo, como si fuera una música de película. Después hay temas de rescate que me gustan, que no eran conocidos, nunca lo fueron: Leves instrucciones de Almendra, por ejemplo, o de Invisible, Elementales leches. Yo fui haciendo temas que a mí personalmente me gustan; y lo que sucede es que la última parte de las 200 canciones, las últimas 50, fue donde se me vino mucha gente que dijo “ah, me enteré que están haciendo...”, y esa gente, antes de que yo dijera nada, me decía “a mí me gustaría hacer tal cosa, tengo tal cosa” y yo eso lo dejé, salvo rarísimas excepciones que le dije a alguno “necesito que me hagas tal tema”. Porque yo quería también -obsesivamente- que tuviera la presencia de todo el mundo, aunque sea compositivamente. Por eso en el disco de Artistas Varios, te podés fijar que hay un tema de Pajarito Zaguri, un tema de Gabriela, de muchísima gente que hizo o hace, pero que no es gente con la que yo tenga una llegada, ni de que vengan y me toquen algo nuevo, algo viejo... Pero bueno, esa gente estuvo, fue parte, y ahí ponemos un temita.


Y con los músicos que se fueron sumando, ¿aceptaste a todo el que viniera a aportar algo nuevo?
Sí, por supuesto. Lo que pasa es que es como te digo: lo de aceptar a cualquiera que llamara fue la última etapa, la primera yo llamé.

Los primeros 140, 150 temas, llamaste a todos.
Sí, se me ocurrió hacer estas cosas lindas que me salieron bien y que vas a ver que hay muchos temas donde hay cuartetos raros armados.

Sí, hay cada banda… No sé en qué tema de Almendra tocan Soulé, vos…
En Color humano.

...Y creo que Alejandro Medina, Bazterrica.
Bueno: esas cosas, aunque no lo creas, yo llamé a los tipos y tenía más o menos armado el esqueleto del tema, y había buena onda, tomamos un café, lo pasamos una vez y lo grabamos. Eso es lo que tiene también de bueno.

Hay bastante improvisación.
Claro. Y es muy linda la sensación porque vos armás de pronto una banda de cuatro o cinco tipos de la historia, que conocen el tema pero no son los que lo grabaron. Entonces lo toca cada uno con su impronta pero respetando que ese es un clásico que tiene esas palabras.

De hecho esa versión está buenísima…
Sí, me gusta mucho, y me gusta mucho también la versión que hicimos de Cruzando la calle de Aquelarre, ahí también armamos otra banda y canta Bazterrica.
Y después no sé si vos tenés el cuaderno de fotos, el DVD y el mapa.

No, el DVD no lo vi.
Porque en realidad, es la caja para eso. Si bien nunca pensamos en venderlo todo junto porque sería muy caro...

Claro, el DVD y el libro salieron antes.
Salieron antes pero por una equivocación. Nosotros pensábamos que salía el DVD con el mapa y el cuaderno de fotos en el kiosco, y al toque salía el disco. Y el disco se atrasó como un año y pico porque no teníamos guita para sacarlo, entonces, pobre gente, el que compró eso no sabe dónde están los discos, y el que compró los discos no sabe dónde está el resto. Ahora vamos a tener la ayuda de una publicidad, creo que en mayo, vamos a hacer una pegatina, y eso va a anunciar todo completo, va a decir “esto lo comprás en kiosco, esto lo comprás en una tienda”.

Porque eso -el pack con el DVD y el libro- se compra en puestos de diarios, ¿no?
Claro. Pero está muy lindo todo porque en el cuaderno hay notas sobre la grabación, background, producción discográfica... Lo vendemos mucho en vivo, en los lugares donde vamos a tocar.

Hay varios temas de tu autoría en el box-set que hasta hoy eran inéditos. ¿Con qué criterio elegiste a cada grupo para que los haga? ¿Por qué quisiste que formen parte de estos discos y no grabarlos más adelante en un disco tuyo?
Porque son como elementos de rarities, curiosidades de inéditos... el box-set tiene muchos huecos donde espiar guiñadas y cuestiones.
Por ejemplo, el tema La celebración con que termina el último volumen, es una grabacioncita hecha en un grabador Geloso en velocidad 1.75 (que ya no existe). Soy yo a mis 15 años tocando la guitarra arriba de la cama, jugando a sanatear inglés. Algunos que lo escuchan creen que es un tema ya compuesto, en realidad es una improvisación.

¿Cuáles son las versiones que más te gustan, propias y ajenas? ¿Algún grupo te sorprendió?
Me encanta la versión de Presente de Guadalupe Raventos, la de Sólo se trata de vivir de Silvina Garré... Las viñetas instrumentales en guitarra por Daniel Homer, son tremendas. El tema que Hugo Fattoruso dedica al rock argentino, Gota pura, belleza total. Podría mencionarte 40 más tranquilamente... En términos generales, lo que me parece bueno, es que los 9 volúmenes suenan con personalidad, pero a su vez todo suena como si hubiéramos hecho un álbum. Vos escuchás hoy día tributos donde todo suena como si hubiera tocado una máquina. Todo está despersonalizado, exceptuando en cada track la voz del artista famoso que han convocado.
También por otro lado, escuchas discos compilados que son desparejos como si fueran un álbum de Grandes Éxitos.

¿Te quedaste con ganas de versionar alguna canción que haga otro grupo; o a algún colega?
Debería pensarlo, pero en principio creo que no...

Me llamó la atención la ausencia de Moris y Javier Martínez, ¿por qué no estuvieron?
Moris no quiso participar personalmente, a pesar de que sabía que uno de los volúmenes se le dedicaba. Con Javier Martínez no tengo relación alguna.

Al ver los artistas que participan, me surgió una idea que te paso a pregunta: ¿No pensaron organizar una serie de shows para presentar los discos? ¿Es algo imposible o se podría armar?
Es muy difícil convocar a 294 músicos para un evento, deberían ser 4 o 5 días de recital para tocar todo. Algunas presentaciones haremos, con una media docena de invitados, como para desarrollar un set que muestre un indicio de la idea general, pero nada más.
En febrero hicimos Mar del Plata. Toqué básicamente con mi grupo La Luz y Emilio del Güercio, Rodolfo García y Ricardo Soulé de invitados.

¿Qué valor pensás o sentís que tiene este laburo? ¿Te das cuenta de la obra que hicieron o lo sentís como un disco más?
Me parece que es un trabajo que puede actualizar el interés de la gente, especialmente de las nuevas generaciones, en redescubrir un montón de música que se ha hecho. Vos sabés que las grandes compañías lo único que hacen generalmente es insistir con la compilación de los temas hits, e inclusive una radio dedicada enteramente al rock argentino como La Mega, no baja de pasar La balsa, Viento, dile a la lluvia o Muchacha.

El disco rescata los primeros diez años del rock argentino, el momento fundacional y la estabilización, digamos (1963-1973): ¿De lo que pasó de allí en adelante qué opinión tenés? ¿Rescatás alguna época o grupo en particular?
Siempre aparecen músicos buenos en nuestro país, sean de Capital o Interior. Pero concretamente, el sector que se denomina rock, está bastante achanchado.
Falta para mi gusto, originalidad, buenos arreglos, letras significativas. El negocio, el querer ser famosos y masivos les ha comido el cerebro a la mayoría. Por supuesto hay excepciones. Pero en general, todos quieren ser jóvenes, famosos y delgaditos... jaja... nada más alejado del verdadero arte que esa postura.


PARTE DOS: DE MELOPEA A LA REALIDAD POLÍTICA

¿Sentís que se valora lo que hacés con Melopea? ¿Cuando escuchás que al hablar de independencia se nombra casi exclusivamente a los Redondos, te molesta? ¿Creés que la omisión es intencional?
No entiendo. ¿Qué hacen los Redondos? Creo que hacen sus propios discos, es algo totalmente distinto a Melopea. De esta manera no creo que haya ninguna omisión. Son dos cosas totalmente distintas.

Justamente por eso te lo pregunto.
No, porque lo que pasa es que a lo mejor al tipo que le gustan los Redondos lo que yo hago no le gusta y no lo conoce. Ojo, a mí me parece que el tema independiente es muy bueno para los músicos y yo les diría a todos los músicos que hagan su producción independiente. Esto no significa que tienen que hacer un sello como yo hice: lo que pasa es que soy un loco de esto y tengo más conocimiento, más dedicación, entonces cuando empecé se me ocurrió hacer una cosa para todo el mundo, no para mí solo. Pero bueno, después hay gente que ha hecho siempre su discografía independiente, como Lito Vitale, creo que los de La Renga también, El Otro Yo, que también son independientes, Los Redondos

Bueno, Pez...
Claro, claro. Pero esto, Melopea, fue y es otro proyecto. Lo nuestro es un sello para conformar un catálogo documentalista de lo que pasa en este país, que justamente no es lo que producirían las compañías grandes, porque se dedican a producir cosas más comercialmente efectivas. Es otra historia. Además te digo otra cosa, ya hay una cuestión del carácter de cada uno, yo nunca le fui a esto de quién es el primero, quién es el tercero... uno sabe individualmente qué hace o qué no hace. Entonces, yo digo, cuando a veces leo que un tipo dice o pone el primero de algo y vos sabés que no lo es, con que lo sepas ya está.
Y cuando lo dicen de mí, tampoco soy un tipo que viva de eso, ponele que alguien diga que soy el primero o el segundo... la verdad que no le hace mucho a la cosa. A mí me parece que lo más valioso de cualquier músico es cómo logra desarrollarse y seguir la historia de lo que se dijo que iba a ser alguna vez. Porque vos fijate, esta profesión es bastante cruel. No todo el mundo tiene la fuerza, el destino, el don, de seguir adelante con lo que se propuso en su adolescencia. Es muy difícil. Vos dejás por el medio del camino un montón de gente: el que no cagó por la ambición cagó por la droga, cagó porque lo estafaron, porque lo pisó un auto. Es muy bravo. Entonces, digo, me parece que también hay que darle bolilla a la cosa general... Yo cuando veo artistas de esos que me gustan, tipos que los vengo siguiendo desde que salieron y tienen más o menos mi edad... son tipos que siempre lo que se prometieron hacer, lo siguieron. Por ejemplo, Bob Dylan: ¡Bob Dylan nunca paró de hacer lo que se propuso!

¡Y nunca para de tocar!
No para de tocar. Y hace siempre sus soniditos, sus letras, es una belleza un tipo así, que sabés que es un tipo seguro. Que es un tipo que siempre cuando vos escuches sus discos va a haber algo que rescatar. Lo mismo pasa con brasileros que yo quiero, Antonio Carlos Jobim o Milton Nascimento, y lo mismo pasaba con Ástor Piazzolla: el disco que vos agarres está bueno. O Frank Zappa. Tipos que toda la vida siguen desarrollando una cosa que se propusieron. Y en cambio tenés -no hacemos nombres para no joder a nadie- un montón de tipos que a lo mejor salen con una fuerza el primer y segundo disco y en el tercero olés a que hay plin caja, mosca, a ver si la pegan... y es horrible.

Se pierde la magia. Y aparte por lo general ya no hay vuelta atrás de eso.
Ah, no. ¿Viste que hay algunos tipos por ahí que “hice esto comercial, porque con la plata de esto voy a hacer lo otro”? ¡No hace falta!

Teniendo una obra tan inmensa y de tantos discos, ¿podrías elegir uno, "el" disco que tendría que escuchar alguien para conocer tu música; o el que crees más logrado? ¿O te resulta imposible?
No sé realmente, es muy variada mi discografía. No sólo porque es extensa, sino por la variedad de propuestas que me sensibilizan.

Hace poco escribiste en Página/12 un texto excelente respecto del manejo que hacen las discográficas con los músicos y su obra. ¿Tenés una opinión formada sobre el famoso canon tecnológico? ¿Estás de acuerdo, en contra?
No estoy tan al tanto del canon tecnológico. Estoy más al tanto de la injusticia histórica tradicional para con los músicos, en cuanto a sus derechos, pero esto es para hablar meses y meses.

Sos de familia peronista, ¿cómo te sentís con este gobierno y todo lo que generó? ¿Cómo ves a la gente con respecto a las cuestiones políticas?
Este gobierno ha hecho algunas cosas que eran impensables. Todo lo de continuar con los Juicios, la defensa de Derechos Humanos, ayudar que a se continúe la búsqueda de bebés que fueron raptados. La Ley de Medios, muy bueno. Desgraciadamente la gente, muy especialmente la clase media, está muy despolitizada y -cada vez más- extremadamente individualista. Luego cuando quieren tomar una actitud de revancha política, votan equivocados y pagamos el pato todos.
Cuando prendo el televisor escucho cosas que me parecen de otro tiempo... Así es nuestro querido país, un país de alguna manera medio dividido. Hay mucha gente noble y trabajadora, pero también está lleno de cagatintas, como decía Roberto Arlt.


PARTE 3: EL HOMBRE Y SUS PROYECTOS

Por último, contame en que andás: ¿qué nuevas producciones de Melopea recomendás? ¿Qué estás grabando últimamente?
He comenzado a grabar el nuevo álbum de Silvina Garré. Ella sigue siendo una de las mujeres que más me gusta como canta., tiene estilo, es sensible y no grita. Me sorprendió felizmente, diciéndome que quiere hacer un álbum con todos temas míos y que además yo toque y lo produzca.
Estamos terminando de mezclar con el baterista Néstor Astarita, un álbum reciente de Gato Barbieri en New York, que aparecerá a mitad de año.
Y estoy por la mitad de dos discos que irán a parar con la edición de un libro de Marcelo Gobello sobre los años ’50 y ’60 del rock en USA e Inglaterra: The British Invasion y Oldies & Psychedelic Years son los dos CDs. Aquí canto en cada uno alrededor de 25 temas de esos años, en inglés, pero a mi estilo. Algo parecido al box-set que hice sobre The Beatles. Cosas que hago para mi total gusto personal.
Después, las últimas producciones de Melopea indispensables...
- Suma Paz - Última guitarra.
- Sanata & Clarificación - Vol. 1 & 2 (de Rodolfo Alchourrón).
- Baby López Furst Trío con Héctor Finito Bingert - Fulgor.
Y estoy por terminar un álbum doble que empecé el año anterior: La canción del mundo.

Contame más del disco.
Es un álbum doble y tiene pila de cosas musicales, muchas viñetas instrumentales que son como separadores. Todas esas viñetas instrumentales están relacionadas con rítmicas y melodías de músicas étnicas que a mí me gustan y yo escucho, que tienen que ver con el Mar Caspio, tienen que ver con Rumania, Azerbaiyán...

Un mundo que no conocemos, al menos musicalmente…
Claro, pero ojo que lo que yo hago es humilde, es una aproximación a esa sonoridad. Entonces a lo mejor viene de un tema bien ciudadano, bien estilo mío y está pegado a un pasaje instrumental que dura a lo mejor 50 segundos. Y bueno, toco allí con La Luz, me faltará grabar de los dos discos un 30 por ciento.

Ah, ya lo tenés bastante avanzado, ¿sale este año?
Sí, lo voy a sacar tipo octubre. Me falta eso. Voy a grabar algunos temas con La Luz, ahora que comenzamos con nuevo guitarrista. Entró Gonzalo Aloras por Ariel Minimal.

Es un excelente músico.
Debutamos hace dos semanas en Mar del Plata con él, muy bueno. La gente creía que hacía tiempo que estábamos tocando porque es un ensamble muy seguro. Y bueno, con esa formación tengo tres o cuatro temas para grabar.
El disco se va a llamar La canción del mundo, que en realidad tiene que ver con un barrio que hay en Marruecos, La Medina. La foto de tapa la hizo un amigo mío, un argentino que vive hace 30 años allá, un fotógrafo del carajo. Entonces el tipo sacó esta tapa, me la dio y le digo “¿cómo se llama este lugar?” y me dice “mirá, a este barrio lo llaman Chefchaouen, que quiere decir Ciudad Antigua”. Y bueno, le digo, “a mí ese título me viene bárbaro, porque yo un poco lo que quiero hacer con este disco doble es mixturar”: de pronto hay dos temas míos que escribí a los 15 años y uno que escribí hace una semana, que se entienda que la música finalmente no tiene almanaque, es una cosa que va. Entonces ahí es donde meto también lo étnico. Porque cuando un tipo me pregunta “¿qué escuchabas vos cuando eras chico?”... Y bueno, yo escuchaba jazz, escuchaba bossa-nova, tango, música árabe, ¡escuchaba una cantidad de cosas!

Y a la vez a los Beatles y a los Kinks...
Totalmente, ¡claro! Escuchaba lo que yo atendía generacionalmente pero también otras cosas porque yo era buceador. Entonces le dije: “bueno, ¿porque no me das esto para la tapa de mi disco?”. Es una foto que la tenés que sacar alargada, como va a ser un trabajo integral... que no salga yo en la tapa, que salga el paisaje. Es una foto muy linda, con muchos colores, y la tapa se va abrir porque la imagen es muy amplia.
Primero empecé a llamarlo Ciudad Antigua, y ahora ese va a ser el subtítulo entre paréntesis, y el título va a ser La canción del mundo. Porque La canción del mundo, que es un tema nuevo que hice hace poco en Madrid, habla un poco de esto que te estoy contando: habla de que la canción del mundo -que sería una broma sobre world music, ¿no?- es algo que no tiene banderas, no tiene fronteras, anda por ahí: es una canción que no tiene pasaporte.

Las tuyas son canciones del mundo.
Claro. Y bueno, esa es la idea, pero se completa la idea con la tapita esta. Para septiembre u octubre lo vamos a poner por ahí.

Cuando termines de presentar el box-set...
¡Qué se yo!... Y bueno, la semana pasada apareció el disco en vivo A su aire.

¿Ah, editaste ese disco al final?
Sí, pero no es el de Valencia. Vamos a hacer una serie de A su aire. En todos los lugares improviso algo distinto. Entonces había gente que venía y me decía “pero, ¿dónde está esto que tocó?”, para comprar los discos. Y había que explicarle que era algo virtual [Litto se refiere al disco virtual que regaló por internet la revista española Efe/Eme con motivo de su décimo aniversario] Entonces vamos a hacer 3 o 4 volúmenes, de distintas ciudades y con distintos matices. Tengo ese que regalé que es el de Valencia, el que salió la semana pasada que es de Mar del Plata el año pasado, con piano de cola... Y tengo en preparación uno en Barcelona y uno en Londres, que toqué en una iglesia. Todos son distintos entre sí.

El de España es bastante minimalista, estás vos solo. ¿Son todos así?
Claro, son todos discos que estoy yo solo, se repiten un par de canciones en algunos volúmenes, pero con otra armonía, con otro ritmo, con otro solo. Todos los shows los hice solo, por eso se llama A su aire, que es como decir “como le gusta”. Por ejemplo, sí se repite, de golpe, Sólo se trata de vivir, o No importa la razón... La balsa está en el de Mar del Plata pero hecha con tres músicos marplatenses rockeros, que subieron, está eléctrica. Y en el que viene de Londres, la toqué solo en el piano.

¿Cómo conseguís las fechas en Europa? ¿Cómo llegas a tocar en Londres, por ejemplo?
Pasa una cosa. Primero tenés que considerar algo: en todos los lugares de la tierra hay argentinos; o latinos, mexicanos, uruguayos. Eso sumado al currículum que tengo, de tanto tiempo, surge que en muchos lugares te ofrezcan un contacto.
En Londres es la primera vez que tocaba, fui ahora, en octubre pasado. Me contrataron de una fundación y alquilaron una iglesia donde tocó Pink Floyd. Hay iglesias allá que para mantenerlas hacen espectáculos una vez por mes, y para esto me contrató una fundación de argentinos que se llama APARU (Asociación de Profesionales Argentinos en el Reino Unido). Y tienen una organización que ni te imaginás, no es oficial ni nada por el estilo, son tipos que viven hace mucho ahí, científicos y demás, y un mes hacen una exposición de cuadros, otro mes un recital... y un tipo me escribió y yo que me prendo fui, y me parecieron de habitual confianza. Y después de que toqué ahí, a los tres días toqué en el legendario club de jazz Ronnie Scott’s. Un tipo, sabiendo que yo estaba, me llamó y fui. Y bueno, ahora parece que este año voy a ir a Israel. En Israel hay dos radios que pasan música en castellano.

Llega mucha cultura de acá a Israel.
Sí, sí. Ojo, tenés que moverte. Ahora este año va a ser el séptimo año que voy a Europa, no dejo de ir ningún año y me quedo tres meses. Esta última vez que fui toqué 24 veces. Qué pasa: tenés que estar arriba. Si vos te manejás como se manejan otros artistas, -“llamá a mi agente, llamá a mi representante”- no vas ni a Lanús (risas).

¿Vos arreglás todo?
Lo arreglamos desde Melopea, pero lo que quiero decir es esto, que en nosotros hay un ánimo de feedback, de ir y tocar...

No pedir locuras.
Claro, claro. Por otro lado, no te olvides que tengo esta posibilidad que otros músicos no tienen, que puedo hacer un recital y me autoabastezco tocando, capaz otro tipo necesita un par de músicos, un trío o algo. Pero yo estoy contento, voy a lugares así y me va muy bien, casi siempre toco en pubs, en lugares que entran doscientas gentes, doscientas personas. Pero también me han salido, en el medio, un par de cosas grandes de fiestas comunales... por ejemplo, toqué en la fiesta comunal de Orense, que queda en Galicia, y ahí fueron cuatro mil y pico. Toqué en la fiesta mayor de Madrid, en la Plaza Mayor, y ahí fueron diez mil. Lo que va saliendo. Lo que quiero decir es que la idea es ir colocando fechas para aprovechar el esfuerzo de los tres meses que ando por ahí, y lo que más me sale son cosas solo.
Y después también aprovecho el tiempo que tengo para vender discos de Melopea, tenemos como sesenta álbumes editados por cuatro sellos distintos. Y está bueno, porque te metes en un negocito español y ves que están tus discos, les damos licencias. Y salen cosas argentinas raras nuestras, estamos editando vinilos...

¿Qué pasó que hubo un revival del vinilo?
Mirá, yo creo que el valor artístico y el sonido que tiene el vinilo, no hay.

Dylan dice eso, que como el vinilo no hubo otra cosa en cuanto a sonido.
Y es que no hay, lo que pasa es que bueno... primero la tapa, el sonido general, grueso, es otra cosa. Vos tenés la tapa y es un hecho artístico. Yo tengo los vinilos viejos guardados, como colección, los de Zappa, los de Miles Davis... y es otra cosa.

Sos uno de los tipos que impulsó el rock acá, y también uno de los primeros en despegarte de un género en particular: ¿Cómo sentís que te ven los nuevos músicos, los más pibes? ¿En qué lugar te sentís vos frente a ellos?
La mayoría de la gente te ve como le permiten que te vea. Si no usás la cabeza, para razonar e investigar, todo lo ves igual. Es el efecto de la publicidad: todo es como si la vida pasara por un televisor (risas).
Hay de todo. Hay gente muy buena, que te quiere y te apoya y hay otra que no. La que no, casi siempre está relacionada con el business. Es gente que está cuidando su kiosco. Yo me siento muy pleno y libre de estar siempre actuando según mi educación. Lo cual para mí es como decir, según mi corazón.


LA CANCIÓN DEL MUNDO
Anticipo del próximo disco de Litto Nebbia & La Luz
Letra y música: Litto Nebbia
Octubre 2009, Madrid

Esta es la Canción del Mundo
Escrita para el que quiera
Porque no tiene bandera
Cruza la frontera
Vive a su manera…

Esta es la Canción del Mundo
Un manojo de la Tierra
Por los mares y los cielos
Sopló su pañuelo
Fijó la mirada…

Toda el Mundo tiene una canción
Cada hombre cada mujer
Tienen una canción en su alma
Solo hace falta que la busquen
Que la encuentren y la canten…

Esta es la Canción del Mundo
Que te encuentra donde sea
Te acompaña y te protege
Cuando alguien te extraña
Porque estás muy lejos...

Y aunque muchos no comprendan
En alguna ciudad
En cualquier lugar
Siempre estará...
Siempre estará...

Esa canción que llevamos adentro
Y nunca nadie...
Nunca nadie nos enseñó jamás...

Para ir



Me avisan por aquí de esta fecha y como soy un hombre bueno, la chiveo:

Jueves 1 de Abril, a las 8 y media:
David Amado + Nico Pulso y El Mejor Actor De Reparto + José Miel


En El archibrazo (Mario Bravo 437, Capital Federal)

Entrada: $10.

(Ya saben, con esos nombres tienen que ser buenos).