viernes, 30 de noviembre de 2007

Música desértica para una década... desierta

Ya termina otra década. A la hora de sacar balances musicales, y pensar por qué se caracteriza, lo primero que se me ocurre es... por las vueltas. Vueltas a un sonido retro y retornos de bandas muertas hace tiempo ya, pero que dejaron un legado que ningún otro grupo de 2000 para acá pudo hacer olvidar (aquí, allá y en todas partes). Pensando en los grupos que -si se quiere- marcaron el ritmo de estos años, podríamos citar a los Strokes y White Stripes, más algunas bandas que ya venían de la década anterior como Radiohead, Red Hot Chili Peppers y Foo Fighters; y algunas locuras alternativas como Mars Volta, agregando la reciente explosión de Arctic Monkeys.
Algo corrida al margen, para mí, aparece la banda más personal de todas -palmo a palmo con el dúo White- y la más drástica en lo que refiere a concepto sonoro. Creo que son lo mejor que nos deja esta pálida década, llena de tributos y vueltas al pasado (algo que no está mal en su justa medida, pero que se transformó en moneda demasiado corriente estos últimos años). Hablo nada más y nada menos que de Queens of the Stone Age, un plan llevado a cabo por Josh Homme, que bien podría denominarse como combo musical. En todos los discos cambia la formación y aparecen muchos -y muy buenos- músicos invitados colaborando con el proyecto. En este caso, iremos a su disco de 2002, quizá el más conocido.

Songs for the deaf fue grabado entre marzo y junio de 2002 y editado en agosto del mismo año. Es el tercer disco del grupo y fue calificado por la prensa especializada como uno de los mejores discos de dicho año. Cada tema del álbum tiene un separador con un locutor anunciando el siguiente track, algo que ya hiciera hace unos años antes Attaque 77 (¿habrá escuchado Josh Homme Radio insomnio?). Según el mismo Homme comentaba a la salida del álbum: “el primer disco fue ‘distanciarse de Kyuss’, el segundo fue llevar nuestra música a otras áreas y este disco lleva eso un poco más lejos aún. He pensado en este disco desde el primero”. La otra cabeza del grupo, Nick Olivieri, decía: “Nosotros seguimos haciendo lo que hicimos siempre. O sea, la música que queremos oír pero que no conseguimos en las tiendas. Entonces la hacemos. No tratamos de satisfacer a nadie, no sé como hacer eso porque nunca he vendido discos, sabes a lo que me refiero, ‘¡escribamos un hit!’... No sé qué es eso, porque nunca tuve uno”.
Para la ocasión, el baterista del grupo –tanto en la grabación como en la gira de presentación del disco- fue el Sr. David Grohl, más conocido por sus trabajos en otras banditas de los noventa que supongo ustedes conocen. Entró temporalmente como reemplazo de Gene Trautmann y su estadía en la banda fue únicamente por esta placa (les comenté que en QOTSA los músicos van y vienen). Más que suficiente, podría afirmarse, porque el trabajo del foo fighter es impecable.
Pero claro que el disco no es ni por asomo sólo el trabajo del estelar músico invitado. El clima opresivo de cada uno de los temas, esa oscuridad tan violenta que presentan casi todos los tracks, es mérito del genio de Homme y el -ya ex- bajista Olivieri. Aún sonando casi como una antítesis al pop de difusión, lograron meter un par de pequeños hits en MTV: las gemas No one knows -quizás por su irresistible riff y su marchoso ritmo- y Go with the flow.
Etiquetarlos como stoner rock quizá sea algo injusto, pero a su vez ellos mismos desde su anterior banda Kyuss fueron pioneros de dicho género. Yo diría más bien que Queens of the Stone Age es rock desértico, saturado y paranoico, con algunos momentos cercanos al heavy metal y la psicodelia -los justos y necesarios- y una mínima dosis de pop e ironía que los vuelve irresistibles luego de un par de escuchadas (está claro que no son una banda de sencilla digestión. Digamos que son como comerte cinco hamburguesas con un vaso de agua).
Otro invitado del disco que se destaca -en realidad figura como miembro estable de la banda- es Mark Lanegan, uno de los cantantes más ásperos e interesantes de la década anterior, recordado por su trabajo con los Screaming Trees. Su participación resulta ideal para el estilo de los Queens -tan huraño como su voz- y resalta en uno de los grandes momentos del disco: Hangin’ tree.
Distintas razones por las que no debe faltar Songs for the deaf en sus discotecas -o PC’s-: el rock alternativo mixado con flamenco de First it giveth; la desaforada Six shooter; el clima de God is in the radio -ese solo sí que es stoner rock-; la sesentosamente convencional Another love song; la acústica Mosquito song, un poco de aire entre tanta gravidez... Bueno, ya saben.
Mejor escúchenlo enterito.

Pequeño Detalle 1: como siempre, en todos lados hay un argentino metido en el medio. En este caso, Paz Lenchantin –a esta altura, más yanqui que argentina, pero no importa- colabora en el disco metiendo cuerdas.
PD2: ¿sabían que los QOTSA vinieron a Argentina como soporte de Iron Maiden -cuando estos tocaron en Vélez- y fueron maltratados por el público, algo increíble si los escuchan un poquito? ¿Y que luego tocaron en Cemento para -solo- unas doscientas personas?
PD3: el último tema del álbum es Everybody’s gonna be happy, un justo homenaje a The Kinks.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Cinco perlas del Camaleón

Una de las razones que me llevó a hacer el blog fue que veía que la mayoría de los blogs que ofrecen discos no emitían críticas respecto de lo subían. Si bien muchos guardaban y guardan cierto concepto a la hora de subir -como JS Free o Stay Free; por citar solo un par conocidos y, para mí, excelentes- en otros te mandaban discografías a rolete y sin explicación alguna (no voy a decir cuáles, jeje). Eso me parecía y me sigue pareciendo de poco valor, porque creo más interesante que te recomienden algo y después te dejen investigar, a que suban la discografía completa de un tipo que capaz tiene 34 discos. Dicha cuestión me llevó a armar todo esto: dar el pie y que después ustedes sigan buscando, si quieren.
El tema es que viendo los discos que David Bowie editó entre fines de los ’60 y todos los ’70… me dieron ganas de subirlos a todos. Para no ser cargoso al pedo, como en esos blogs que te suben discografías enteras sin un mínimo comentario o concepto, al final elegí cinco discos, casi consecutivos. Espero que sean inteligentes y si no los tienen, los bajen a todos (y después se los compren, por supuesto). Porque acá recomendamos, no subimos lo que piden o lo que sea para que entre más gente.

Space oddity (1969): El comienzo de la épica
Su primer gran disco. Acá empieza a mostrar sus pergaminos, con canciones heroicas como la que da título al álbum. Solo con ella alcanzaría, pero David se destapa con otros admirables momentos, como Letter to Hermione -de conmovedora letra- o los memorables nueve minutos de Cygnet committee, que termina con un Bowie desgarrador gritando “I want to live”. Quienes pensaban que Space oddity era solo una gran canción, no se olviden del disco que lleva el mismo nombre: un Bowie que quería vivir y nos empezaba a dar mucha música a nosotros. Y la música, vaya si es vida.
Otros grandes momentos: An occasional dream, God knows I’m good, Memory of a free festival.

The man who sold the world (1970): Las guitarras al frente
Si bien tiene puntos de contacto con su antecesor, sin dudas este disco posee una densidad más rockera. Probablemente, esto tenga que ver con las grandes bandas monstruo que comenzaban a explotar en esta época, como Zeppelin, Purple y Sabbath. Bowie -siempre camaleón- supo adaptarse a cada momento musical, y nunca desentonó. En esa nueva faceta guitarrera, se despacha con temones como All the madmen, Running gun blues y She shook me cold. Un dato para nada menor: este es el primer disco con la base de la banda que luego fuera The Spiders from Mars.
Otros grandes momentos: After all, The supermen, The man who sold the world (lo que yo pueda decir de este tema está de más ante semejante canción).

Hunky Dory (1971): Entrando al Olimpo
De este disco, sinceramente, no hay mucho que se pueda decir. Empieza con Changes, sigue con Oh! You pretty things, luego con Eight line poem. Pasa por Life on Mars?, a la que le sigue Kooks, para después llegar a Quicksand y Fill your heart. Después, llega el homenaje a Andy Warhol, y la Song for Bob Dylan. Queen bitch es la que sigue, y cierra con The Bewlay brothers.
¿Por qué no describo nada? ¿Por qué sólo enumero? ¿Por qué sólo los nombres? Justamente por eso. Porque Hunky Dory es perfecto. Y no me vengan con cinco estrellitas ni nada. Esto es la gloria de la música pop, en una de sus tantas formas. Y es una de las tantas manifestaciones musicales de maestría que nos dio Bowie. Y listo.
Si no lo tienen, sepan que son unos idiotas. Si lo ignoraron sin querer los perdono y les doy revancha, pero si lo dejaron pasar... fíjense de vuelta que algo está mal en sus cabezas.

Aladdin Sane (1973): Es un afano, suspendanlón (?)
Suponiendo que todos tienen Ziggy Stardust, pasamos al siguiente. Después de semejante disco como ése, siempre se espera algo peor. Pero la inspiración furibunda de Bowie en estas épocas saciaba los gustos de cualquiera. Arrancar con Watch that man fue una buena forma de acallar cualquier sospecha de que después de Ziggy no se podía mantener el nivel. Por suerte no fue sólo el arranque: Aladdin Sane está compuesto de 10 temas impresionantes, uno mejor que el otro. Si hasta ahora no destaqué el trabajo vocal de Bowie fue porque esperé llegar hasta aquí. Escuchen Drive-In Saturday, o Lady grinning soul -qué canción- y ahí me dicen qué tal. Además, la forma en que Bowie se desenvuelve en los temas más rockeros del disco confundiría a los que lo ven simplemente como un símbolo de los ochenta. Las pruebas: The Jean Genie y la humillante versión de Let’s spend the night together.
Otros grandes momentos: Time, Aladdin Sane, Panic in Detroit.

Diamond dogs (1974): Qué perros ni perros...
Después de un gran disco de covers (Pin ups, 1973) llegamos a otra obra bestial. Cuando entré a Wikipedia a buscar información sobre el disco y me encontré con una crítica que le pone dos estrellitas y media, no lo creí. Después, no me quedó otra que pensar que los periodistas de rock son todos unos estúpidos que no entienden nada -y encima resentidos, como dice Divididos: “el periodista que se muere por tocar”- y no valoran el concepto de un genio en estado de gracia. Los 11 temas que componen Diamond dogs están entrelazados, musical y conceptualmente -algo parecido, por ejemplo, a Dark side of the moon- y mayoría de ellos tienen su origen en 1984, de George Orwell. Para este disco se da un hecho clave: aquí ya no están los Spiders; y Bowie se hace cargo de todas las guitarras.
Grandes momentos: Rebel rebel, We are the dead, Sweet thing, Rock n’ roll with me, 1984.

Justo me enteré que hoy se celebra el día de la música. Creo que es un digno homenaje a ella.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Punk stone

Siempre me causó muchísima gracia que los punks detesten a los Rolling Stones. Me parece lo más estúpido del mundo, porque lo creo el subgénero más influenciado por Jagger & Cía. (junto al glam y en menor medida el hard rock). Si uno busca en las raíces, y quiere ir antes del ’77 -a los Stooges por ejemplo- es innegable que esa mugre es muy stone. Y los mismos Sex Pistols deben mucho de su sonido a los Rolling también. ¡Ni hablar de los New York Dolls! Por lo tanto, es un misterio que nunca comprenderé muy bien esto del odio (y eso que ni cité que los mismos Ramones o Patti Smith también eran fanáticos).
La cuestión es que no les voy a hablar de los Stones, sino de los Heartbreakers, una eminencia del punk-glam-rolinga. Los Rompecorazones fueron idea de Johnny Thunders, uno de esos grandes perdedores de la historia del rock, luego de la disolución de los citados Dolls. Quedaron de dicha banda Thunders (voz y primera guitarra) y Jerry Nolan (batería), a los que se agregaron Walter Lure (segunda guitarra y voz) y Billy Rath (en bajo, puesto que en un principio había ocupado Richard Hell, recién salido de Televisión, pero dejó rápidamente para formar los Voidoids).
Editaron un solo disco de estudio, L.A.M.F. La sigla significa Like a Motherfucker, y era -supuestamente- bastante utilizada por los jóvenes neoyorkinos de la época. Nunca mejor puesto el nombre, porque solo unos hijos de puta como ellos podían hacer un disco tan mugriento. Los cuatro músicos hicieron sus propias mezclas y el resultado fue un grandioso quilombo. Las críticas de la época elogiaron las canciones, su ejecución presurosa, esa urgencia, ese instinto... pero destrozaron la mezcla. Nadie comprendía el por qué del caos sonoro. De todas formas, el disco se transformó en un suceso del otro lado del Atlántico, en el Reino Unido, que en ese momento estaba invadido por esa música sucia que ellos tan bien hacían.
Por lo general, los temas abordan historias de amor (I love you, I wanna be loved) y drogas (la perla Chinese rocks, escrita por Dee Dee Ramone: una oda a la heroína, droga por la que compartía pasión con Thunders). La canción más conocida es casi una síntesis de la vida de Johnny: Born to loose.
La vida del grupo fue tan intensa como el disco, y eso les valió la separación en el mismo 1977. El primero en irse fue Nolan, que no estaba de acuerdo con la mezcla final. Lo siguieron Lure y Rath, que se volvieron a Estados Unidos.
Lo que aquí les dejo es la versión editada en 1994, con las mejores mezclas disponibles.

martes, 13 de noviembre de 2007

Post punk

Después del trabajo que me generaron sendos post de Pink Floyd y Keith Richards, ahora no me pienso gastar nada. Sólo les digo que escuchen este discazo de John Lennon y se rindan ante él. Si quieren un poco más de info, les dejo links a Aloha y Wikipedia, con un poco más de data. Yo, me cago en todo (pero me cago en todo con amor, como dice Calamaro).

martes, 6 de noviembre de 2007

LMEDA Records Presents: The Best of Keith Richards Sings

La Música es del Aire Records presenta su segunda compilación. Tras el abrumador éxito (!) obtenido por el compilado 15 Canciones para la Primavera, llega una grandiosa colección de canciones. Estamos hablando nada menos que de una leyenda viva del rock mundial, el Sr. Keith Richards. Gigante guitarrista; aspirador de padres; padre de piratas; trepador de palmeras; amigo de la policía; hombre de transfusiones (!!!). Todo eso es el bueno de Keith.
Sin embargo, aquí destacaremos un aspecto no tan resaltado de su majestuosa carrera. Las canciones que componen este rejunte musical son cantadas en forma increíble por este anciano londinense y su borrachísima y añeja voz. Aquí están todas las songs a las que le puso la voz como parte integrante de los Stones, mas un par de bonus de mi gentileza. Y para que no se enoje el bocón, al final les dejo otro regalito más que bizarro.

Nota 1: El disco está dividido en dos partes pero la numeración de las canciones sigue subiendo. O sea, el disco dos no arranca del track 1. Vale la pena que unan ambas partes.

Nota 2: Entre las canciones aquí expuestas se encuentran algunas en que el amigo Richards comparte los créditos vocales con Sir Mick Jagger. No se incluyó el tema Salt of the Earth porque el autor del blog consideró mínima la participación vocal del hombre calavera.

LAS CANCIONES:

Parte uno:
1- Little T&A
2- Something happened to me yesterday
3- Wanna hold you
4- Too rude
5- Coming down again
6- The nearness of you
7- Before they make me run
8- You got the silver
9- You don’t have to mean it
10- Sleep tonight
11- Happy
12- Thief in the night
13- How can I stop?

Parte dos:
14- Can’t be seen
15- Infamy
16- All about you
17- Memory motel
18- This place is empty
19- The worst
20- Gimme shelter
21- Slipping away
22- Thru and thru
23- Losing my touch
24- Girl of the North Country (Bob Dylan cover)
25- Happy (con Sheryl Crow)
26- Bonus track

martes, 30 de octubre de 2007

10 razones para ir en diciembre

Para las fechas de ahora, dormí. No quería ir a campo porque no estaba dispuesto a pagar tanto dinero para estar incómodo (cada vez soporto menos al público argentino, me explico).
Cuando intenté comprar plateas altas, ya no había.
Pero tengo fe, van a agregar nuevas funciones.
Claro, esas tres personas chiquititas que aparecen en la foto son Cerati, Alberti y Bosio. Si no escucharon nada de la vuelta, os dejo 10 temas masterizados -los que regalaban ellos- que demuestran que la vuelta no era solo por dinero. Era para demostrar cuán buenos eran. Y vaya que lo lograron.

Quienes hayan ido, pueden contar detalladamente. (Ah, la foto es de sodastereo.com, por las dudas).

LAS CANCIONES:
1- Juegos de seducción
2- Texturas
3- Hombre al agua
4- Fue
5- En remolinos
6- No existes
7- (En) el séptimo día
8- Cae el sol
9- Prófugos
10- Nada personal

martes, 16 de octubre de 2007

...Y la droga se la compran ustedes

El viernes anduve por el centro con mi viejo. Como teníamos que hacer tiempo fuimos a un Musimundo -sí, giles, acá los piratas son ustedes- porque se quería comprar un CD de Raly Barrionuevo. La cosa es que me hizo una torpe apuesta respecto al orden de unos CD’s (no vale la pena explayarse) y le gané, claro. El premio era un disquito a elección para el ganador. Entré a revisar y el primero que vi fue el último de los White Stripes. Pensé “no puedo ser tan hijo de puta de pedirle uno de los más caros” entonces seguí buscando. En la misma batea estaba Nadir’s big chance de Peter Hammil, importado, a 31 mangos. Nunca en mi vida había visto ese disco. Por un momento lo dudé, pero al final tampoco fue ese mi elegido (ahora un poco me arrepiento) y busqué alguno no tan caro. Para mí sorpresa, miro para la “P” y veo Wish you were here a $19.99. Ahí pensé “este podría ser”, hasta que revolví un poco en el mismo lugar y, tras él, estaban Animals y Meddle, dos que no tenía hasta ese momento (por lo general los CD’s de Floyd están el doble o por ahí). Sin dudar me compré ambos, siendo uno de ellos la paga de la apuesta, claro. Así llegamos a Meddle, que me resulta tan zarpado como para analizar tema por tema (en realidad solo son seis, así que no es tanto lío):

One of these days: El disco arranca instrumental, luego de unos cuantos segundos de silencio sopla un viento. Después, machaca el bajo y empieza este gran tema -era más largo pero lo acortaron- que se va volviendo cada vez más pesado y suena cuasi industrial-metalero, denso mal. Por momentos hasta parece Deep Purple. Personalmente, le hubiera dado un poco más de minutos de desarrollo, pero se ve que no les entraba, porque Floyd no se caracteriza por cortar canciones (dura cinco minutos y pico). Excelente y potentoso comienzo para lo que se va a venir luego.

A pillow of winds: Nunca mejor puesto el nombre de una canción tan etérea y dulce como lo es esta (les traduzco a los que no saben inglés: pasado sería Una almohada de vientos). La letra, descriptiva, no se queda atrás: “Sleepy time when I lie with my love by my side and she’s breating low, and the candle dies”. Definitivamente, me encantaría hacer una canción la mitad de buena que esta (y sus slides... y esos arpegios… se me cae la baba). El contraste entre esta belleza y la apertura queda raro en una banda que en casi todos sus discos presenta cierta cosa conceptual desde las letras hasta el sonido general. Este disco no es el caso, y se celebra igual.

Fearless: Acá sí se mantiene lo conceptual, esta gema también es tranquilita. Parece hablar de las cosas riesgosas o imposibles de hacer, mostrando que todo es posible, más allá del miedo que algunas de esas cosas generen. Al final, se escucha a la hinchada del Liverpool cantar estruendosamente You’ll never walk alone (himno de la institución), que dice “camina con la esperanza en tu corazón y nunca caminarás solo”. Tipos tan pensantes como ellos no ponen esta frase en una canción porque sí.

San Tropez: Este es como una mezcla de Stevie Wonder-blues-jazz-minimal aun con gusto a Pink Floyd. Me parece ideal para ir caminando en un desfile de moda (no yo, por supuesto), tiene un swing excelente para eso -y vuelve a romper con lo conceptual. Antes de llegar a Seamus uno puede hasta llegar a pensar que es el tema menos Pink Floyd del disco, no por eso menos bueno, por supuesto.

Seamus: Floyd haciendo un blues medio rural no es cosa de todos los días. Pero que un blues tenga los coros de ¡un perro! y que encima queden tan perfectos es aun más grandioso. Seamus -el can-canción- se manda unos aullidos tan afinados que no se puede creer, en especial el del final. La letra es bien blusera, o sea, bastante tonta y graciosa. Claro, lo que importa aquí es el corista y sus superlativos aullidos, de hecho el tema fue hecho para eso. Si no lo escucharon, busquen la forma -jeje- aunque sea por el increíble momento sonoro que significa.

Echoes: No creo casual que uno de los últimos compilados que salieron de la banda se llame como este tema. Tiene todo, muestra el espíritu y la variedad que el grupo supo tener. Claro, cualquier obra musical que dure 23:31 podría tenerlo -ocupaba un lado entero en la vieja edición- pero de ahí a que eso se logre es otra cosa. La letra es brillante, y el desarrollo del tema -sus silencios; los solos de Gilmour; esa cosa progresiva pero no; la agonía casi insoportable y tenebrosa del medio; la vuelta ¡y esas guitarras!; el retorno a la estrofa; como lo dejan caer al final- es tan logrado que no lo hace aburrido. Se nota que acá ya tenían más que claro hacia donde iban con su sonido. Y también tenían claro que, por canciones como esta -¿se puede calificar como canción o tema semejante bestialidad?- iban a transformarse en uno de los grupos más importantes de los últimos cincuenta años de música popular.

…Entonces, acá tenés el disco que para Gilmour y Mason es el verdadero comienzo de la leyenda Pink Floyd.

lunes, 1 de octubre de 2007

V.A. - 15 Canciones Para la Primavera

Sin lugar a duda alguna, hay canciones primaverales. Cuando arrancó la primavera, lo primero que pensé fue “buenísimo, voy a chorear un poco con un post de eso”. Pero me dormí en los laureles y Recontra me gano de mano, aunque en realidad, él hizo una selección de canciones que hablan de sol, que no es exactamente lo mismo. Por lo tanto, me apresto a presentarles 15 bonitas construcciones musicales ideales para escuchar un sábado a la noche con amigos y una cerveza en la mano (o lo que gusten tomar y/o fumar). También son ideales para amenizar un viaje largo, así que bien las pueden cargar en sus respectivos reproductores de mp3. Abajo, entonces, descripciones y porqués de cada elección:

And your bird can sing (The Beatles): Guitarras magistrales abren este tema, que es pura buena onda para arrancar un compilado así. Bueno, por eso es el primero. Con sólo decir que está en el mejor disco de los Fab Four, alcanza. Para que canten todos los pájaros.

Precious angel (Bob Dylan): Si el sonido de guitarra de la introducción te suena conocido, es porque el grandioso Mark Knopfler es quien ejecuta la guitarra en el disco en que se encuentra esta canción (el menospreciado Slow train coming, de la época de conversión religiosa del Bob). En el estribillo, Dylan canta “Shine your light, shine your light on me”, frase que Luca Prodan tomó para Brilla tu luz para mí, canción en la que además nombra al genio. Por supuesto, este tema es de una redondez absoluta, por eso está aquí.

Las flores (Café Tacuba): La primera en castellano. Podría decirse que sólo con el nombre este tema ya estaba adentro. Sin embargo, como no-escuchador de los Tacuba que soy, hasta hace poco ignoraba su existencia. La descubrí porque… ¡es la apertura del programa de Mariana Fabbiani!

Trabajando en el ferrocarril (Pappo’s Blues): Esa bestialidad del rock argentino llamada Vol. 3 traía entre estruendos y guitarras filosas este minuto y pico de alegría mezclada con ironía. Es casi una burla, pero con una dosis de buena onda country que es tan entradora como un defensor rústico (¡!).

Dosed (Red Hot Chili Peppers): Hermoso tema de los Peppers de un disco poco valorado como By the way (que para mí es un discazo con bonitas canciones como esta). Los coros de Flea y Frusciante le dan aún más onda a un estribillo pop explosivo. Como pequeño detalle, Desecration smile -del aburrido, flaco y olvidable Stadium arcadium- tiene una melodía casi igual a la de los versos de esta belleza de 5 minutos.

See Emily play (Pink Floyd): No podía faltar en un post primaveral alguna canción de Floyd con Barrett, una época explosiva, hippie y psicodélica si las hay. Una perlita que sigue brillando cuarenta años más tarde, de la que me estaba olvidando pero me hicieron acordar los chicos de Scaletric! con su excelente post sobre esta época dorada de una de las mejores bandas de la historia del rock.

Te conozco de algún láu (El Regreso del Coelacanto): Desde Rosario, una belleza con tintes folklóricos y un poquito de melancolía. Está tan buena la canción -y su título fontanarrosesco- que dan ganas de encontrar algún disquito en la red de los muchachos, pero los rosarigasinos no se copan y no pude conseguir ninguno. Recomendable su versión de Crua-chan de Sumo, también.

1959 (Patti Smith): Y… la madrina no podía faltar. Desde Gone again nos regaló este soft rock que tiene tanta onda como ella (o más). No hace falta decir mucho más, creo.

La puerta de al lado (Los Rodríguez): Un Calamaro brillante (en esta época estaba inspiradísimo) nos deja una letra imponente y una de sus tantas melodías entradoras. Cantada a dúo con Ariel Roth, tiene una frase que me encanta, y me suena híper primaveral: “Soy la funda vacía de una guitarra que un día aprenderé a tocar”. ¡Está bien!

El camino (Attaque 77): La más tranquila de todas las que puse, quizá no tiene el tempo que requiere una canción para ser calificada como primaveral, pero sí la escuchan me van a dar la razón por haberla incluido. Una gema de Radio insomnio, probablemente su mejor disco. Cuerdas, acústicas, y una letra perfecta para viajar “viendo televisión virtual por la ventana”, como canta Ciro.

High (The Cure): Esto es más que nada un acto de justicia con esta canción, que no fue hit sólo por estar en el mismo disco que Friday I’m in love. Igual, la versión que aquí dejo es la del acústico que sacaron en 2001, un poco menos primaveral que la original. Genial el arpegio de la intro.

Dandelion (The Rolling Stones): Otra desde los años de la psicodelia. Esta pieza es un pequeño regalo para la hija de Richards, y un gran regalo para todos los demás. Gran melodía y orquestación... y sin embargo se perdió entre otros tantos temazos que hicieron en esa época (y se quedó sin ser hit por ello).

Cut your hair (Pavement): Uno de los himnos indies de los ’90 no podía faltar en este compilado. Si la canción fuese sólo sus coritos introductorios, ya estaría aquí.

Needles and pins (Ramones): Este tema es una de esas canciones clásicas que se hacen irresistibles de cantar. La versión de Ramones, además, significa un gran momento vocal de Joey; y el puente antes del cambio de tonalidad es simplemente glorioso. Para cantar en un boliche con amigos y una cerveza en la mano (es lo que hice yo el viernes, y por eso me acordé de incluirlo).

Lo que el viento nunca se llevó (Fito Páez): La primavera toda está en esta canción, que sirve para despertarse con buena cara por las mañanas, con su “arriba todos, es un día de sol”. Por eso la elegí para cerrar el compilado. Significo una tarea complicada ya de por sí elegir un tema del propio Fito, gran autor de canciones primaverales (A rodar mi vida, Mariposa technicolor, Bello Abril y unas cuantas más).



Ah, acá están todas juntas.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Racing y Radiodread, un sólo corazón (?)

Me he dispuesto a escribir el post mas estúpido, insólito y colgado de la historia de Blogger (!).
Y sí, les voy a explicar el por qué del título. El álbum en cuestión -del que os voy a hablar- es Radiodread, de los Easy Star All*Stars. ¿Qué tiene que ver este disco con Gustavo Alf Costas, Facundo Gerardo Sava y demáses personajes de mi amada institución? Simple, mucho más simple de lo que parece.
- Radiodread es un disco de reggae -música alegre si las hay, de la que hasta ahora no había subido siquiera un disquito- que tributa a uno de los grandes discos de la pasada década, OK Computer.
- El clima de dicha placa -la de Thom Yorke y Cía.- es de eterno sufrimiento, nos hace sentir que no hay salida a la felicidad o como carajo quieran decirle (más allá de la belleza también eterna de algunas canciones).
- Pero... los amigos reggaeros le meten a ese sufrimiento una dosis de alegría, que sumadas a dicha belleza generan un sentimiento al que defino como Racing Club. Simplemente eso. Porque mi querida Academia representa el sufrimiento, sí. Pero nunca la amargura. Los de Racing somos sufridos pero también los primeros en ilusionarse, dueños altivos de la esperanza.
- Como resultado, por si no entendieron: Radiodread, en definitiva, es un disco racinguista, sufrido y alegre a la vez. Espero que lo sepan disfrutar.

(Yo mejor me voy a domir, porque sino no me voy a recuperar nunca de este fin de semana...)

lunes, 17 de septiembre de 2007

Forever Young

No, no tengo ganas de escribir. Así que les dejo Rust Never Sleeps del grosso Neil Young, sin decirles más que bájenlo, que es un tremendo discazo. Abajo, la -breve- crítica de Aloha PopRock:

Mitad acústico, mitad eléctrico, este gran disco de Neil Young grabado en vivo (eliminando en la mayoría de los temas el sonido del público), retoma la dualidad clave en la obra del canadiense, el folk acústico de cuidada melodía y el rock de fogosa y crujiente distorsión. El lirismo críptico pleno de imaginería que exhala el sardónico espíritu de Neil es la clave en los textos de este álbum, inoxidable ante la sagaz y alegórica capacidad de escritura de Young, recuerdos cáusticos a Lynyrd Skynyrd en Powderfinger, búsqueda de nuevas emociones en Trasher, disertaciones anticolonialistas en Pocahontas o miradas a la evolución de la industria del rock (de Elvis a los Sex Pistols) en la imprescindible My, My Hey Hey (Out of the blue) y su espectacular y bestial sosias eléctrica Hey, Hey, My, My (Into the black).
Mientras en las piezas acústicas Young cuenta con el apoyo vocal de Nicolette Larson, el bajo de Joe Osborne y la batería de Carl Himmell, en la fracción rockera se unen los Crazy Horse, con su característico sonido sucio, simplista y agrietado que alimentan con venenosa energía la crudeza natural de la guitarra del maestro.