martes, 3 de enero de 2017

16 discos de 2016

Dejamos pasar unas horas de 2017 para publicar nuestro balance del año recién ido. La música es el lugar donde refugiamos nuestro estado de ánimo, y estos dieciséis discos elegidos sirvieron de abrigo y consuelo para horas bravas. Por eso -y por sus bondades más que evidentes- los elegimos. 

Como toda lista que se precie, ésta es caprichosa y exclusiva, podría cambiar mañana y no pretende abarcar todo el espectro de la música argentina (un hombre solo no puede hacer nada). Sí intentamos ampliar un poco la mirada y rescatar producciones que no vimos en buena parte de las listas de Lo mejor de 2016. Quedaron algunos discos afuera, por poco, y no llegamos a escuchar otro tanto (se sigue en 2017, claro). En fin, estos son los elegidos de La música es del aire.

Feliz año para todos y que la música salve.


El Estrellero - Drama 
(Fuego Amigo Discos)
El tándem creativo conformado por Juan Irio y Lautaro Barceló, a priori, esperanzaba. Pero el resultado final fue todavía más lejos de lo esperado: Drama es una colección de canciones impecable, que hace de la intensidad y la frescura su leitmotiv. El equilibrio exacto entre simpleza ("Deja que te guarde") y vuelo ("Pobre corazón"), del musical y del poético, no da respiro. Un álbum que va de cumbre a cumbre y lo logra desandando tópicos universales: el amor y la muerte (siempre hablamos de lo mismo). El heroicismo de "La rima" muestra lo que una buena canción es capaz de lograr: se canta esbozando una sonrisa de esperanza. Si todos los dramas fueran así de conmovedores...


Alucinaria - Días de fuerza
(Editorial Musical de Rosario)
Una jugada sorpresiva y triunfal de la banda rosarina: cambiar los guitarrazos de su primer disco por este conjunto de canciones ornamentadas en forma sesentista, melodiosa, lírica. Un trabajo que llevó años y, dicho por ellos mismos, terminó haciendo realidad en el seno del grupo lo que en principio era el concepto del álbum: la tensión de esos días de fuerza se hizo carne. Pero lo que salió a la luz es tan arengador como precioso. ¿Ejemplos? "Paz (excepto para las almas despeinadas)" y "Hermanos de la buena pérdida", o cómo hacer de la armonía un campo de batalla. En el medio, una banda precisa y un cantante notable. No es poca cosa.


Atrás Hay Truenos - Bronce
(Laptra Discos)
Otra apuesta con el estudio como laboratorio. Un viaje sonoro en el que se desplaza al instrumento tronador por excelencia -las guitarras- a un segundo plano. Es hora de dar paso al sonido oscilante de los sintetizadores, el corazón de este disco enigmático, quizá la mejor producción del sello Laptra en el último lustro. Una verdadera fiesta de la forma: de entradas y salidas, de efectos, de continuidades, irrupciones, superposiciones, fusiones y confusiones, historias que se cuentan pero hasta ahí. Si usted busca un disco en el que sumergirse y encontrar algo nuevo en cada escucha, puede que en Bronce esté la respuesta. O una pregunta que, por suerte, jamás termine de ser contestada.


Florencia Ruiz y Mono Fontana - Parte
(On'smusicayflia)
Al fin se concretó el disco de un dúo lógico por naturaleza. Florencia y el Mono venían tocando juntos hace años y era necesario este registro. El repertorio incluye versiones de canciones añosas de Ruiz y suma algunas novedades. Una de las más cautivantes voces de la música argentina entrega su garganta y sus arpegios a la magia de lo que Fontana denomina fondos (sólo se entiende escuchándolo). Cada uno construye su propio ruido de magia y en la conjunción logran una envolvente de belleza exótica con momentos interplanetarios -¡lo que toca el Mono en "Hacia el final"!- y otros que son un flechazo al corazón (la cita a "Mind games" en "Viviré", "Los peces").


Sanguinetti / Migma / Babjaczuk / Butelman / L'Argentiere - Cómo desaparecer completamente
(Independiente)
Un disco doble de versiones del grupo más prestigio del mundo. La propuesta es, en la previa, un desafío difícil de aprobar. Pero Marco Sanguinetti reconstruye la obra de los de Oxford valiéndose de recursos originales, como insuflarle sangre local a algunas versiones -"Everything in its right place", "Creep"- o convocar a Milena L'Argentiere para que sea la (impecable) voz en los temas cantados. Y lo más notable y meritorio, hacer de la música de Radiohead un punto de partida sobre el cual pintar la aldea propia, con iguales dosis de tensión -"Black star", "Little by little", "We suck young blood"- y belleza -"Motion picture soundtrack"-. De covers, nada: el homenaje es el riesgo. 


Melingo - Anda
(Sony Music)
Enfundado en su personaje de linyera errante -casualidad o no, el de 2016 es un linyera-parca-, Melingo vuelve a cautivar con su elegancia arrabalera y esta historia presentada como "Anda, diáspora en dos actos", un viaje a través del tiempo y el espacio que nos lleva de la casa de Osvaldo Pugliese a Japón, Constantinopla (!) y al mismísimo infierno. Tranquilos: si se pasa por alto la narración algo delirante del librito, Anda funciona igual, amparado en una banda siempre sutil y un cantor áspero que, apenas susurrando, lo hace mejor que nadie y muestra que el humus del blues y el tango es el mismo ("Intoxicated man").


La venganza de cheetara - Valles
(Fuego Amigo Discos)
Un debut tan redondo como auspicioso. El trío Rojas-Cases-Miyashiki crea un ambiente de reflexión a través de texturas lineales, armónicos y percusiones livianas, casi flotantes. Ejercicios de paciencia y temple oriental -"Milán", "Nueva playa"- que para el buscador de agite serían una tortura pero son un alivio para el oído atento. Aunque no todo es reposo en Valles: la curva es ascendente y, de a poco, el trío sube el voltaje -"Cobra Kai", "Keep it gangsta"- y suma accesorios que ayudan al viaje incidental (la fantástica "Komorebi" es el ejemplo cabal de esto). La proyección, después, es individual: hagan el esfuerzo y vean la luz del sol que se filtra a través de las hojas un árbol.


Excursiones Polares - Ya no habrá más veranos
(Concepto Cero)
El Chinese Democracy de zona Sur vio la luz sobre el cierre del año. Cinco años de espera podían jugarle en contra a Ya no habrá más veranos, pero Excursiones Polares se salió con la suya y editó el mejor disco de su carrera, con madurez para elegir y ejecutar el repertorio (suponemos que había más que las ocho canciones elegidas). El recorte es justo y la interpretación precisa y emotiva desde el comienzo: "¿A dónde vas a ir?" tiene todos los boletos para ser la canción de cierre de cualquier disco, pero aquí es la apertura. Y eso da una pista sobre el resto. ¿El objetivo? Llegar hasta el núcleo de la canción. Si no lo creen, escuchen "La historia de la sangre" y nos dicen.


Cabeza Flotante - Las afueras
(Laptra Discos)
La primera sensación que da Las afueras es la de llevar todo a un mismo pulso. Y aunque hay algo de patrón rítmico incesante, esa direccionalidad que en un principio parece jugar en contra es la que cimienta el tercer disco de Cabeza Flotante, algo así como un resumen de sus álbumes anteriores -Ningún lugar y Relámpago-, realzando la principal cualidad de toda buena canción: la melodía. En "Los besos" y "Algo mejor" están las pruebas fehacientes. No es sólo lo que se dice sino cómo suena. La dupla de cierre magnifica todo desde el dolor: "No sé vivir" (¡Siento el calor/ de quedarme solo!) y "Te esperé" (Después de la guerra/ yo me disparé/ Ahora quiero que me dispares vos). 


Casita de Salvajes - Sueños de invierno
(Mínima Discos)
Casita de Salvajes es una trampa (!) en esta lista. El grupo es en verdad el proyecto solista del músico estadounidense Charlie Higgins, radicado hace algunos años en Buenos Aires. Sueños de invierno llegó cuando concluía 2016 pero ingresa triunfal a la lista por su sonido árido y sus canciones de belleza borrosa (cantadas en español, por supuesto). Higgins deja claro de dónde viene y muestra sabiduría a la hora de vestir -con lo justo y necesario- estas nueve piezas de tono grisáceo. Si viviera en Estados Unidos, le pondrían la etiqueta alt-country. Acá, podemos situarlo en el espacio equidistante entre Sombrero y Los Álamos... aunque su toque sea más seco. Para seguir.


El Lenguaje Como Obstáculo - I
(Independiente)
La sorpresa pesada del año, así de simple. ELCO -suelen acortar su nombre a la sigla- es desarrollo y contracción, despliegue y reposo, notas tenidas hacia el infinito (pero inquebrantables) y distorsión a niveles demenciales, con un audio imposible de lo perfecto. Su costado clasicista no resulta pretencioso ni preciosista, sino que destaca como el factor clave en el juego de contrastes que es una constante en la música del grupo. Más allá de toda etiqueta -en este caso, parece que a los muchachos les funciona una acuñada por Simon Reynolds: post-rock-, lo que suena este debut es inaudito. Para sacarse el sombrero (e ir a ver en vivo, a ver qué pasa en esa faceta).


Cam Beszkin - Enamorar o morir
(UMI)
Q: ¿Cuánta gente gritó más fuerte que Cam Beszkin en 2016? A: Poca o ninguna. En su tercer disco solista -segundo con la formación de power dúo que completa Arnaldo Taurel-, Beszkin se pone al frente de la arenga con un sonido furioso y líricas que proponen el combate desde el amor (basta de sobrevivir/ enamorar o morir). Siempre en primera persona, Cam pasa de personificar al macho en "El propietario" a la intimidad hogareña de "Mi casa, mi nena", hace del estribillo de "Pisco blues" un trabalenguas rítmico y baja los decibeles en "Ciertas cosas" y "Corazonotomía", para que no queden dudas de que su voz, como decía Flopa Lestani, también es dulce, fuerte y grave.


Mejor Actor de Reparto - Humilde frente al mar
(Independiente)
Sincero, terrible... esperanzador. Así es Humilde frente al mar, el segundo disco de Mejor Actor de Reparto. En carne viva, Mauro Duek -voz, guitarra y autor de todas las canciones- narra la pérdida de un ser querido con honestidad, voz quebrada y músculo post punk. Es difícil pasar el comienzo del disco sin pensar que es demasiado crudo. Pero se sigue, aceptando que somos una pequeña partícula al lado de inmensidades como la que ilustra la portada. Entre la fiesta -"6to C", "No hay que desperdiciar"-, el recuerdo -"Sola en la calle"- y el renacer del final -"Vas a venir"- se termina de visualizar que aun en el mar más oscuro, refleja el sol. Doloroso y necesario.


Roberto Monstruo - Las voces
(Independiente)
Una voz cavernosa, digna de Tom Waits, Lemmy o Mark Lanegan. Letras que parecen haber sido escritas por un criminal clase Z, entre el horror y el humor más ácido y peligroso. Guitarras como cuchillos filosos pero oxidados. El combo que ofrece Roberto Monstruo en Las voces es irresistible por su capacidad para contar historias de terror y amor con estribillos indelebles aunque corrosivos. Suena coherente y lógico su homenaje a Iggy and The Stooges en la canción homónima, pero sorprende con el estribillo de "Los rayos en los truenos", donde resuena... ¡"A little respect" de Erasure! En el fondo, sólo es un buen hombre usando su guitarra como si fuera un serrucho.


Palo Pandolfo y La Hermandad - Transformación
(S-Music)
Palo encontró la banda ideal para exhibir sus posibilidades estilísticas entre Esto es un abrazo, su disco anterior y este Transformación. La Hermandad se mueve hacia donde diga Pandolfo -atención, que hay muchas co-composiciones- y ahora la brújula los guía hacia un sonido aun más rockero, algo menos latino que en el intento previo. El disco cuenta con invitados notables del rock nacional que pasan casi desapercibidos (Ricardo Mollo, Hilda Lizarazu, Los Tipitos). Resulta lógico: ninguno está para descollar sino que se disponen a lo que la música pide. En "Un reflejo" está, quizá, la interpretación más desaforada y auténtica del año. Vital y optimista.


Saturno - Saturno
(Independiente)
Es inevitable repetir que la ciudad de La Plata tiene alrededor de un músico por casa y tres bandas por manzana. El caso de Saturno es misterioso: un puñado de amigos platenses compartió hace tiempo este disco por las redes sociales. Saturno es, al parecer, el seudónimo de Sebastián Rulli, uno de esos tantos jovenzuelos que empuñan su guitarra en la ciudad de las diagonales. Nada más se sabe de este ¿disco? desperdigado en Bandcamp sin data alguna. Pero escuchen esas canciones crudas ("Visión", "Es por amor"), algo desafinadas y rústicas, lúdicas y sufridas. No se sorprendan si, como canta el propio Rulli sobre el final, todos terminamos vociferando ¡es hermoso, esto es lo más!

4 comentarios:

Frodo dijo...

Gran recopilación del año.
A los que me falta, les pegaré una buena escucha.

Abrazo! y buen año!!

ANA dijo...

Gracias, hermoso el disco de Sanguineti nunca los habia escuchado.

Franco dijo...

Me llevo mucha musica nueva. Agrego dos grandes discos de este año: el de los peces raros y el de manu hattom me parecieron muy buenos

Santiago Segura dijo...

Los escuché muy por encima a esos discos, Franco. Así pasó con varios que, por supuesto, no quedarán ahí abandonados. Se sigue en 2017.