viernes, 15 de mayo de 2015

SEMANA PANDOLFO: Seremos más que humanos






















Semana Pandolfo: último bloque. Esta es una de las alegrías máximas en los ocho años de La Música es del Aire. Contar con la palabra de Palo Pandolfo en semejante extensión y profundidad no es cosa de todos los días ni en blogs ni en grandes medios, que en su mayoría recorta las entrevistas a su mínima expresión.

Dos horas de charla intensiva, tan rica que llegamos hasta aquí: Palo cierra el show profundizando su link con las bandas nuevas del under (elige sus favoritos); nos cuenta de su proyecto tecno junto a Daniel Gorostegui, compañero de andanzas en Don Cornelio y Los Visitantes; y cómo llegó a contactarse con S-Music, la compañía que editó su último disco Esto es un ABRAZO. En algún momento tenía que terminar... Lo disfrutamos mucho.

[La charla completa, aquí abajo. Que se diviertan los recién llegados:
PARTE UNOPARTE DOSPARTE TRES y PARTE CUATRO]



TODOS SOMOS EL ENVIADO

¿Y a quiénes destacás de toda esa movida nueva, tan amplia?
A Viva Elástico. Me gusta mucho la frescura del primer disco y en vivo me parecen geniales, los vi en Niceto y me parecen increíbles.

Bueno, Ale Schuster es deudor de tu forma de cantar...
Sí, pero yo los conozco a ellos, estuve y hablé. Y él tiene un amigo mayor, o un hermano, que de ahí escuchó The Cure... Escucha mucho Bowie y todo eso, canta así porque tiene las mismas influencias que teníamos nosotros en ese momento. No es que escuchó tanto Don Cornelio, escuchó las mismas músicas que escuchaba yo. Lo hablé con Alejandro.

Yo escucho el primer disco de Don Cornelio y...
(Interrumpe) Porque yo le afanaba mucho a Echo and the Bunnymen, The Cure, Bowie y todo eso, quería cantar así. Es lo que se usaba en esa época, como Cerati. Él también tenía esa marca, cada uno desde su lugar, Cerati como algo más pop y yo algo más postpunk, más enraizado en esa línea oscura.

Más duro y más oscuro.
En el primero, en el segundo ya era como el Joy Division argentino, el acabose, no sé qué carajo era. Es inclasificable.

Ahí tu forma de cantar cambió, como si hubieras dicho “ahora soy otro” respecto del primer disco.
Fue un quiebre. Porque no quise saber nada, no me gustó el primer disco de Don Cornelio en ese momento. Ahora lo amo pero en ese momento me resistía porque me parecía muy maricón. La palabra era esa, maricón. Eso es muy del rock nacional, me tiro piedras a mí mismo: “ay, maricón”. ¿Qué maricón? ¡Re maricón! ¿Y qué? ¡Me chupa un huevo! Porque hago lo que quiero.

Aparte es algo muy personal, yo lo escucho y no me parece un disco blando.
Era mi impresión. Lo que pasa es que yo cambié en ese momento porque empecé con el virulo y con el alcohol. Igual me hizo bien ese cambio, porque es un camino a recorrer. Es el camino deseado ese de decir “ah, no, esto no”: la gente que se queda agarrada a sus propios éxitos me parece muy decadente, muy mediocre. Y más los grandes artistas que, te gusten o no, decís “¿siempre hace lo mismo?”. Para mí eso es lo interesante de mi carrera, está todo resumido en los discos de Don Cornelio: un cambio radical en un año y pico. Es lo que yo les pido a los demás: ¡cambien! (grita). ¿Cuál es el problema? Si la vida es transformación, cambiemos. Siempre vas a seguir siendo el mismo, vas a atravesar etapas... Como decir “a mí me gusta la birra y yo siempre soy así, yo tomo birra en la esquina”. Bueno, está bien, tomá birra pero un día tomate un té con una señora a ver qué pasa, si total... (Risas). Son experiencias. No tenés que estar tomando siempre birra en la esquina, ñeñeñeñe (parece imitar al Pomelo de Diego Capusotto). Basta, eso me parece conservadurismo en el fondo, conservar lo que tenés y no querer largarlo por miedo a dar un paso... “En el país de Nomeacuerdo/ doy tres pasitos y me pierdo”, diría María Elena Walsh. ¡Vamos a ver qué pasa!

Volviendo a las bandas nuevas ¿qué más llamó tu atención?
Crema del Cielo me gusta, los vi una vez en La Plata y dije “¡guau, boludo! ¿qué es esto? ¡Me encanta!”. Vi buena parte de un show en el primer Ciudad Alterna que se hizo, yo estaba también haciendo unas cosas. Ese día vi a Mostruo! y dije “mirá Mostruo!...”. Toda esa línea me gusta: en La Plata está lo mejor, es lo máximo. Todas las bandas de La Plata son buenas me parece, tengo esa sensación. ¡El Mató mata! Los vi acá en Ituza, fui a comprar helado y vi que había algo en la plaza a la tarde y pregunté. Y eran ellos, entonces le dije a Vero “aguantame un rato que voy a ver a El Mató en la plaza y vengo” (risas). Y los vi y bieeennnn, boludo. El indie nacional está bárbaro y hay un montón de bandas. Como Fútbol o esas bandas de rrrock (enfatiza) así como experimental, bandas raras. Hay muchas bandas bizarras, de rock medio extremo, lo que no hay es bandas bailables, me parece, de tecnopop y demás. ¡Tengo un proyecto de tecno! Lo traigo a propósito de esto.

Algo de eso nos contaste en la radio.
El dúo con Daniel Gorostegui. Este año nos tenemos que reencontrar, él estuvo medio borrado en las vacaciones porque es marplatense y labura en enero y febrero allá, ahora abrió un restorán, entonces nos tenemos que encontrar. Hacemos uno o dos ensayos más y a partir de estos próximos ensayos vamos a grabar. Es cuestión ir y grabar porque queremos sacar un disco.



¿Los temas ya los tienen?
Tenemos nueve. Y hay dos en puerta. Quiero que sea bien bailable, bien ochentoso mal. Que es nuestra estética básica.

¿Algo similar a lo que hiciste con Leo García? Ese toque electrónico y guitarras acústicas.
Sí, lo que pasa es que Dani es un emperador del tecno. Tiene un estudio que ocupa todo esto (señala) con su equipamiento. Va a ser más retro-tecno porque Leo es un new age total, tiene todo en un cosito así; Dani toca sintes, tiene cajas de ritmo, baterías electrónicas, secuenciadores. Y es un sonido bastante vintage-tecno genial. Él es un dios de lo tecno, siempre lo fue, es uno de los primeros tecnos de acá. Estaba Daniel Melero y Daniel Gorostegui, eran los tecnos iniciáticos de mediados -y de antes- de los ’80. Cuando llegó a la sala de Don Cornelio decíamos “guau, ¿qué onda?”. Nos rompía la cabeza. Es un poquito más grande que yo, tiene un par de años más. Y tiene toda una cultura musical: él hizo la disquería en El Living, es un melómano, un experto, un sabio de la música global.

¿Eso puede salir este año?
Espero que sí, este año ya está muy avanzado y tengo muchas cosas que hacer. Porque también estamos demeando el próximo disco de La Hermandad y quiero ponerle fecha de grabación. Si no pierdo el año. Quiero que salga en 2015.


UN PALO EN S-MUSIC

El disco con La Hermandad lo editó una compañía. ¿Cómo es el trato que vos tenés con Sony, S-Music?
S-Music no es Sony. Es una compañía argentina: distribuye Sony, es un arreglo que tiene Alejandro Varela [presidente de S-Music] con Sony pero él es la compañía. Él con un montón de gente linda que trabaja ahí, son un sello discográfico argentino y ellos bancan los discos. Al próximo lo va a tener que bancar él... (Risas).

A eso iba. Entonces ¿hay exigencia en cuanto a tiempos, por ejemplo?
No, no, yo soy el que exige. Varela es… ¡Varela es lo máximo!

¡No parece de una discográfica, digamos!
No, es una de las personas más queridas del medio. Es muy apreciado porque es honesto: él está editando a Liliana Herrero, Javier Malosetti, Ruben Rada, Sambara. Edita música, le gusta la música. Por ejemplo, yo produje un disco de una banda de Del Viso, Desagüe Varela. Me lo pidieron, me insistieron y accedí, lo hice con mucha pasión (me puse a full, hasta las pelotas). Y le llevé el disco de la banda a Alejandro, le encantó y entonces lo editaron con el sello. Con [Guillermo] el Turco Chiodi pasó algo similar.

¿También le publicaron el disco?
Sí. El Turco es un gran compositor y amigo mío y también es muy amigo de Ignacio Montoya Carlotto. Toqué el último 24 de marzo con Ignacio, allá en Olavarría, me invitó porque él siempre hizo marchas de la memoria allá ¡antes de saber que era quien era!

Es increíble eso, el tipo ya tenía esa militancia.
¡Sí! Y dijo “siempre toqué acá y en este momento expansivo tengo que estar acá”. Fue un éxito total, había miles de personas, fue bárbaro. Y te decía, el Turco e Ignacio son íntimos amigos y estábamos los tres ese día. Terminamos todos en la casa de Ignacio, que es un divino: fuimos a comer unas empanadas después del show a la Casa de la Memoria de Olavarría e Ignacio dijo “después vamos a ir todos a casa, tengo un litro de Etiqueta Negra”. Entonces fuimos y nos tomamos un litro de whisky (risas).

¿Lo liquidaron?
¡Sí, lo liquidamos! (Risas). Y tenía una ginebra europea, o sea que bebimos con Ignacio, divino. La persona que te invita a beber a su casa para mí ya es amigo, así que somos amigos ahora. Y el Turco me había invitado tiempo antes, el año pasado, a grabar en su disco. Fui, cuando me invitan a grabar si puedo grabo aunque no conozca al que me convoca (ojo, a él lo conocía de antes). Siempre aprendés algo en un estudio cantando con alguien, es un ejercicio y una experiencia, yo voy a estudiar y a aprender. Entonces le dije “loco, dame el master cuando lo tengas y se lo voy a llevar a Varela”. Se lo llevé a Alejandro, le encantó y lo editó. O sea ¡le llevo cosas y las edita! ¡Un día voy a hacer un subsello en S-Music!

Y, si seguís así no sería nada raro.
Y bueno, con mi disco de alguna manera pasa eso: lo piloteo yo, él no me dice nada. Yo le digo “quiero hacer un disco loco, pim, pam”. Soy yo el que le pone la presión a él, es al revés.

¿Vos llevás, mostrás y sale? ¿O él decide algo en el medio? ¿No sugiere nada sobre las canciones, por ejemplo?
No, no, nada que ver. Él es puro respeto, puro amor. ¡Al contrario! Me pregunta él a mí, me toma como un… Me respeta mucho como artista. Te repito: le llevo cosas y las edita, o sea, el chabón confía mucho en mi criterio. A Esto es un ABRAZO lo hice yo independiente con Goy Ogalde y Charlie Desidney, lo produzco y banco. Y me lo encontré por Twitter a Varela.



Vos hiciste eso más de una vez ¿cierto? De mostrar un disco en las compañías para ver si alguna lo quería publicar. De hecho, te quedó un disco inédito.
Sí, Intuición. Aunque nunca se grabó el disco, es una demo para llegar a  un disco, para mostrar. Y eso lo bancó DBN, ellos dijeron “che, vamos a hacer un disco”. Cuando les mostramos eso nos dijeron “faltan temas comerciales…”. Fue en el 2002. Lo subieron a internet y es una especie de disco pero no: es una demo pero forma como un proyecto.

¿Y por qué quedó ahí eso?
Por eso, porque esta gente bancó la demo pero después dijo que no. “Metetela en el culo a la demo” me dijeron, más o menos. Yo ya me había ido de DBN para ese entonces pero ellos quisieron ver qué había, se bancó la demo pero como no les gustó fue un “matate”. Y no, “matate vos, chau”. Y nos fuimos.
Con Esto es un ABRAZO me dije “hago un disco y lo llevo terminado”. Antes de montarme yo, que soy el manager y hago esto, hago lo otro... Hago todo. Tuve varias reuniones con la UMI y tenía todo listo para hacer el disco independiente. Soy amigo de Cristian Aldana, tengo una reonda con él, es mi amigo hace veintipico de años porque es fan de Don Cornelio y Los Visitantes, venía a todos los shows y estaba siempre en el camarín con nosotros. Era una banda de freaks y él estaba siempre limpio, ahí, de adolescente. Pero antes de cagar tan ancho dije “voy a ver si lo muestro un poco y si alguien lo fabrica, lo edita... y me alivia la vida”. Porque si no iba a estar atrás de una película total porque no tengo un socio o un manager, lo iba a hacer yo. Ojo: reconocí un poco mis limitaciones pero iba a las compañías teniendo todos los papeles listos para ir y editarlo por mi cuenta, lo iba a hacer igual. Y con Alejandro pasó que llegué a su oficina, lo pone y me mira y dice “esto es para la radio”. Era “Soy el sol”.

Ya estaba el disco en orden y todo porque ese es el primer tema.
Ya estaba el disco terminado, “tomá, escuchá”. Y el chabón dijo “es buenísimo” y lo recompró. Quiero decir, lo editó, no es que lo compró, el master sigue siendo mío. Pero dijeron “sos una licencia”. Y siguió avanzando todo, hicimos los videos de “El leñador” y “Más que humanos”, ahora filmamos el de “Madre computadora”; más dos videos que grabamos en vivo en el Auditorio Oeste (“Dame luz” y “El ángel del suburbio”). Yo venía de Ritual criollo que no tiene un solo clip ni una sola nada y acá del mismo disco tenemos cinco materiales audiovisuales, me parece un golazo. Y también contrataron a Cecilia Crespo que ahora ya trabaja en S-Music, una mina que tiene mucha experiencia e hizo una prensa muy buena. Creo que fue mi mejor campaña de prensa, incluso mejor que Universal en su momento (aunque fue buena, en el ’96, con Maderita y toda la plata de una multinacional).

¿Estás contento con la respuesta que tuvo el disco?
Es impresionante el desarrollo de Esto es un ABRAZO. Me está yendo bien. Yo creo que es la banda igual, todo para mí pasa por esa energía. Y la banda es de verdad.


* Palo & La Hermandad se presenta el sábado 23 de mayo junto a Nuestro Crimen y Desagüe Varela. La cita es en el Centro de Servicios de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), Juan María Gutierrez 1150, Los Polvorines. Entrada libre y gratuita.
En tanto, el sábado 13 de junio se presenta en el Teatro de la Cova (Avenida del Libertador 13900, Martínez). Entradas a la venta en www.tuentrada.com y en el teatro. Más data en palopandolfo.com.

[Fotos gentileza de Fernando Manino Dachdje]

jueves, 14 de mayo de 2015

SEMANA PANDOLFO: Escucha mi sonido, amor


Nos acercamos al final de la Semana Pandolfo. Esta vez, Palo empieza hablando de los rockeros y su relación con la política: el camino nos lleva a los Redondos y la fiesta (para comprender mejor el concepto, bien vale leer la parte anterior de la charla), Charly García y sus novedades, V8 y su pesadez incomprendida por el público de rock en épocas de dictadura... 

A partir de ahí, Pandolfo analiza el momento actual del rock argentino con buenos ojos. Mirada que el hombre ahondará en el capítulo final de esta charla, a publicarse en unas pocas horas. Eso: imperdible. 

[Querido rezagado: aquí está la PRIMERA PARTE y la SEGUNDA ¡y la TERCERA! de esta nota. Léala completa y va a comprender mejor]

PALO POLÍTICO

Vos siempre tuviste muy fuerte ese costado político, además de tu costado místico. En el rock argentino, si bien hay excepciones, hay cierto temor a expresar una opinión política jugada, incluso hoy.
Sí, aunque con el kirchnerismo eso ha cambiado un poco. Pero es lo que te decía: nos cuesta ser honestos, estamos como envueltos en una nube de pedos, de engaño. No sé si tiene que ver con... Yo siempre encuentro la raíz de todos los males de Argentina en Buenos Aires (risas). Soy muy crítico. De hecho, es el Río de la Plata del Potosí: en el 1500, 1600, sacaban por barco la plata y el oro del norte de Bolivia y se llevaba (hace un chasquido con los dedos) de acá para Europa, saqueando el tesoro de los incas y demás. Y Buenos Aires cobrando impuesto, o sea que estaba hecha para eso: la hicieron para el curro del afano, estaban afanando y estos afanaban...

¡Afanaban del afano!
¡Afanaban del afano! Por ahí está el perdón del que le roba a un ladrón pero... ¡Es una falacia ese refrán! (Risas). Volviendo a lo de Galtieri: el puerto narco que hizo fue en Rosario. (Enfatiza) ¡La bajaban en barco, igual que la plata del Potosí! Para llevársela a Europa y para llevarla a su red de narcos. Por eso Rosario es el narcosocialismo. Pero no es el narcosocialismo, es el narco a secas. Galtieri instaura en Rosario... Te lo dejo a vos, ¡investigalo, boludo, la concha de tu hermana! (Risas).

Y yo que creía que venía a hablar de liso y llano rock and roll (Más risas)
Es que la música la grabo y la escuchás, ¡qué más vamos a hacer! (Risas). Igual podemos hablar de música todo el día, yo me encuentro con músicos y...

Lo decía en chiste igual, por supuesto que me interesa tocar otros temas y es lo que estamos haciendo.
Es que para mí el rock abre cabezas, es para eso. ¡Si no para qué me sirve! Está el éxtasis, me rectifico: el éxtasis me sirve. Y me sirven los shows del Indio, me gusta, lo veo bien. Me gustaría que se pueda hablar de las cosas buenas y malas del rock. Me gusta esa comunión de gente volcada a un show, a flashearla... Igual, poniendo los puntos sobre las íes, decir “bueno, pero estaría bueno observar ciertas cositas”. No quiero ponerme del lado de enfrente, no quiero estar en ese lugar, no quiero ser yo el que venga a bajar línea a los demás. Yo quiero plantear dudas, discutir, opinar y ser uno más de un montón. No quiero venir a pontificar porque me aburre, tampoco soporto a la gente que les dice a los demás lo que tienen que hacer. Si no, bueno, me haré pai, cambiaré de rol: me haré brujo y ayudaré gente, para eso me dedico al chamanismo. Pero dentro de todo, soy un cantor popular y después de criticar a la oligarquía que odia la fiesta... Yo no odio la fiesta.

Son cosas que, desde adentro, quizá no se discuten tanto. Ese es el punto.
Mirá: un día volvía de Ayacucho -estaba haciendo shows medio perdidos en el Interior- y tomé un micro a las cuatro de la mañana. Y subo a un micro en el que había toda gente desmayada durmiendo, tirada, y pensé “qué loco”. Porque subí en la ruta, en el medio de una parada, me subió el productor tipo “acá, acá”. Yo estaba con la guitarra y uno se despierta, me mira así y me dice “¡¡¡Palo!!!”. ¡El primero que se despierta me grita en el medio del micro! ¡¿Qué es esto?! (Risas). Después había una vieja toda rocanrolosa con una remera argentina desconchada, unas minitas divinas... ¡Venían de Tandil, de ver al Indio! ¡Estaban satisfechos! Estaban desflorados, los habían garchado pero estaban bárbaro. Lo que vi me dio una ternura... Me dio mucho amor esa gente, te lo juro.

Toda esa movilización.
Todos volviendo unidos en ese micro, desflorados. Me sentí bien tratado por ellos (risas). Fue un momento en que dije “qué grande el Indio, boludo”. Me dio mucha ternura, como un amor piadoso, de decir qué bueno esa comunión. Desde el vamos, cuando los Redonditos dicen “salgamos de la ciudad” tiene que ver con lo que estoy diciendo yo: ante ver el infierno, la muerte en las comisarías, el latrocinio, el acabose, vamos a sacar un show afuera. La vieron. Es un gran gesto revolucionario, porque no sé si hicieron muchos más. Pero de alguna manera salir de la ciudad y hacer eso me parece algo bastante ritualístico performativo de esencias. Es bastante interesante porque mucha gente que no sale se va a Mar del Plata, a Punta del Este, a Bariloche y a Miami. Porque también al Indio va a verlo mucha gente bien.

Claro, para ser así de popular te tienen que ir a ver todos.
¡Sí! Es interclasista, atraviesa todo. Siempre lo hicieron y es maravilloso, y de alguna manera es admirable. Ese gesto de salir de la ciudad, vivirlo en carne propia, tomarme un micro perdido a las 4 de la mañana y que te sorprenda. Porque al principio yo no entendía y cuando entendí que toda esa gente venía de ver al Indio en Tandil dije “es buenísimo”, me encantó en serio. Vale como aclaración de mi ser criticón porque también algo bueno veo en todo el movimiento del rock argentino, si no me pego un tiro (risas). Yo siempre fui muy defensor del rock argentino, escuchaba los Beatles y rock nacional, después pasé a Zeppelin, Yes y todo lo demás.



ROCK ARGENTINO: HAY MELODÍAS EN MIS OJOS

Sos muy fan de García-Spinetta.
¡Sí! Y más: Almendra, Sui Generis, Pappo’s Blues, León Gieco, Arco Iris, Vox Dei, Color Humano, Aquelarre.

¿Y hoy? En las entrevistas hablás de lo que vos llamás La Nueva Vanguardia (Lucio Mantel, Tomi Lebrero, Lisandro Aristimuño y un largo etcétera) aunque decís que te gustaría que tuvieran un poco más de rock and roll.
Tiene que ver con lo que estamos hablando, es como decir “bueno, paremos un poquito con el rock and roll”. Porque el rock and roll se convirtió en Cromañón. Entonces es una reacción humana bastante natural esto de decir “cool, tranquilos, cantemos canciones”. Es una consecuencia de todo el rock chabón, decir “basta, nosotros no queremos aguante-aguante-aguante”. La cultura del aguante. Los Redonditos, La Renga y Los Piojos pero también el mismo Charly García. ¡Basta! (grita). Igual a Charly lo amo. Un paréntesis de Charly, hablando de música: lo que hizo con Viudas e Hijas de Roque Enroll (menciona la serie de Telefé Viudas e Hijos del Rock and Roll como si fuera la banda). ¿Lo viste? La última canción de Charly García: “La máquina de ser feliz”.

Sí, ¡Oscar Cuervo estaba como loco!
¡Yo también! (Risas). Escuché la canción en internet, alguien lo linkeó y así como caí en Espiritango caí en eso. Y es tre-men-do, ¡tremendo, boludo! (grita). Es oscuro como la mierda, sórdido, inteligente, pícaro. Hay contradicción: es crítico porque es una burla atroz a todos nosotros y a él mismo. Oscura y genial. Lo amo, lo amo mal a Charly.

¿Y de los nuevos, me decías?
Ahora creo que es un estallido de multiplicidades, de bandas... Creo que es el mejor momento del rock argentino. Así, dicho mal y pronto.

¿Sí? ¿Desde siemp--?
(Interrumpe) ¡Desde siempre! En diversidad. Y en esa diversidad, hay calidad. Veo una diversidad como nunca imaginé. Aparte, la gente puede pasar de ver Carajo a ver Miranda! No quiero irme de mambo pero creo que el público está abierto, el joven no está tan rep… antes en los ’70 era “este es una mierda”, había un puterío y estaban todos en contra de todos.

¡La verdulería completa para Los Encargados en BARock!
En los ’80, todo mal: la dictadura encarnada en el rock nacional. La gente agresiva contra la diferencia, pegándole al diferente. Horrible. Igual vi V8… ¿lo viste alguna vez en internet?

Bueno, a ellos también les tiraron de todo en BARock.
Hay cosas de V8 en internet que, ponelo cuando puedas, te rompe la cabeza. Es realmente adrenalínico, está todo mal, es reheavy metal. Y en un mega festival están ellos ahí tocando, “Destrucción” creo que se llama el tema (canta).

Sí, es su clásico. Nunca me puse a ver videos de ellos pero el disco en el que está es algo así como el puntapié inicial del heavy argentino.
Claro, yo no conozco los discos, los conozco ahora con los videos pero nunca un amigo trajo un disco. Te decía, era un mega festival,  entonces toca V8, termina... hay siete heavys cantando, la cámara está desde el público. Y era clásico de esa época, termina y se escucha que uno grita “¡abajo!”. ¡Para que se sienten! (Risas). Había que estar sentado, el que se paraba... “¡Abajooo!” (Imita). Gritaba un boludo, un mediocre de clase media, un empleado boludo (risas). Lo odié, me puse remal porque yo estaba ahí, me dio vergüenza de pertenecer a eso. Era muy típico de los '80 en la época de la dictadura ir a festivales y que estuviera ese “abajo”. Bueno, boludo ¡parate, qué abajo! ¡De pie, stand up, wake up! (Risas).

Hace poco dieron Prima Rock en Incaa TV y se veía eso. Estaba tocando Nito Mestre con el Negro Rada...
Sí, y qué vas a hacer, con esos tenés que quedarte sentado (risas).

¡Bueno, pero también tocaba Dulces 16, ponele, y pasaba lo mismo!
Sí, era un chiste, obvio. Pero acá estaba tocando V8, imaginate, lo más pesado que se hizo en Argentina, la banda icónica del aguante metalero, una descarga de energía tremenda. Tiene que ver con estas cosas que estamos hablando, con las contradicciones, con ese miedo a la fiesta, esa cosa de ocultar, de no mostrarse. Igual, ahora estamos en otro momento y yo creo que es un gran momento de la cultura. Hay que avanzar hacia la verdad y hacia el descubrimiento y hacia el poder ¿no? Que es el fondo de todo: el poder.


[Fotos: gentileza de Fernando Manino Dachdje]

miércoles, 13 de mayo de 2015

SEMANA PANDOLFO: Y en el deleite ser


Segunda entrega de nuestra Semana Pandolfo, tercera parte de la charla con Palo. Ya pueden ir conectando los fragmentos si les resulta necesario. El que avisa no traiciona: en el ordenamiento por subtemas, ésta sección quedó como la más breve de todas. Ello no significa que no sea uno de los segmentos fuertes de nuestro diálogo con el cantor (más bien todo lo contrario: leerán a un Palo muy crítico de la clase alta y de las confrontaciones estúpidas, un tipo que nos invita a todos a reconocer nuestras miserias y sincerarnos). Prohibido impacientarse si se lee rápido, en especial porque saben que en pocas horas podrán seguir con lo que resta.

[Para los rezagados: la PRIMERA PARTE y la SEGUNDA]


HASTA CUÁNDO SEGUIRÁS LLORANDO SIN PARAR

-Argentina tiene un problema, un problema de la psicología social: hay una sociedad escindida un poco en sí misma. Por ejemplo, están los “chetos” y los “negros de mierta”, por empezar. Esa es la formulación uno. Los de Capital versus los de la provincia de Buenos Aires, Gran Buenos Aires; los del Interior versus los de Capital, “porteños de mierda” (risas). Los de Santiago contra los de Córdoba. Como no conozco tanto el mundo más allá de leer historia… pero en Argentina, para situarnos en nuestro lugar hay mucho de eso, todo el tiempo uno contra el otro y, además, lo que se dice “pobre contra pobre”.

Te terminás matando con tu vecino.
Por un pedazo de alambrado. Ni hablar de la clase alta, que están como perdidos. Están solos y tristes más allá de la redundancia del “niño rico con tristeza”. Hay cierta depresión en eso de estar siempre en contra de la fiesta.

Y la situación política pareciera generar eso en la clase alta argentina.
Mucha desnudez de sus bajezas. No pueden ver la alegría en el otro y menos en el “negro”“De mierda”. Porque son muy racistas. ¿Viste que hablar de un error propio parece que fuera bajar la guardia? Yo creo que es al revés: si nosotros asumimos nuestras falencias, no hacemos otra cosa que potenciar nuestras virtudes. Es ser más fuertes, eso es freudiano, si querés: veamos qué nos pasa para ser mejores. Por eso yo hablo y hablo, me interesa la charla y las notas, expresar algo para meter un poco el dedo en la llaga, a ver qué pasa. No seamos tan necios, se puede. (Susurra) ¿Viste que hay algo en Argentina como redundante, siempre-la-misma-historia, que tiene todos los climas, tiene todas las geografías, tiene minerales, tiene océano, tiene el campo? Todas las riquezas que el ser humano puede pedirle a una tierra, Argentina las tiene. Y aparte tenemos la mezcla de razas, que justamente es lo interesante, las múltiples inmigraciones y los pueblos originarios con su sabiduría ancestral, muchos de nosotros podemos abrazar esa sabiduría. Hay un potencial tremendo pero también algo que falla en nosotros porque estamos siempre con la cola de paja con Estados Unidos. Como si fuéramos inferiores. De chicos lo argentinizábamos, veíamos el “made in USA” (lo dice como se lee) y decíamos “ahhhh” (simula sorpresa). De hecho, hoy si compro una guitarra tiene que ser “made in USA” porque si no, no compro nada.

¿Lo seguís haciendo?
Sí, obvio, soy un ser que vive acá. Lo que pasa es que un lutier te cobra el triple que comprar una guitarra Gibson USA. Y la compro acá, a un chabón que las trae en avión: hace 20 años quería una Gibson SG. Obviamente, somos gente que está dentro de este universo y tenemos las mismas flaquezas, yo no me siento aparte. Lo aclaro a propósito, no es que yo hablo del pontificio: yo también tengo una Gibson USA y la amo, ¡es lo máximo, la adoro! Es tremenda (se ríe). Pero bueno, hoy por hoy si a vos te dicen industria china o industria argentina, decís argentina toda la vida. Pero si dice industria USA capaz elegís USA. Se puede revertir eso, pero tenemos que hablar de cómo y por qué estamos en este estado, viste que hay mucha negación y nadie termina diciendo cosas claras. Los políticos hablan en sentido figurado, hasta Cristina, que tiene un discurso político tan elaborado y genial (ojo, igual ella es bastante directa). Pero ella no es anti-imperialista como Evo Morales, el más honesto es Evo. Tiene la capacidad de la raza de no tener que comérsela doblada. ¿Viste la carta que escribió a los poderes europeos, de toda la plata que le debe Europa a Bolivia? El saqueo histórico.

¡El saqueo que vienen haciendo hace 500 años! 
¡Exacto! Eso es buenísimo, yo voy por ese lado: digamos verdades, tratemos de llegar al hueso de la cuestión. Está bien, si un gobierno como el kirchnerismo se pone al hueso directamente lo voltean, estuvo casi a punto de caer varias veces...

El fin de ciclo que anuncian los grandes medios desde 2008, por lo menos.
Y es bastante moderado, no es una ultraizquierda. Es bien moderado si querés. Siempre digo lo mismo (susurra): Néstor y Cristina tocaron la campana en Wall Street, son netamente capitalistas, les encanta el negocio, la producción, el desarrollo. Son desarrollistas, quieren la industria. Él fue un gran negociante con YPF durante los ’80 y los ’90. No es Evo Morales, no entiendo por qué se asustan tanto con el kirchnerismo estos giles de goma (risas).



Y, porque veníamos de algo muy distinto...
Sí, como Galtieri. Que decían “ay, es civilizado, Estados Unidos, la civilización”. Son rebárbaros, reignorantes; aparte es sabido que el pueblo, la mass media estadounidense, es reignorante. ¿A quién le gusta? El prototipo yanqui es un gordo boludo que no entiende nada, con la cerveza... Que vive en una burbuja y no sabe dónde queda Estocolmo, no sé. Son ignorantes. Acá en Argentina tenemos una cultura en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán. Ellos son una sociedad cerrada, apestan y por eso son tan violentos, porque tienen mucho miedo. Les meten cualquier pastilla y se la comen y están haciendo guerras y reventando países. Hay que poner en duda a Estados Unidos, aunque a la vez, al mismo tiempo, seamos repsicodélicos de San Francisco; amo la cultura de Nueva York, No New York, Lydia Lunch, me gusta Miles [Davis] y todo el jazz en general, [Francis Ford] Coppola y todo el cine.

Parece inevitable que esa contradicción suceda.
Lo importante es decir “bueno, hay cosas que me gustan pero esto, todo esto, no”. Separemos la paja del trigo. No seas tan (susurra) pelotudo. Si no, sos un pelotudo yanqui y te la metieron a vos también. Que estás en Buenos Aires, sentado en un departamento en Ayacucho y decís “ahora me voy a Miami” y te encontrás con todos tus amigos allá... ¿Por qué no se quedan en Miami y no vuelven más, para qué están acá? ¡De última quedate allá! Pero si estás acá, veamos qué se puede hacer: somos todos hermanos, somos una nación. Te guste o no. Hay que ser pragmáticos, poder decir “bueno, si yo a vos te ayudo por ahí te saco bueno, te voy a tratar de ayudar”. Obviamente, dentro de toda esa clase hay un montón de gente divina. Gente que apadrina chicos, que está toda su vida atrás de una familia; hay un montón de gente que es cristiana en el mejor de los sentidos, que ve al otro como un hermano. Hay un material humano para construir algo más interesante.
Igual, yo hace mucho que veo que la clase alta tiene ambiciones cortas, metas cortas. Ese es el problema. No dicen “vamos a ser ambiciosos, ambicionemos un poco, vamos a invertir”. Su ambición es guardar la plata en el banco HSBC en Suiza, nomás. ¿Por qué no traes mil millones? Y hagamos un polo industrial acá, viste. Sean poderosos, digan “nosotros somos la clase alta”. ¿Por qué no pueden tener ambiciones altas? De decir “vamos a hacer un supergasoducto, vamos a hacer un puente a Colonia porque nos encanta ir”. Qué sé yo, ¿por qué no hacen obra?

Para ellos mismos.
¡Obvio! Para ser ellos los grandes señores. Si sos un gran señor, ejecutalo: sé un noble. El noble tiene que demostrárselo a sí mismo. ¿Si no para que sos rico? Si estás deprimido, tenés que tomar Alplax todo el tiempo, te vas a Miami...

Vivís asustado de que te puedan afanar...
Con mucho miedo y aparte, odio. Llenos de odio porque odian la alegría, odian al pueblo, odian al negro, odian esto, odian lo otro. Bueno, está ¿para qué? ¿Para qué te sirve el poder, dónde está? Cuestioná un poco. Hay tanta hipocresía, tanta mentira, por eso de alguna manera yo me ensucio en la merca para decir “se puede hablar con la verdad”. A mí nadie me vino a buscar para matarme porque hablo en contra de la merca, ¿por qué no podemos decir las cosas que generalmente pensamos? ¿Por qué nos cuesta tanto decir la verdad? ¿Estamos ocultando todo el tiempo algo? ¡Basta! Es agotador (risas). Es lo que yo pienso, desde que soy chiquito pienso lo mismo, eh. Siempre pensé igual, siempre estuve como diciendo “¿por qué es tan violenta la calle, por qué hay tanta violencia?”. Si estamos bárbaro, si somos divinos. Tenemos la pelota de fútbol, tenemos a Charly García... ¿Qué más se puede pedir?


[Las fotos son gentileza de Fernando Manino Dachdje. Fueron tomadas durante el rodaje del videoclip de "Madre computadora"]

martes, 12 de mayo de 2015

SEMANA PANDOLFO: Sigo tu voz, Intuición

Se demoró pero aquí está: la segunda parte de la charla con el maestro Palo Pandolfo. Leerán en el título de esta nota las palabras "Semana" y "Pandolfo" juntas. Se ve raro pero es lo que es: desde hoy hasta el viernes verá la luz toda la palabra de Palo, una parte por vez. Es decir, la nota más extensa publicada jamás por este sitio (que, saben los lectores, no es precisamente de andar abreviando...). Por tiempos de desgrabación y por extensión total no podíamos publicar la nota entera en una parte, pero todos ustedes podrán seguir el hilo de la charla de comienzo a fin, apenas recortada por "temas", así entre comillas porque a partir de un solo tópico nos fuimos al infinito y más allá.


Y se va la segunda. Empezamos por el saludo Obama-Castro y llegamos a un tema que Palo no puede pasar por alto: sus años cocainómanos, cuándo paró y por qué quiere contar la posta sobre la merca (que incluye razones de corte histórico). Arranca hablando él, inspirado e imparable: con ustedes, Palo Pandolfo.


EL FIN ES EL PLACER, LA MONEDA ES EL ENGAÑO

…Ahora yo tengo más perspectiva del presente también, por la edad y por la experiencia. Por la prueba y el error. Es bastante científico el momento mío, estoy muy cientificista.

De hecho te leí decir que la vida empieza a los 40.
Bueno, pero eso lo escuché decir, es un refrán como “Al que madruga, dios lo ayuda”.

En las notas me pareció que lo decías por tu experiencia personal.
(Susurra y señala) Por ella [se refiere a su mujer Verónica]. Yo a ella la conocí a los 38 y a los 40 nació la nena. Ella es una persona que a mí me cambió la vida, Verónica. Es una maestra, aparte de ser mi compañera me enseñó mucho. La conozco en un momento expansivo mediumínico-chamánico en mi vida, había conocido mucha gente, me había divorciado hace un año. Esto fue en 2003, tenía 38 e iba a cumplir 39 justo a fin de ese año.

Año de cambios...
Sí, es el año de Néstor [Kirchner], digamos. Y ahora es el mismo año, pasaron 12 años y es el año de la cabra. La cabra de madera, esto es lo lindo: este es un año maravilloso, creo, pase lo que pase, no importa. Más allá de todo. Lo que decíamos antes [en el desayuno]: Obama-Castro. O sea, hay una reconciliación histórica tras 50 años de misiles apuntándose mutuamente, una tensión global densa. ¡Y ahora se dan la mano! no es un hecho menor en la historia del mundo que Cuba y Estados Unidos se den la mano. Nos han comido la cabeza desde antes de mi nacimiento, yo creo. Nací y ya estaban con la guerra, supuestamente, Fría.

Toda nuestra vida estuvo el bloqueo.
¡Toda nuestra vida en tensión! Y uno diciendo “no, pero Cuba es divino”. Bueno, pero San Francisco también tiene su gente. Uno tiene amor por esa parte de Estados Unidos: tenemos una perspectiva más psicodélica nosotros, nos gusta todo. Tenemos una posición política pero de alguna manera, también, una apertura que es más trascendente a la política. Igual llega en un momento en el que te ponés, o yo por lo menos me pongo, muy político. Y soy un poco… Trato de mantenerme siempre del lado del espíritu, de lo artístico, de lo espiritual. Creo que si el mundo pudiera entender la trascendencia de cada pequeño acto... Si yo buscara la revolución la buscaría desde lo espiritual, siempre. Como decir: sepamos que cada pequeño acto que vos hacés tiene una trascendencia en el universo que te va a responder a vos y se te va a volver en contra. Como el concepto de la reencarnación, del karma. La ley del karma: cada acto que vos hagas va a tener una consecuencia en el universo y va a volver. Vos estás fluyendo en esa marea de energía, entonces: cuidemos nuestros actos porque nos van a repercutir a nosotros por puro egoísmo. No es que yo quiero ayudarte a vos porque soy bueno y a vos te veo mal: te voy a ayudar porque vos me vas a ayudar a mí, nos vamos a ayudar mutuamente. Siempre el acto que yo haga me va a volver, y si tirás mierda, te vuelve mierda. Y si tirás un papelito te va a volver un papelito, te va a volver en la oreja y vas a ser un sordo (se ríe). O sea, de alguna manera, entender ese funcionamiento del cosmos me parece una boludez, pero evidentemente no nos resulta muy fácil porque estamos todo el tiempo pasando por encima de los demás y tirando mierda, como comportamiento global en la ciudad de Buenos Aires. 

Pareciera el comportamiento habitual en las grandes ciudades.
Sí, volviendo al tema de lo geopolítico y de moverse de la ciudad. Creo que sigue siendo uno de los ejes de mi pensamiento, ponele, con perdón de la palabra (risas). Yo estoy en contra del pensamiento, prefiero la intuición y buscar la sabiduría del cuerpo ¿no? Pero bueno, uno piensa. Y creo que siempre el posthippismo, el ecosocialismo, son “bueno, ¡salgamos de la ciudad!”. ¡Y hasta salgamos del Gran Buenos Aires, también! 

Es una idea que está impregnada en el rock argentino esa idealización del campo.
¡Sí, sí! (Enfatiza). “Vamos al bosque, neeena” (canta y se ríe). ¡El Flaco odiaba ese disco! (Risas). Pero es genial, “La búsqueda de la estrella”, mata; está lleno de milagros de la composición de Spinetta. Y todo lo que es Miguel Cantilo, que vive acá a la vuelta y es uno de los primeros en venir acá. Él sí se fue al Bolsón, él lo hizo: en la contratapa del disco [se refiere a Conesa de Pedro y Pablo] estaba, las fotos esas de los hippies con chalecos de lana, de cuero crudo, como desnudos pero con un chaleco de animal crudo... Con esos rulos rubios era un príncipe Miguel.
Y bueno, de alguna manera Los Visitantes, qué sé yo. Quiero cerrar esa parte de la charla y llegar a algún punto, aunque igual el punto es bastante luctuoso porque llega el ’99... Lo bueno del ’99 es que nace mi primera hija, mi hija mayor. Ahí hago un clic en mi vida. Digamos, en el ’94 me fui de la Capital y me fui depurando en el ’95. Tuve un gesto con la banda muy fuerte: decir “bueno, no vamos a tomar más merca”.

Ahí pararon.
Paramos.

Te fuiste de Capital y al poco tiempo hiciste eso. Hiciste una doble limpieza.
Al año y medio dije basta. Basta de salir así a los escenarios porque era un delirio salir siempre así, algo en mí me dijo que no daba. Pero recién pude terminar con la merca (lo dice susurrado, muy bajo) en el ’99. 

¿Cuando se separaron?
Sí. En julio del ’99 fue el último show y mi nena nació en septiembre. Yo ese año ya había dejado, dije “listo, ya está, basta”. Fueron doce años, del ’87 al ’99.

¡Don Cornelio y Visitantes, digamos!  
Sí, sí. Bah, no, Don Cornelio es del ’84. Desde que grabo el disco: en el disco yo empecé a tomar porque era como una ley, un gaje del oficio. Es lo que hacían todos los que estaban grabando el disco con nosotros. Es más, era: “tomá”. Fue casi una obligación, no había manera de no hacerlo. Me tenía que ir a mi casa y... no se podía, era imposible.

Era tan común como tomar mate.
¡Exacto, era como tomar mate, muy bueno! (Risas). Y estaba bien visto en ese momento. (Vuelve a susurrar) Che, boludo, esto es importantísimo: hablando de política cruda y geopolítica, el jueves... Tenemos un grupo de yoga con un instructor hace 10 años, siempre con el mismo chabón, los jueves. Viene acá, antes era en la quinta de allá, son 10 años de disciplina. Vienen algunos amigos, somos un grupo divino que practica yoga, qué sé yo. Y el otro día estábamos hablando con el instructor, que es un pibe más grande que yo (56) y es un sabio: él trajo a Eduardo Mateo a la Argentina, fue productor. Es un chabón de prensa, del rock, de la militancia de los ’70... Y ahora es un dios, un gurú. Y me dijo (susurra): “el que introdujo la cocaína a nivel narcotráfico en Argentina, ¿sabés quién fue?”. ¿Sabés quién fue, Santiago? (Se ríe y deja una pausa suspensiva). Galtieri. Leopoldo Fortunato Galtieri. Hay una foto en el Clarín con Luis García Meza, un boliviano, subiendo a un avión, abrazados. Eran milicos bolivianos, ¡narcos! Y la foto es la tapa del Clarín ¿viste Clarín cómo es, no? Estaban poniendo en la tapa el principio del fin de la cultura argentina. Del espíritu. Anunciándolo: el fin del espíritu. El otro día me encontré con Mollo, que también vive acá cerca. Y me dijo algo genial: “la cocaína te va comiendo el espíritu hasta que no te queda nada”.

Eso lo dice Héctor Starc también, que se ve en los ojos de la gente que toma.
Claro, porque aparte son categorías espirituales. Trae una categoría equivocada, trae demonios. El tema es que Galtieri (susurro) introduce la cocaína en Argentina. Y él con el vaso de whisky va a Malvinas tomando merca, o sea... Qué sé yo. Yo siempre que hago notas me digo “no voy a hablar de la merca” porque los pendejos toman y yo quiero que los pendejos vengan y compren entradas. Porque siguen tomando. Y yo me siento como un viejo decad... los pendejos deben pensar que soy un viejo decadente, aburrido, esa es mi paranoia. 

¿Vos decís? ¿Por haber dejado?
Por hablar y estar bajando línea de “la merca esto, la merca aquello”. Porque pontifico o soy moralista, soy un reprimido, no sé lo que pensaran. Pero termino hablando siempre de la merca, ¡es una obligación moral que tengo ahora! (Risas). O espiritual si querés, más que moral. Y ahora que me enteré esto, que Galtieri fue el introductor acá, directamente ya estoy con los botines de punta. Ahora voy a ir más adelante y en contra, es como una misión. De alguna manera la conocí y lo digo desde adentro, la tenía que conocer para poder comunicar algo.

Y pensar “mirá cómo entró esto, era parte de un plan siniestro”.
Era parte de la locura asesina y geopolítica y de alguna manera la DEA estaba, el servicio antidroga de Estados Unidos. Ellos lo que hacen es manejar, como en Colombia, todo el quilombo. Que es esa guerra civil, supuestamente revolucionaria: al final es pura guerra de narcos con diferentes potencias. Porque Colombia sigue siendo el gran productor de merca para Beverly Hills y para todo Estados Unidos. Sigue todo el mercado fuerte de una guita que no paga impuestos y que es una fortuna. 

De hecho, el partido de Maradona de ayer que comentábamos hace un rato, ¡¿no era por esto?! [El Partido por la Paz que se jugó el 10 de abril]
¡Sí, por la paz en Colombia! Con Los Visitantes paramos con todo ese tema de la merca. Nos contrata Universal en el ’96, estallamos, tocamos ante 30 mil personas en Argentina Vivo pero igual la banda... las bandas que empiezan a triunfar en ese momento son las bandas que adhieren al reviente. Y se consolida el rock chabón que son gente tomando merca y gritando algo en el escenario. Ahora entender lo que está bajo el aura del Galtieri es como decir “ya está, ¿viste que tenía razón, boludo? La merca es mala”. Y no lo digo yo, lo dice la gente del barrio pulenta de acá, la gente pulenta real lo dice. Te fumás un faso, tenés tu planta, estás feliz, te tomás una ginebra, qué sé yo... Pero la merca es mala, los chabones que saben lo dicen. Y de alguna manera, bueno, Argentina está como... es uno de los puntos críticos. Me parece que falta gente como yo, aunque suene medio egocéntrico, me gustaría que más gente tome este discurso. Que se anime a decirlo. Nadie lo dice, no escucho a nadie. ¿Vos escuchás a alguien hacer un discurso anti-merca claro y público?

Más bien te diría que no.
¡Yo tampoco, boludo, estamos en el horno! 

Sigue siendo cool...
No, eso creo que no. Para mí no es cool. Todos mis amigos cool no toman, como Alfonso Barbieri, Tomi Lebrero.

Pero no está esa condena de la que hablás, a eso me refiero.
No oralmente. Pero si cualquiera de nosotros, que somos amigos y somos un grupo muy grande de gente copada, divina, que tiene inquietudes, saca un saque...

Y te dicen “No, salí de acá”.
Directamente no te llamo más. Está remal vista ahora. Antes estaba bien vista, si yo en el ’87 venía y te decía “querés un saquecito” vos me decías “uy, qué bueno…”. ¡Qué cool! Era cool y aparte era de la alta sociedad, o de la clase media-alta. Hoy por hoy la gente bien, de la vanguardia, incluso la gente de clase media y la gente común no toma. Hay gente que la tiene más clara pero no todos y sigue siendo un gran negocio, sigue estando el paco, la merca. Evidentemente cambió el concepto, los chicos cultivan plantas con sus padres, el cultivo está muy de moda, se debate la despenalización. Lo que sí me parece es que hay poca gente de mi generación tomando la bandera de decir “chicos, esto no”. Vamos a buscar un San Pedro, hay un montón de cosas bárbaras para ponerse del orto. Si querés, experimentar hacete unos brownies, unas galletitas, ocho horas reloj. Sin químicos porque la industria... Igual, hoy por hoy está llevado a la alimentación también, yo ahora compro cuando compro comida industrial… 

Es que está relacionado todo.
De alguna manera con ver a la industria como un enemigo de la naturaleza, de la vida.

Bueno, de hecho se da una importante discusión política y social al respecto. Con la instalación de Monsanto en algunos países sudamericanos.
¡Sí, con Monsanto, exacto! Que es una cosa tremenda, dantesca, contaminante, sórdida del orto, hija de puta. De alguna manera están ahí. Hay una gran oposición a Monsanto, es casi vox populi que contamina y no hay forma de pararlo, eso es lo que me parece terrorífico. Hay cosas peores pero ese tipo de cosas son de las peores. Porque digamos, por ahí si vos te le plantás a Monsanto finalmente vienen los aviones yanquis y te bombardean. No sabemos qué hay atrás de Monsanto, si está el ejército inglés o Estados Unidos; hay como relaciones de los capitales globales con lo armamentístico y, si vos te hacés el loco, te bombardean. Está esa paranoia, ese aviso. Hay que ver si se hace o no.

 Vos decidiste dejar de tomar un año y pico después de estar acá, no es casual.
¿Viste Siddhartha? Es un camino espiritual de la vida, la vida ethos. El Buda es nosotros, cada uno de nosotros es un Buda si querés, un camino. Y bueno, tenés la posibilidad de llevarlo hacia la liberación, hacia la expansión total; o quedarte atrapado en fantasmagorías y cosas endemoniadas. Pero falta, falta un poco de honestidad, incluso gente importante del rock: del Indio Solari para abajo nadie dice nada, no hicieron el clic o sienten culpa o toman o algo. Me parece que hay que hacerse cargo.

Quizá por lo que decías antes que te pasa a vos mismo, de que no se los acuse de caretas y demás. A los shows del Indio sospecho que mucha gente va con cierto ánimo de “liberación”. 
Sí, puede ser. Ojo, igual también va gente que va con niños, no todo es así. Hay una reformulación. Pero está esa parte de ritual báquico, que es comprensible. Yo lo que planteo de un show de La Hermandad también es lo mismo, entiendo que la onda es activarse, ir a ponerse del orto con lo que uno quiera. Yo con el yoga, si respiro diez minutos determinada respiración quedo loco, solo (hace la respiración). Levanto la energía y estoy como “boooing” (imita un sonido de rebote). No necesito nada ya.



[Fotos de Palo por Fernando Manino Dachdje. Pertenecientes a los rodajes de los videoclips "Más que humanos" y "Madre computadora"]

martes, 21 de abril de 2015

Palo Pandolfo: Místico tiene que ser un hombre de acción


Seguimos tildando los objetivos en la lista de deseos de La música es del aire. Este era uno de los grandes anhelos: tener un buen rato, mano a mano, al maestro Palo Pandolfo. Todo empezó en febrero, cuando junto a Oscar Cuervo, Maxi Diomedi y Martín Farina entrevistamos a Palo en el marco de Antojo (programa veraniego de La Tribu que pueden escuchar acá). Poco después de esa charla furiosa, en la que Palo con una sola pregunta disparó para todos lados, quedó concretada la propuesta para el músico argentino que mejor comprende mística y política.

Entonces, pasó algo similar a lo sucedido en la radio: visité a Palo en su casa de Ituzaingó y, con una sola pregunta-disparador, el hombre volvió a demostrarme que es un charlador tremendo. Intenté no repetir los temas que se habían tocado aquella vez (o al menos, que no repitiera conceptos) y Pandolfo me lo hizo fácil: casi sin querer armó un recorrido histórico por toda su carrera, desde Don Cornelio hasta hoy.

Luego de su tremendo show del viernes pasado en Niceto y antes de su presentación este sábado 25 en Rosario, va la primera parte de esta enorme y extensa charla. En qué cambiaron su música y su vida desde que se mudó a la zona oeste del Conurbano; sus trabajos en otros rubros; por qué se separó Don Cornelio; la fiesta menemista y los amigos freaks; su reescucha de Espiritango, Maderita y más. Con que lo disfruten la mitad que nosotros nos alcanza. Y esto es sólo el comienzo:

ESTARÉ A DONDE SALGA EL SOL 

Quiero arrancar con una pregunta geopolítica, si se puede exagerar. Geopolítica de acá, de este lugar, el Oeste. ¿Cómo y por qué llegaste? ¿Y en qué creés que afectó a tu música?
He hablado bastante de esto y no quiero repetirme. Pero bueno, voy a repetirme un poco porque las causas que tengo en la cabeza son más o menos las mismas: en el '94 me fui de Capital, todavía era la primera presidencia de Menem, un momento de bastante jolgorio en la Capital Federal. Yo recuerdo bien los shows de Los Visitantes en la primera época: el objetivo era llegar a las 7 de la mañana a un kiosco para comprar Chandon, porque salía 7 pesos el Chandon helado. Y lo tomabas en la calle, del pico, a las 8 de la mañana.

El show duraba hasta el otro día.
Los shows empezaban tarde y era bien decadente la cosa; toda esa época, si se quiere. A todos nos gusta un poco la decadencia, como hablábamos hace un rato [en el desayuno]: Messi versus Maradona, el Maradona dionisíaco, orgiástico, que a todos nos seduce. El principio del placer: la música se aplica al principio del placer. Hacés música para eso, luego querés emocionar y vivir pero hay una cuestión de sentirse bien y sentir ese éxtasis musical. Yo la pasaba bien en ese momento.
Hasta el ’92 -que fue el año en que salió el primer disco de Los Visitantes- hacía otros laburos, pero cuando me contrataron de Trípoli pedí licencia en la empresa que laburaba. No recuerdo si esto ya lo conté.

En las notas que leí contabas algo pero no en profundidad. Sí decías que habías dejado la música por un tiempo.
No, no dejé la música, lo que dejé fue “el negocio del rock”. Dije esas palabras: “el negocio del rock no es para mí”. Ya en el ’89 había empezado a laburar de otras cosas y, ojo, antes también había laburado. Apenas terminé la secundaria empecé a laburar -¡ibas con el diario a buscar laburo!- y conseguí laburo en una encuestadora de ILVEM, para vender cursos. Salía a encuestar gente pero en realidad era una falsa encuesta (risas). Era una engañapichanga, para que al que caía en esa “encuesta” después le enviaran un vendedor que le hacía la cabeza para venderle el curso. Una pesadilla, laburé un año ahí.
En el ’86 estaba trabajando con un amigo que fabricaba consolas, potencias y equipos de audio. Soldando circuitos y qué sé yo. Y en el ’87, cuando la compañía nos pide un contrato para Don Cornelio [se refiere a Berlin Discos, el subsello de EMI que los fichó] dije “voy a grabar un disco, ya está, no laburo más”. Tenía 22 años. Pero no se ganaba guita con Don Cornelio. Yo vivía con mis viejos y cuando fui a SADAIC la primera vez, cobré plata que para mí era una fortuna. Por ahí eran cuatro mil pesos de hoy pero para mí era una fortuna total.

No tenías que mantener nada ni a nadie.
Nada, entonces para mí era “uhhhh” (hace un grito fiestero) y estaba como loco. En el ’89 me independizo, alquilo una casa, cerca del final de Don Cornelio. El último año de la banda decido irme de mi casa, tenía 24 y a fin de año cumplía los 25, ahí alquilé en Alberdi y Olivera, cerca del Parque Avellaneda. Tenía un entrepiso, entonces hicimos ahí lo que fue la sala de ensayo de Los Visitantes: Don Cornelio se disuelve en enero del ’90, de común acuerdo entre todos los miembros de la banda. Dijimos “ya está, esto se terminó” y nunca entendimos bien por qué. Aunque hay causas, boludas y circunstanciales (risas).

¿Cuáles fueron esas causas?
Yo quería tocar a fin de año en Babilonia para empezar el primero de enero del ’90 tocando a las 4 de la mañana, esas cosas orgiásticas que te decía: dados vuelta, que tocábamos como el orto (risas). Y una parte de la banda no quería, quería estar en paz, festejar Año Nuevo con su familia... No tenía ganas de estar saliendo a las 4 de la mañana para tocar con estos dementes. Que en este caso éramos yo y Federico [Ghazarossian] Él estaba en la misma.

¿Sólo ustedes dos querían hacer la fecha?
Sí, ¡por eso hicimos la banda, Los Visitantes! Queríamos seguir con el hedonismo y con la fiesta pero sobre todo con la experimentación, ¿no? Porque éramos bastante oscuritos. Entonces: ya en el ’89 tenía que pagar el alquiler de mi casa y empecé a trabajar con un amigo, Sergio Bondar, que murió en el ’96 de SIDA. Era compañero mío de la secundaria y después hicimos una banda en la que yo tocaba el bajo, Julio Madurga, una banda muy postpunk, bizarra pero genial, paralela a Don Cornelio (y que duró más o menos del ’88 al ’92). Era como una panacea, yo estaba chocho con tocar el bajo y salir del rol de cantante. Sergio era un iluminado, murió de SIDA porque éramos los chicos malos...

Qué increíble suena ahora decir “murió de SIDA”, porque hoy es raro que alguien muera de SIDA y pasaron sólo 20 años.
Fue el momento aquél, donde empezaron Miguel Abuelo, Federico Moura, Freddie Mercury. Y bueno, Sergio Bondar. Él era un poco más joven que nosotros pero estábamos en esa misma historia, aunque digamos que yo siempre fui un poco más reservado que Sergio. Si bien era loco y qué sé yo, no era un extremista de la droga como él. Yo hacía lo que todo el mundo hacía, el tema es que ellos se picaban y yo nunca lo hice. Un ángel me decía “no” y cuando quise hacerlo el propio Sergio me dijo “no, no, hoy no”.

Te protegió.
Sí, me protegió, obviamente. Era mi amigo, mi hermano. Y a lo que iba es que con él empezamos a vender sánguches en esa época. Él había alquilado en Cabildo y Roosevelt y salíamos por ahí: comprábamos los panes, las piezas de fiambre, hacíamos pollo. También tartas de cebolla y queso, ensaladas, bandejitas. ¡Con canasta por Cabildo a vender sánguches! Estuvimos dos años así.

¿Alguien te reconocía? Porque Don Cornelio había logrado su fama.
Siiii (acentúa y se ríe fuerte). Aparte habíamos hecho dos videoclips. Y sobre todo el primer disco, había tenido mucha difusión. Me colocó a mí, hoy, hasta acá. Por ese año ’87 yo estoy haciendo esta nota con vos: me puso en la órbita del rock nacional.
En fin, con Sergio íbamos por Cabildo y en la avenida hay o había miles de disquerías, galerías y negocios de rock. Entonces ahí me reconocían. Un chabón me dijo una vez: “¡pero vos sos Palo!, ¡¿qué hacés acá?!”. “Tengo que pagar el alquiler, laburo de esto” (risas). Era un delirio, imaginate laburar con Sergio que era un freak. Laburábamos el mal, éramos el mal encarnado. Y por supuesto que era todo muy divertido.

Me imagino, trabajar en la calle abre el anecdotario.
Sí, y tuvimos un par de malos momentos. Una vez un puchero se nos puso malo porque no lo pusimos en la heladera y lo vendimos igual; un chabón nos puteó (risas). Cosas de la gastronomía, digamos. Después nos deprimimos un poco, era un momento crítico pasada la hiperinflación, la Argentina estaba muy mal económicamente. Entonces agarré y empecé a buscar otros empleos. Para cuando armamos Los Visitantes, en el ‘90, tenía un trabajo en Essilor, una importadora de lentes, de óptica francesa. Teníamos que grabar el primer disco, pedí licencia y no me la dieron, entonces me fui a grabar el disco... subrepticiamente, digamos. Le pedí a un compañero, “cuidame a la tarde” porque yo era el jefe de expedición. Había entrado como cadete por agencia pero como venía muy laburante y tenía mucha calle, enseguida me hicieron efectivo. El que era jefe de cadetes se fue a hacer pulido de lentes: no quería saber nada con la calle, los motoqueros, los cadetes. Entonces me pusieron a mí en su lugar y ¡todo lo que salía de la empresa a las ópticas pasaba por mis manos! (Risas).

¿Y cómo le fue a la empresa?
Bien, veo que Essilor sigue por ahí. Todo esto porque me echaron (risas), porque abandoné el puesto de trabajo dos semanas a la tarde. Cuando no me dieron ese permiso para grabar Salud universal dije “me voy igual”. Y el francés que era el gerente general se enteró, me llamó y me dijo la frase célebre de mi vida: “Pandolfo: lentes o música” (risas). Entonces yo le dije “bueno, poniéndolo así…”. Me paré, le di la mano y me sentí despedido. Como estaba efectivo y fue antes de la ley de flexibilización laboral, me re indemnizaron. Y con esa plata dije: “¿y ahora qué hago? Tengo un disco, tengo Los Visitantes, vamos a hacer un videoclip. Ya está: tengo que ser la prensa, el manager y las relaciones públicas del grupo”.

¿Y te mandaste con eso?
Y me dediqué a eso, fui el manager de Los Visitantes al principio, hasta que encontramos otro amigo, un loco freak. Me monté como manager, como ahora con La Hermandad. Es algo que siempre hago porque no puedo parar, me gusta laburar y tengo que hacer algo. Además de las canciones hay otras cosas para hacer, hay que moverse y no hay nada mejor que “hágalo usted mismo”. Ojo, igual está bueno tener un ayudante, un socio, un manager, me encanta. Pero tiene que ser alguien del amor, que esté trabajando arte, canciones. Si no siente pasión, amor y vibración por eso, te garca. O sea, no hay términos medios. Tiene que tener amor por la causa y transmitir, cuando sube la banda al escenario tiene que vibrar y estar emocionado como si fuera un músico más. Es uno más, sino no sirve. Por eso yo me fui sacando de encima gente que me estaba cagando, eran tibios o garcas. Uno me garcó en los últimos años. Pobre.

Hasta tenés compasión por él.
Sí porque me da pena, es penoso porque queda mal. Pero pará, voy a volver a cómo llegué acá, estoy haciéndote toda una descripción del momento aquel para poder saltar hasta al Oeste.

Dale, sigamos con el recorrido.
Los Visitantes ensayábamos mucho, tres veces por semana en ese entrepiso de la casa de Alberdi. Y teníamos una vinoteca a dos negocios de la casa, El Solitario: si buscás en el primer disco de Los Visitantes, está en los agradecimientos [la vinoteca aparece mencionada entre Revista Lanzallamas y Pablo Schanton] Cuando le llevamos el disco al Gallego, el dueño, se lo pusimos y vio que estaba ahí... ¡Se emocionó tanto! Y yo también, ahora me pasa lo mismo, me emociono, boludo. El tipo se puso colorado y dijimos “ahhhhh” (pega un grito indescriptible que nos hace carcajear a los dos). Hace mucho que concebí el concepto de que “comercio es amor”. Digo, que se entienda: un buen almacenero de barrio da amor. El comerciante es un chabón que está en relación con el otro, de toma y daca, una relación amorosa. De esa emoción que nos agarró con el dueño de la vinoteca, dijimos “hay que hacer algo, vamos a hacer algo”. ¿Y qué hicimos? Un recital en la calle.

Esto sí lo has contado, es muy gracioso.
Sí, y lo repito porque es muy anecdótico y divertido. Entonces, con una caja de vinos, la policía nos puso un patrullero. Cortamos avenida Alberdi, en esa época la ruta 3. Una avenida doble mano ¡y un viernes a las 8 de la noche, con tránsito pesado! (Risas). Armamos un quilombo infernal. El Club Alvear, un club de Floresta que estaba por ahí, nos dio un escenario. Y los otros comerciantes, que eran todos amigos, pusieron plata para alquilar el sonido. A todos les iba a hacer bien porque la heladería podía vender helados, el almacén iba a vender no sé qué carajo... y Vinoteca El Solitario puso una mesa con una rubia que daba vino espumante para degustar. Gratis. O sea, era un sueño (risas). Era la fiesta menemista en su máximo esplendor, si querés, con perdón de todos nosotros (más risas).

Y se anticiparon a la era de los megafestivales sponsoreados.
No, bueno, tanto no. El primer show que vi en mi vida en el ’79 estaba auspiciado por Chocolates Crico (risas). Siempre hubo sponsors, sino no hubiera existido nada. Woodstock fue algo bastante raro porque fue bastante independiente y sin sponsors.
A nosotros nos sponsoreó toda la cuadra e hicimos el recital, que fue justo enfrente de la puerta de casa. Cuando terminó el show, abrí la puerta y me metí. Pero quedó abierta, era un pasillo largo al fondo y se sucedió como un continuum performativo. Hay un actor del teatro neoyorkino que hace obras con performance: el tipo se lleva el público a su casa y continúa la obra ahí. Performance pura, bien ritualística.


Acá te pasó lo mismo.
Claro, pero esto tenía cola. Con el tiempo, en el ’93, la gente por ahí aparecía a las 3 de la mañana y me tocaba el timbre. Había un continuum de locura y llegaba gente rara. Digamos que empecé a sentir esa densidad. Yo era muy sociable y lo sigo siendo, con mucha calle y mucha noche, estaba en todos lados y no tenía un carajo que hacer. Vendía sánguches en la calle, imaginate. No me importaba nada, la calle es mi ámbito. Y tenía muchos amigos freaks: el Basu, que venía de San Justo, un basurero. Los Visitantes era una banda muy de la impronta popular, teníamos muchos amigos criminales, gente del bajo mundo pero de una nobleza diferente, quizá. Igual, criminales más o menos amables, no asesinos (risas). Bueno, había algunos narcos también (más risas). Toda esa cosa de la noche que era bastante sabrosa. Yo soy de las personas que se sientan en el colectivo en el último asiento y aparece un linyera todo mal, herrumbrado, patético, desagradable...

Y se sienta al lado tuyo.
Y se sienta siempre a mi lado. Y siempre, siempre, entabla conversación. Desde chico me pasó, desde que tengo memoria, ¡tengo un imán para toda esa gente! Y cuando estaba en la calle y era de Don Cornelio y Visitantes, que era como el dios del punk y qué sé yo, tenía todos amigos así. Quería que todos mis amigos fueran así. Y entre toda esa gente estaba Adrián Cayetano Paoletti, los chicos de El Lado Salvaje, Todos Tus Muertos, los artistas del underground. Estábamos todos en esa línea, volcados a la calle.

No eras el único.
No, claro. Pero toda esa densidad empezó a pesarme en un momento. También, vivir sobre una avenida de tránsito pesado a San Justo, era todo como “pshhhh” (hace un ruido metálico, estruendoso). Un ruido infernal, de camiones. Y algo en mí dijo “me tengo que ir”, fue una voz que siempre tengo, yo siempre me digo cosas. Entonces me tomé el tren Sarmiento, bajé en Castelar, pregunté dónde había una inmobiliaria y me dijeron “acá a la vuelta está Corigliano”. Fui, dije “hola, qué tal, quiero alquilar una casa”, me atendió Corigliano, “tengo un chalet, tatatá”, me lo mostró esa misma tarde y le dije “listo, lo alquilo”. ¡Alquilé la primera casa que vi en Castelar! (Risas). A Los Visitantes nos había ido bien en esos años, tocábamos mucho en vivo y ganábamos algo de plata que se repartía en partes iguales. Éramos una banda muy democrática.

Entonces, tu primera parada en el oeste fue Castelar.
Sí, Castelar, eran todas casitas lindas, chalecitos. Contra todo este personaje que te estoy definiendo, un chabón que vendía sánguches en la calle y era amigo de los criminales, de repente alquilé un chalet en Castelar. Esto fue en 1994.

Castelar, además, es una localidad muy tranquila. Aún hoy lo es.
Sí, aparte… cheto, si querés. Bueno, es contradictorio, lo entiendo, pero me parece interesante la contradicción. Aparte mi generación era posthippies, yo empecé con mi primera banda en el ’78, es decir, en la década del ’70. Éramos setentistas, estábamos con el pelo largo y queríamos ser Color Humano. De alguna manera, desde que te ibas a tu primer viaje en carpa, la cosa era “me tengo que ir a vivir a El Bolsón, me tengo que ir a vivir a El Bolsón…”. Y nunca me fui a vivir a El Bolsón pero fui a vivir a Castelar y tenía pasto, planté un ceibo, tenía una huerta, hice tomates. De alguna manera, con un remanente hippie. Y ahora vivo acá, en este parque maravilloso (señala) y planto árboles, soy experto en lo que es plantas, soy un jardinero natural. Antes estuve 15 años en una quinta en Puente Gnecco, en Paso del Rey (Moreno), donde también planté millones de cosas. Siempre está eso y creo que hoy por hoy, haciendo una salvedad histórica en la charla, sigue siendo muy vigente el concepto de lo autosustentable, la vida en la ecología. Se mezcla la izquierda con lo hippie en la ecología social, un concepto moderno de decir “cada familia tiene un fondo, un gallinero, una vaca comunitaria, leche orgánica”. Una revolución ecológica para salir de las formas de producción dominantes. Es un tema vigente todavía.

Y en el medio de tu mudanza estaban por hacer Espiritango.
Claro. Yo me escapé de la ciudad y fue bastante raro, nadie lo entendió de lo que es el mainstream del rock. Y justo en el ’94 yo grabo Espiritango acá, en Del Cielito. Fue rarísimo porque nosotros no elegimos el estudio: Trípoli Discos quiebra -cosas raras- y es absorbida por DBN, que elige que grabemos ahí [en la contratapa del CD se vislumbra el logo de Trípoli tachado, al lado del de DBN]. Entonces me mudo al Oeste y grabo acá el disco, fue extraño. Del Cielito todavía pertenecía a Castelar en esa época, ahora es Ituzaingó. Y Espiritango sale disco del año, nos va bien a nivel opinión pública pero a nivel shows seguíamos más o menos con lo mismo. Muy indie todo, éramos nosotros con nuestro manager los productores en Casa Suiza, el manager era un hermano, un loco. Hicimos el disco en vivo En caliente...

Que es crudísimo.
Tá, pero está bueno, muy ensayado. Ensayamos un mes seguido todos los días y está muy producido porque lo hicimos con Mario Breuer y Pichón Dalpont, todo súper profesional.

Capta un gran momento de la banda. 
Boludo, el otro día escuché Espiritango. Alguien lo linkeó en Facebook y por algún motivo no empezaba en el primer tema [“La musa”], empezaba en el tercero [“Patada sucia”]. Me gustó que empiece así. Y de repente escucho y empiezo a sentir una adrenalina, unas palpitaciones… Empecé a sentir unos subidones, o sea, me sube todo como “ay, boludo” (habla excitado, nos reímos). Claro, yo estaba prendido fuego, no es joda. Con los años, había puesto al disco en un lugar blando y nada que ver. Me acuerdo de un par de sensaciones y momentos puntuales que te quedan grabados pero, con el tiempo, me queda un tema u otro. Tiene tantas canciones, es un disco tan diferente y variado, que hay cosas que no me gustan...

Y con el tiempo te queda sólo esa parte que no te gusta, quizá.
Sí, te quedás con eso, lamentablemente puede pasar. Igual no soy muy resentido de mi pasado, al contrario, lo amo. Sobre todo por el ejemplo de Spinetta, que siempre fue tan resentido con su pasado. Yo no quiero ser así, amo todo y me encanta en serio. Y el otro día me encantó Espiritango, me re cabió, mal, ¡me gustó más que nunca, boludo! (grita enfervorizado). Porque yo entraba en un infierno en un abrir y cerrar de ojos. Vocalmente, la voz. Venía como “nananá” (susurra) y de golpe “yeahhh” (grita aún más fuerte que antes). En el ’94 fue que se pegó el tiro Kurt Cobain, ¿no?

Sí, abril del ’94.
Bueno, el otro día pensé y ¡tiene que ver con el grunge! No es que estábamos tan en otra, que éramos relocos.

Hay un par de hardcores, por ejemplo.
Tiene hardcore y rock alternativo, “Mecánica ciudad”. O “Noche oscura” [se refiere a “Villa Domínico”], que es bien grunge, tipo “chanchan-chán” (imita el riff de guitarra). El espíritu que más atraviesa el disco me parece que es el del rock alternativo. Aunque está “El ente”, que me parece un plomo: la canción me encanta, la versión del disco me parece horrible. Hubiera preferido que sea todo hardcore, nos quedaba bien. En “El ente” estoy... “Inocencia encerrada en una espiral ardiente…”. Un boludo (risas). Ahora lo hago bien, ahora canto bien eso porque tengo ductilidad, puedo hacer hardcore o tango. Tengo todo ese hardcore adentro y muchas otras cosas más, en ese momento no tenía tanta cintura. Hice cosas que... Qué buena reflexión, nunca había pensado esto que estoy pensando en voz alta: de alguna manera cagábamos más ancho que el culo. Igual Espiritango salió disco del año, pero no es que la banda estalló, para nada. Estalló artísticamente mi vida y hasta ahora sigo haciendo temas de ese disco, como “Gris atardecer”, que me encanta. Y a La Hermandad le sale mucho mejor que a Los Visitantes, la rompe La Hermandad.

¿Y con “El ente” qué hacés?
“El ente” también lo hago porque me parece una canción que me trascendió a mí mismo, digamos, gracias a que Calamaro la grabó; también la canté con él un día en el Ópera. Y la gente la canta, la canto y todos cantan. Yo me pierdo en ese tipo de cosas, entonces aprovecho y la toco de vez en cuando. Pero es bastante depresiva para mí, un tipo “buscando la verdad que sea rentable”. Es muy crítica, está bien, me parece bien. Me deprime pero igual la hago, me la banco (risas).
Todo eso fue  el año en que me mudé y bueno, los cambios empiezan a operar. La pregunta era qué me pasó a mí con esa transformación geográfico-política, y qué le pasó a mi música.

Sí, a vos mismo como tipo, en el fondo. Y hasta como cantante, qué sé yo. Creo que sos uno de los cantantes más singulares de la historia del rock argentino. 
Está bien (se ríe). Tengo mucha ductilidad, mucho rango, mucho movimiento. Puedo ir a todos lados.

Movimiento y carne viva, siempre.
Lo he asumido. El vivo mío, nuestro, es un lugar en el que no se sabe qué puede pasar, yo mismo lo siento. No es que sé que el show empieza y termina de tal manera, en algún momento me atraviesa un rayo feroz y me vuelvo loco, me termino tirando en el piso, me pasan cosas. Creo que eso es lo que busco y no es que lo busco conscientemente, lo busco de manera inconsciente. Igual tiene que ver con Pescado Rabioso, con el éxtasis. O con “Twist and shout” y Lennon gritando como una bestia loca, sacada (lo imita): toda esa cosa del grito primal me interesa. Pero bueno, pará: “Estaré”. Eso es lo que me pasa. Compongo “Estaré” en ese paraíso de Castelar, con tomates. Eso es lo que me pasó, “Estaré”, que es como una gran obra de mi vida, con que yo levanto muertos. Si yo tengo que ir a cantar un tema ante 100 mil personas en la Plaza de Mayo con las Abuelas, cantó “Estaré”. Y quedo bárbaro porque es combativo, alegre, dramático, furioso, esperanzador, tiene todo.

Y tiene la naturaleza del lugar.
Sí, es ecosocial, ecosocialista. Y aquello de que el sol entra en una cuna y en la prisión [“como la cálida luz/ que entra en la cuna y en la prisión”]. O sea, el sol les pega a tu hijo y a un preso que quizá es asesino. Estamos todos bajo ese mismo sol, es muy socialista el tema. Y hippie, y hasta punk porque ¿por qué la cuna junto a la prisión? Son imágenes fuertes. “Estaré” me parece un gran tema y es lo que pasó en ese movimiento, empecé a componer desde otro lugar, seguro. Hice “Que se abra Buenos Aires”, ¡que es justamente lo que hice yo! Yo me abrí de Buenos Aires y entonces digo “que se abra” (risas), “que abra bien las piernas”.

Qué tonto, ésa no la había pensado.
Todo esto pasó y es un poco Maderita, ya incluso el nombre... Maderita, viste, “sssss” (imita, creo, el sonido de brasas). Aparte “Que se abra Buenos Aires” habla de todos estos personajes que te decía. “Pelea el pueblo demente”: son todos mis amigos estos, los freaks y qué sé yo; “perdiendo todos los dientes” porque están todos refisurados, ¡se les cae la vida, viste, hechos mierda! (Risas). “Con religiosa anarquía”, hay una observación de todos esos personajes que te contaba al principio de la charla, que con muchos somos amigos aún hoy. Adrián Cayetano Paoletti, por ejemplo, volvió y está a full. Lo invité a leer en la presentación de mi libro de poesía La estrella primera, que fue en la Biblioteca Nacional. Entre otros amigos estaba Adrián leyendo un puto poema, ¡25 años después! Con algunos nos encontramos y todavía no lo podemos creer.

Sobrevivieron varios...
¡Algunos sí, por suerte! (Risas). Todo este proceso que te digo está muy claro con el tiempo y en la distancia, ahora a la perspectiva. Pero en el momento no sabés qué está pasando: vos vas, vas y vas.


*Palo & La Hermandad se presenta este sábado 25 de abril en McNamara (Tucumán 1016, Rosario). Anticipadas en Sarmiento 780. Reservas: 3413-298189.


[Fotos de Palo & La Hermandad, por Fernando Manino Dachdje]

martes, 14 de abril de 2015

Para ir: FestiMike, cómo dar una mano con música


Hace unos días supimos una noticia de esas que de vez en cuando aparecen en las redes sociales: un amigo al que le roban el celular, algún músico que pierde o le roban su instrumento, etc. Esta vez, le tocó a Miguel Barrenechea, amigo de la casa, músico de Placard. En su caso, la cosa fue bastante pesada: ladrones entraron a su casa y se llevaron, literalmente, todo. En ese todo entran sus herramientas de trabajo, es decir instrumentos, pedales, equipos, computadoras. Aquí pueden ver la descripción de lo perdido y ayudar si es que ven algo en el mercado.

Además, se están organizando unos cuantos festivales (en Buenos Aires y en Córdoba) para dar una mano. El próximo jueves 16 será el primero: amigos y conocidos cantautores se unen para ayudarlo a Miguel. La entrada tendrá un valor de $30 base y quien quiera podrá colaborar con algo más, cualquier objeto o instrumento musical, ya sea un cable, afinador, lo que sea para poder ayudarlo a Mike a salir de esta situación tan fea.

La propuesta, además, es más que interesante por los músicos que se presentarán. Ellos son:

Pablo De Caro (Cosmo)
Nicolás Mateo (Inventado Antiguo)
Germán Bertasio (Sherman Cancion)
Nahuel Andres Raña (Nahuer)
BadManu
Santiago Azpiri (Pequeña Orquesta de Trovadores)
Maximiliano Calvo (Intrépidos Navegantes)
Diego Acosta
Augusto Giannoni (Fantasmagoria)
Javi Punga
Maxi Disfrazado tocando temas de Neil Young
Ivo Ferrer (Los Tremendos)
Martín Vecchio
Pola Huarte
Dany Hokama
Martín Nahuel Rabaglia
María Pien

La cita es en Naranja Verde (Av. Santa Fe 1284 timbre izquierdo, Buenos Aires). El que se dé una vuelta, de paso, va a disfrutar de buenas canciones y se va a llevar una sorpresa.

miércoles, 8 de abril de 2015

Música argentina del Siglo XXI: todos los votos


La semana pasada terminamos de publicar la serie de ensayos breves que analizan la obra de los músicos más votados en nuestra encuesta Música argentina del Siglo XXI. Habíamos prometido publicar, además, el listado completo de encuestados y sus respectivas elecciones. Y aquí están, para que ustedes puedan ver que lo que se votó es mucho más que la lista de "ganadores".

Esto fue una coproducción de La Música es del Aire, Patologías Culturales, Un Largo y La otra para el programa Antojo, que se emitió durante las trasnoches de febrero en FM La Tribu. Dice Oscar Cuervo, responsable de Un Largo y La otra:

"Estamos contentos de haber hecho la tarea, porque creemos que no hay hasta hoy un relevamiento sobre la música argentina del nuevo siglo más completo que éste. Los resultados, en términos de artistas más votados, así como los puntos de vista expresados en los ensayos, son por supuesto discutibles. No podría ser de otro modo. El dispositivo de las encuestas tiene límites epistemológicos muy evidentes. Y una encuesta como ésta habla tanto de la música que se está haciendo en esta parte del mundo como de los supuestos sobre los que se encara la consulta. Quizás la falla más evidente sea que nos propusimos abarcar toda la música argentina sin distinción de géneros, pero el resultado fue acaparado por la música de rock, que es algo así como el mainstream de esta época. Detrás de estos resultados hay, más que nada, muchas discusiones para dar, pero también es una buena oportunidad para descubrir discos, canciones, músicos, estéticas que se nos habían pasado por alto o para medir la distancia que nos separa de los consensos. Incluso, quizás lo más interesante sea cuestionar la idea misma de consenso. Los textos quedan completos en los blogs La Música es del Aire y Un Largo. Y los Bonus ya llegan".

Poco queda por agregar: es evidente que la encuesta no se arroga la "verdad" sobre lo que sucedió en estos años de música argentina, sino que aquí se toma una foto y se da un inevitable recorte relacionado con el perfil de los 301 electores. Nos hubiera gustado que participe aún más gente, aunque la muestra no sea para nada despreciable: el tiempo nos corrió un poco porque Antojo es un programa de verano (dura lo que febrero) y bien sabemos que esa época es de vacaciones y giras. Allí, quizás, perdimos un caudal de votantes que hasta pudo haber inclinado el resultado final hacia otros lares. Con todo, los resultados de una encuesta siempre terminan siendo objeto de discusión (los propios organizadores discutimos los resultados, ¡contrario a lo que muchos lectores nos reclaman, como si hubiéramos digitado todo!). Podrán ver la lista y, como dice Oscar, encontrar músicos y discos que ignoraban por completo. Que sirva de guía, entonces:

[TODOS LOS VOTOS: VER EN GOOGLE DRIVE - DESCARGAR CON MEDIAFIRE]

[ARTISTAS MÁS VOTADOS]
[DISCOS MÁS VOTADOS, PUESTOS #1 A #10]
[DISCOS MÁS VOTADOS, PUESTOS #11 A #17]
[DISCOS MÁS VOTADOS, PUESTOS #18 A #25]

lunes, 30 de marzo de 2015

Música argentina del Siglo XXI. Artistas más votados: #1, Gustavo Cerati


Por Gonzalo Aloras
Músico

GRACIAS PORVENIR

¿Cómo hacer para que un momento del mundo se vuelva duradero y que exista por sí mismo? La escritora Virginia Woolf daba una respuesta: “saturar cada átomo, eliminar todo lo que es escoria, muerte y superficialidad. Todo lo que se adhiere a nuestras percepciones”.

Toda sensación (las obras, las canciones, las películas, nos dan sensaciones) es una pregunta y un devenir. Pero un devenir no necesariamente humano. La música nos trasforma mientras va sonando y cada canción aporta una potencia no humana en el hombre. Como el amor vegetal:

“Sabia savia por mi cuerpo 
como oro de Acapulco. 
Estoy preparándome, 
no sé qué me pasa 
que ya no puedo volver 
(al oír... al oír...) 
Tanto irme por las ramas
 ahora recorro las heridas. 
No fue suficiente fe una vez por semana
 y ya no puedo volver 
al oír... al oír... 
Mi voz vegetal. 
Necesito hoy 
tener amarrados los pies; 
en el aire sé que soy
 nada más que menos
 de lo que podría ser. 
Me resisto
 a empujarte
 a otro juego de azar 
en el aire 
reverbera el ansia de mi voz, 
mi voz vegetal, vegetal; 
amor vegetal.”

UNA ESCULTURA VOCAL

Con la voz, Cerati supo construir esculturas musicales. Sus canciones, sus composiciones, adquirieron en las grabaciones una consistencia inusitada gracias a ese trabajo de escultor vocal. No se trata sólo de técnica, se trata de coloración y de singularidad. La cualidad de su voz es la de ser plena, con una clarísima dicción y una extraña compresión natural continua en la dinámica de todas las frases, lo que viene a ser algo así como una escultura en la que el material no flaquea nunca, por su propia naturaleza, dándole así, eterna sensación y fuerza a la imagen esculpida. Es su voz la que atrapa, transporta y convence.

LA VOZ DEL ACTOR

Quizá la clave para entender el estilo Cerati sea apreciar su don actoral: es el acting al decir las letras, lo que da ese tono épico a cada una de sus frases, por plásticas o superficiales que pudieran ser. Ahí reside, creo yo, su mayor aporte a al pop argentino. ¿El Bowie local? De algún modo, Bowie inventa el acting vocal en el pop mundial, esa impronta que pareciera estar siempre cantándole al calor de las masas.

LA GUITARRA

Como guitarrista fue un músico que hizo valer su gusto por sobre su virtuosismo; no hay escorias, no hay sobras, no hay redundancias. Todo en función rítmica y bajo un vidente concepto de economía musical. No son los solos ni sus fraseos, sino su rítmica, la que produce lo real y su mano derecha la que nos ofrece dar vueltas por el universo. Tanto en el trabajo de composición de guitarras con Soda Stereo para logar un sonido power trío como en la etapa solista, para lograr ambientes y paisajes. Con el uso de efectos, pedales y todas las tecnologías aplicadas a la transmutación del sonido de guitarra eléctrica, interesado sobre todo en la sonoridad de las guitarras como al nivel de la sonoridad de sus textos.

LA MÚSICA

Insisto siempre en la originalidad de sus secuencias armónicas porque encuentro ahí un plano de ideas arriesgadas que jamás decayó. El uso de la armonía en secuencias armónicas, intervalos entre acordes, más que los acordes en sí. No son sus armonías complejas o enriquecidas, sino el devenir, el proceso, el camino, el pasaje de un acorde a otro lo que crea la novedad y la sensación de alegría en cada canción. Mismo criterio y concepto en las composiciones como en los arreglos de guitarra. Un día grabamos en el estudio Ave Sexua un tema para Deborah de Corral. Me tocaba grabar un arreglo de guitarra. Cuando terminé, pedí otro canal para doblarlo (es decir, grabar dos veces el mismo arreglo para superponerlos) un poco por gusto y otro por costumbre. Gustavo me dijo que no, que no hacía falta, que la superposición es en muchos casos sinónimo de redundancia y por consecuencia pérdida de claridad y eficacia.

LAS LETRAS

Cerati creó su estilo lírico en una suerte de serialización y distribución de aforismos, al modo nietzscheano. Curiosamente se confesaba casi imposibilitado para la labor de escribir las letras de sus canciones. Cuando había terminado de grabar las bases de Fuerza Natural me compartió la sensación o el temor de que al ponerle letras a ese disco decayese en gran parte la gracia de su paisajismo, de su viaje esencial. Sin embargo, gracias a estas imposibilidades y a un propio método basado en la creación de aforismos (o frases, ideas, imágenes) distribuidos a lo largo de letras livianas logró darle vuelo al resto de los versos como si estos encontrasen su apoyo de sentido y su justificación en esas breves sentencias afirmativas. Sumado esto al sonido escultural de su voz y al acting épico de su interpretación.

Hagamos una lectura de la obra lírica de Cerati desde esta perspectiva de esa suerte de aforismos dichos en tono épico con una voz profunda y clara, el método de consistencia y composición. A través de ellos también podemos apreciar distintamente la ética filosófica inmanente a sus expresiones, afirmaciones e ideas. Hay un vitalismo que sobrevuela su modalidad trágica y mágica. Para aquellos que quieran y puedan hacerlo, también es recomendable analizar la relación de estos fraseos con sus respectivos movimientos armónicos.

La verdad que más engaña saber
("Engaña" – Cerati – Bocanada, 1999)

¿Qué otra cosa es un árbol, más que libertad?
("Raíz" – Cerati – Bocanada, 1999)

Y cuento verdades como mentiras, la culpa es de nadie, sólo mía 
("Verbo carne" – Cerati – Bocanada, 1999)

Mereces lo que sueñas 
("Beautiful" – Cerati – Bocanada, 1999)

Desordené átomos tuyos para hacerte aparecer
("Puente" – Cerati – Bocanada, 1999)

Fluir sin un fin más que
("Río Babel" – Cerati – Bocanada, 1999)

Si el lenguaje es otra piel, toquémonos más con mensajes de deseo 
("Otra piel" – Cerati – Ahí vamos, 2006)

Suspiraban lo mismo los dos y hoy son parte de una lluvia, lejos
("Adiós" – Cerati – Ahí vamos, 2006)

Vamos despacio para encontrarnos, el tiempo es arena en mis manos
("Lago en el cielo" – Cerati – Ahí vamos, 2006)

Qué otra cosa puedo hacer, si no olvido moriré
("Crimen" – Cerati – Ahí vamos, 2006)

No te confundas, no sirve el rencor. Son espasmos después del adiós
("Adiós" – Gustavo y Benito Cerati – Ahí vamos – 2006)

Chica con ojos de ayer, sé que vibras también.
La extraña sensación de no pertenecer a este mundo 
("Medium" – Cerati – Ahí vamos, 2006)

Cuando lo crea oportuno, abrir…
abrir un hueco en el futuro, fundir…
fundir mi sueño con el tuyo, por fin…
y que por fin seamos uno entre mil
("Uno entre mil" – Cerati – Ahí vamos, 2006)

Recordarte es un hermoso lugar
("Otra piel" – Cerati – Ahí vamos, 2006)

Separarse de la especie por algo superior 
No es soberbia, es amor
("Adiós" – Gustavo y Benito Cerati – Ahí vamos, 2006)

El arte de vivir por encima del abismo
("Medium" – Cerati – Ahí vamos, 2006)

Todo acaba bloqueado entre tanta histeria
("La excepción" – Cerati – Ahí vamos, 2006)

Sé por tus marcas cuánto has amado, más de lo que prometiste 
("Lago en el cielo" – Cerati – Ahí vamos, 2006)

He encerrado el cielo para ti, ya no tengo tierra para mí
("Avenida Alcorta" – Cerati – Amor amarillo, 1993)

Con mi salvaje corazón; los vicios no son del cuerpo
("Pulsar" – Cerati – Amor amarillo, 1993)

No dejaré que seas fría; yo podría calentarte para abandonarme y renacer
("Amor amarillo" – Cerati – Amor amarillo, 1993)

Creo en el amor porque nunca estoy satisfecho
("Pulsar" – Cerati – Amor amarillo, 1993)

Ella es mi espejo y refleja lo que soy
("Lisa" – Cerati – Amor amarillo, 1993)

Explosiones en tus ojos, agujeros en la tierra y un verde profundo en el mar
("Amor amarillo" – Cerati – Amor amarillo, 1993)

Es que la vida es gas 
("Pulsar" – Cerati – Amor amarillo, 1993)

De una vida a otra vida 
("Te llevo para que me lleves" – Cerati – Amor amarillo, 1993)

Es extraña esta ciudad o yo estoy fuera de escala
("Paseando por Roma" – Soda Stereo – Sueño Stereo, 1995)

Debe ser el hábito de esperar que algo quiebre el unísono
("Ángel eléctrico" – Soda Stereo – Sueño Stereo, 1995)

Un nuevo acorde te hace mirarme a los ojos
("Ángel eléctrico" – Soda Stereo – Sueño Stereo, 1995)

Lo que para arriba es excéntrico, para abajo es ridiculez 
("¿Por qué no puedo ser del Jet-Set?" – Soda Stereo – Soda Stereo, 1984)

Tengo mal de alturas y aquí vuelan pájaros de oro
("Pasos" – Soda Stereo – Sueño Stereo, 1995)

Es el efecto doppler cuando te alejas de mí 
("Efecto doppler" – Soda Stereo – Sueño Stereo, 1995)

En esta hiperhistoria todos quieren un flash y pocos algo para ver
("Ojo de la tormenta" – Soda Stereo – Sueño Stereo, 1995)

Cuando está oscuro todo empieza a verse más claro en mi constelación.
("Crema de estrellas" – Soda Stereo – Sueño Stereo, 1995)

Aún tengo al sol para besar tu sombra
("Ángel eléctrico" – Soda Stereo – Sueño Stereo, 1995 )

El sol no tiene oídos pero su lengua me atrapó
("Tracción a sangre" – Cerati – Fuerza Natural, 2009)

Te llevaré hasta el extremo
("Juego de seducción" – Soda Stereo – Nada personal, 1985)

Me sirve cualquier pretexto, cualquier excusa, cualquier error. Todo conspira a mi favor
("Magia" – Cerati – Fuerza Natural, 2009)

Dios es bipolar 
("Fuerza Natural" – Cerati – Fuerza Natural, 2009)

Cambiará, como el mar, lo que siento. Es algo natural
("Fuerza Natural" – Cerati – Fuerza Natural, 2009)

Tener la cura para todo mal que no merezcas 
("Sulky" – Cerati – Siempre es hoy, 2002)

Mutación del porvenir es la eternidad
("Cosas imposibles" – Cerati – Siempre es hoy, 2002)

No me hablen de esperanzas vagas, persigo realidad
("Cosas imposibles" – Cerati – Siempre es hoy, 2002)

Duele de placer tu cicatriz en mí
("Tu cicatriz en mí" – Cerati – Siempre es hoy, 2002)

Todo lo profundo ama el disfraz 
("Camuflaje" – Cerati – Siempre es hoy, 2002)

Voy a hacer que mis cenizas vuelvan al papel
("Cosas imposibles" – Cerati – Siempre es hoy, 2002)

Las decisiones siempre llegan tarde, las piezas que quedan jamás encajan 
("Colores santos" – Cerati y Melero – Colores santos, 1992)

Precisamente todo esta pasando aquí y ahora
("Aquí y ahora" – Cerati – Bocanada, 1999)

Vuelta por el universo
("Vuelta por el universo" – Cerati y Melero – Colores santos, 1992)

¿Quién sabrá el valor de tus deseos? Quién sabrá
("En remolinos" – Soda Stereo – Dynamo, 1992)

Sólo meterme en tu ritual y descifrar tu enigma
("El rito" – Soda Stereo – Signos, 1986)

Tráeme la noche. No puedo estar despierto más sin verla
("Tráeme la noche" – Cerati y Andy Summers – Outlandos D'Americas..., 1998)

La luz no deja de pulsar 
("Pulsar" – Cerati – Amor amarillo, 1993)

Meses navegando, tierra a la vista: todo volverá a ser como fue 
("Hombre al agua" – Soda Stereo – Canción animal, 1990)

No me sigas, no sé a dónde voy 
("Claroscuro" – Soda Stereo – Dynamo, 1992)

Al menos sé que huyo porque amo
("Prófugos" – Soda Stereo – Signos, 1986)

Una eternidad esperé este instante 
("Entre caníbales" – Soda Stereo – Canción animal, 1990)

Cuerpos de luz corriendo en pleno cielo. Cristales de amor amarillo
("Amor amarillo" – Cerati –Amor amarillo, 1993)

Bailando hasta cambiar la piel 
("Afrodisíacos" – Soda Stereo – Soda Stereo, 1984)

Florecer mirándote a los ojos: perfección
("En remolinos" – Soda Stereo – Dynamo, 1992)

Por descuido, fui víctima de todo alguna vez
("Corazón delator" – Soda Stereo – Doble vida, 1988)

Y sin embargo... ¡Lates!
("Final caja negra" – Soda Stereo – Signos, 1986)

Yo siempre amé tu locura
("Tu locura" – Cerati – Canciones elegidas 93 94, 2004)

Sigue el curso de agua que nos lleve donde nunca fuimos
("Aquí y ahora" – Cerati – Bocanada, 1999)

La tarde está cayendo en tus ojos 
("En camino" – Soda Stereo – Signos, 1986)

No hay nada mejor que casa
("Té para tres" – Soda Stereo – Canción animal, 1990)

Yo no puedo ser libre sin vos
("Danza rota" – Soda Stereo – Nada personal, 1985)

En definitiva, más allá de este análisis del estilo y el método Cerati, su música es un todo indivisible que ha colmado de gracia las almas de muchos jóvenes latinoamericanos, dándonos espacios y tiempos para volar, para reinventar nuestra realidad cotidiana y para querer esta vida tal cual es, con total alegría.

Gracias porvenir.