lunes, 16 de julio de 2007

Skay, marca registrada

Skay siempre me pareció un guitarrista tremendo. Porque sabe lo que hace y tiene su estilo, simple y efectivo. Es mucho más económico que el violero promedio -que siempre trata de demostrar su híper-agilidad- y sin embargo me parece mucho más interesante. Y creo que tiene un sonido y un ritmo tremendo (algo parecido pienso de Cerati). Alguna vez escuché a alguien -no recuerdo quién- citarlo a Beilinson como el David Gilmour argentino. Y puede ser... Salvo que escuches La marca de Caín. Porque este disco, recientemente editado, sorprendióme por cierta pesadez sonora. Por lo general, las bandas evolucionan hacia un sonido más pop, se van abriendo (por supuesto, no todas, sí las que van buscando cambios estilísticos... o quieren facturar). Pero aquí fue al revés: el bajo está bien denso y la batería por momentos tiene una marcha imparable. Y por supuesto, la viola del maestro es la estrella, secundada por la segunda guitarra a cargo de Oscar Reyna.
De todas formas, más allá de esa densidad sonora, el disco presenta ribetes interesantes, con algunos pasajes electro-rockeros (Arcano XIV); una balada ganadora y con un riff bien oscuro (El viaje de las partículas, el tema que, si Skay sonara en las radios, sería corte de difusión); y esos temas marca registrada (Tal vez mañana, Los caminos del viento, este último uno de los mejores momentos del álbum). También hay lugar para el blues en Canción de cuna, una lullaby para un “niño robot”, que me hace acordar a Back of my hand del último disco de los Stones -sin ser choreo-, y algunos pasajes que suenan a música celta, en parte gracias al sonido de los teclados de Javier Lecumberry. Y a no olvidarse de la voz de Skay, ya suelto como cantante, en esa mezcla Indio Solari-Keith Richards-Tom Waits.
El mejor tema del disco, creo yo, es El fantasma del 5º piso. El propio Skay lo definió como una suite, en la reciente nota que dio a La Mano: “Hace rato que vengo queriendo hacer un tema así, casi como una especie de suite. Algo que se vaya desarrollando y pase por diferentes lugares. Salir de la estructura propia de “canción”... Arranca con una introducción bastante volada, empieza a armarse, te mete en un clima, cambia, se va a otro, y termina en otro lado. Empieza con tonos menores, y termina con tonos mayores. Y la historia que cuenta: me acordé de una de las primeras veces que fumé hash, allá en Londres, en una especie de pieza de hotel, y lo trasladé a una situación imaginaria, alucinatoria, donde ves que te empiezan a aparecer cosas de las paredes. Es bastante raro, sí”.
En síntesis, para concluir, La marca de Caín es otro disco del ex violero de los Redondos -ésa es la marca que nunca se podrá sacar- que satisface las expectativas. A excepción de algo, un detalle pequeño pero no tanto: ¡se hace muy corto!

15 comentarios:

Luigi dijo...

La verdad que leyéndolo dan muchas ganas de escucharlo !

Ya está bajando, gracias por la musica!!

Tucho dijo...

De nada, Luigi. Aunque supongo que lo estás bajando como copia de seguridad porque tenés el original, no? Sino, borrálo ya de tu PC, que estás haciendo algo ilegal! (jejeje).

Ah, muy bueno tu blog, lo estuve viendo el otro día, ahí lo agrego a los links, me hiciste acordar.

Luigi dijo...

ya lo escuché, está terrible! en fin, voy a tener que subir alguna "copia de seguridad" de algo que te guste para devolverte el favor!

Lelaina Pierce dijo...

peeeeeeeeero, volvió
finally

Tucho dijo...

si skay nunca se fue, popi!

Lelaina Pierce dijo...

me refería a ud. mr. tucho

Talleyrand dijo...

muy bueno che en serio......abrazo y lo seguire visitando eh...sky es un fenomeno
date una vuelta por el mio..escucho criticas por ser novato je
http://2papiros.blogspot.com/

Tucho dijo...

jaja, no quería creerme tan importante, aunque dudé al afirmar lo de Skay. Lo que pasa es que antes laburaba en casa, y ahora lo hago en Caballito (y todavía no tengo internet). Por eso posteo más salteado.

Talleyrand, ahí voy. Ah, y yo también soy novato, este blog tiene 3 cortos meses de vida, nomás.

Caminador dijo...

Buenísimo loco, Skay es una maza, pero yo no diría que es el Gilmour argentino, más bien diría que Keith Richards es el british Skay jeje.
Un abrazo

Darío García dijo...

Bien por "El fantasma...", es bueno que este tipo de artistas demuestren su interés por experimentar y cambiar. Deberáin aprender muchos que dicen ser sus alumnos.

Tucho dijo...

Es verdad, al menos en look, Caminador. Y además de su música, algunos podrían aprender de la coherencia de Skay para hablar y hacer las cosas.
Saludos a ambos.

facu dijo...

Pese a mis ganas, Skay no termina de convencerme. Está claro que fue el arquitecto del sonido redondo pero las letras no me conmueven y su voz artificial no ayuda.
Felicito por el lema del blog, el formato no es cultura y no debería ser tan importante.

Tucho dijo...

Está claro que las letras de los Redondos son mejores, porque no hay muchos tipos que hagan mejores letras que el Indio. Igual a mi me gustan las de Skay, son "letras musicales" -él mismo lo dijo- algunas mejores que otras.
Y bueno, que no te guste está bien, hay tantas cosas que no nos gustan...

Gracias por las felicitaciones. Ah, ahi te agrego a los links, conocía tu blog. Lo que pasa es que de entrar a tantos -y de uno al otro- le perdí el rastro al tuyo (que está muy bueno).

BerNa dijo...

MUCHAS GRACIAS POR EL DISCO!!!
LA VERDAD QUE LA MUSICA ES DEL AIRE, AUNQUE EL ESFUERZO QUE HACE UN TIPO COMO SKAY DESDE SU PRODUCTORA Y DISTRIBUIDORA INDEPENDIENTE...
ES UN ELEMENTO MAS DE LA DEVALUACION CREO DE LO ARTISTICO (O NO). ME CONTENTO CON PAGARLE LA ENTRADA PARA VER UN TIPO ASI.
UN ABRAZO
SALUDOS

Tucho dijo...

Por eso hay que comprar discos también, Berna. Yo sólo les doy la chance de que los prueben antes.
Y si podés pagar una entrada para Skay, hacélo que no defrauda.
Saludos.