jueves, 24 de octubre de 2013

109 Discos de Rock Argentino: los porqués


Anuncié que entre post y post con los resultados explicaría en profundidad las razones de la encuesta y aquí vamos. Los motivos para hacerla y que se titulara 109 Discos de Rock Argentino fueron, esencialmente, estos.

Discutir el término "rock nacional" como concepto englobador de todo el rock argentino: desde que tengo memoria y escucho música, al rock argentino se le da el mote de “rock nacional”, término que nos sirve para etiquetar a un conjunto de grupos históricos e incluso para diagramar en nuestra mente cierto sonido que corresponde -por lo general- a ese grupo de grupos: los que comenzaron todo a fines de los sesenta, y la oleada de bandas surgida con el retorno de la democracia en 1983. “Rock nacional” parece ser un término inclusivo pero creo que sucede todo lo contrario: para serlo hay que pertenecer. O, mejor dicho, llegar.

Porque, ¿qué sucede con los grupos nuevos, del underground, a la hora de hablar de “rock nacional”? ¿En qué nicho van, a dónde pertenecen? Incluso grupos que fueron muy votados en esta encuesta quedarían afuera de ese círculo porque las puertas del “rock nacional” como institución parecen haberse cerrado casi completamente post-Cromañón. ¿Es rock nacional El Mató A Un Policía Motorizado? ¿Es lo mismo que Los Gatos, Manal, Vox Dei; o Soda Stereo, o Los Fabulosos Cadillacs? Ni siquiera entre sí se puede decir que esos grupos sean lo mismo, lo sabemos, pero todos ellos cayeron en momentos exactos de esta historia... por cuestiones sociales, políticas -y hasta tecnológicas-, post-rock chabón parece que hubiera muerto el “rock nacional”. ¿Por qué? Porque murió el mainstream. ¿Puede alguien creer que no hay más rock argentino porque no hay rock nacional con fuerza en los medios? Increíblemente… ¡sí! Es un pensamiento que se repite desde que tengo memoria y que con la encuesta quiero desterrar: la historia del rock argentino es rica y continúa.

Como buen ejemplo de todo esto viene bien el caso de Ricardo Iorio, un músico que siempre renegó -sí, es gracioso e insoportable- porque se lo dejaba afuera de ese círculo de privilegio: recién luego de 30 años de carrera y de una popularidad que devino mediática, se puede decir que sus grupos forman parte de la entelequia “rock nacional”. Se lo institucionalizó como una figura relevante.

Por último, sabemos que ciertas palabras tienen significados múltiples: el término “rock nacional” se instaló en el inconsciente colectivo durante la última dictadura que hubo en este país; se hablaba de nacional para contraponer la música argentina por sobre la extranjera -básicamente, la que era en inglés- que fue prohibida por los militares: no se podía pasar música en ese idioma cuando Malvinas, ya que ellos eran el enemigo a combatir. Tantas cosas han cambiado desde entonces que seguir acuñando un término que surgió en esa época y en ese contexto, resulta espantoso… Vale recordar que el “rock nacional” fue antes la “música beat” y luego la “progresiva”, que combatía a la “música complaciente”.

Por todo esto, me pareció más inclusivo hablar de rock argentino. Rock argentino es todo, rock nacional, una porción: probablemente, la que suena en ciertas radios. ¿Es un término más indefinido, amplio, que no se casa con una sola corriente; difícil de enmarcar? ¡Sí!
¿Y no es acaso lo que nos gusta del rock?

No hay disco “mejor”: es difícil y soberbio arrogarse un trabajo propio como la selección de lo mejor de un rubro, cualquiera sea. En casi 50 años de historia, sabemos bien qué discos son claves a la hora de comprender al rock argentino como movimiento. Pero como los participantes realizan elecciones totalmente subjetivas, me pareció violento endilgarle al mundo que 300 personas dictaminarían que los discos que salen publicados aquí son los mejores que se hicieron en la materia rock argentino. Por eso, a cada participante se le pidieron sus álbumes favoritos: la diferencia parece sutil, pero el cambio de palabras no es un mero eufemismo ya que, para los votantes -y me lo dijeron varios de ellos-, la elección de un disco como "favorito" incluye las vivencias personales, o la defensa de un disco que consideraban olvidado, entre otras cuestiones. A la hora de hablar de nuestros discos más queridos eso fue lo que sucedió y, además de ser un juego menos violento, si se quiere, es ilimitado: los electores no debieron pensar como periodistas los discos que por obligación debían estar y cada uno fue a sus recuerdos más vívidos.

Aquí, entonces, sabemos que estamos dando una visión parcial de la historia; es la que vivimos quienes participamos de la encuesta, no es la historia toda. Los títulos de este tipo de trabajos suelen incluir adjetivaciones terminantes para llamar la atención o para vender, lo sabemos: pero sin querer queriendo bajan línea y excluyen.
Como no deseamos que esta sea la historia oficial -más bien todo lo contrario-, decidimos que los discos no serán los mejores, sino que son los 109 que quienes participaron eligieron esta vez. Y que tan sólo es una puerta a un mundo mucho más amplio.
(Y ya que estamos, no somos tan solemnes y terminantes, ¿cierto?).

Funcionar como contraencuesta del ranking ideado por la revista Rolling Stone: este punto es el resultante de los dos anteriores. Suena estúpido, pero sentí que alguien lo tenía que hacer. ¿Por qué contraencuesta? En junio de este año, la revista Rolling Stone publicó una edición especial con el listado de “Los 100 Mejores Discos del Rock Nacional”, en el que reeditaron un trabajo realizado previamente (en 2007) con "actualizaciones". Sólo de leer el título que le dieron -“mejores”, “rock nacional”- alcanzaría para comprender, pero no sólo en esos puntos estoy en desacuerdo con lo publicado en la revista.

Por lo pronto, vota también un jurado de músicos y periodistas pero, oh detalle, casi no votan músicos ni periodistas emergentes, sino que buena parte de ellos son gente consagrada. No quiere decir que eso esté mal, pero se me hizo un tanto escueta la visión que podían dar músicos de 40 años para arriba: por eso me ocupé de que aquí participen músicos y periodistas de veintipico, aún no consagrados por la industria pero que tienen su voz no sólo para cantar.

El detalle escabroso es que el jurado que votó en la encuesta de Rolling Stone hace seis años es el mismo que publicaron hace unos meses: en él figuran, por ejemplo, Gustavo Cerati y Pajarito Zaguri. ¿Qué quiere decir? Que no se hizo una nueva votación, sino que la actualización de discos -la lista de 2007 cambió respecto de la publicada este año- la realizó un grupo de periodistas de la revista: una decisión más que discutible ya que descalifica lo elegido por los convocados. De estos sólo aparecen publicados los nombres pero no sus votaciones, por lo que ni siquiera se sabe qué destacó cada uno. Sentí que todo eso debía ser distinto, por eso aquí mi voz es una más dentro de la encuesta y lo que ven y verán publicado es lo que votamos entre todos, no un recorte hecho por mí y quienes me dieron una mano trabajando para el blog estos meses.

Vale recordar que votaron y escriben e nuestra encuesta periodistas que trabajan en Rolling Stone: el problema no son ellos -hay muchas plumas destacadas y gente que respeto y admiro dentro de la revista- sino la metodología que se decidió a la hora de encarar su encuesta.

En fin, todo concluye en algo: el rock argentino ya es un folclore dentro de nuestra cultura popular y merece de estas revisiones para que no olvidemos que, aunque lo quieran dar por muerto, es tradición y futuro.

Salud.

4 comentarios:

Pablo dijo...

Coincido con lo que comentás Santiago. "Rock Nacional" siempre me sonó medio excluyente (todos los países tienen su "rock nacional", no?). La idea de la encuesta me es buenísima. A mí también me pareció cualquier cosa lo que hizo RS con su "actualización" de su lista de 2007. La edición norteamericana había hecho algo igual con su encuesta de 2004 de los 500 mejores discos. A la vez, siempre es interesante ver qué sucede con el "canon" en un determinado momento y la propuesta de elegir los discos preferidos de los votantes (y no los que consideran "más importantes") es un desafío para ver cuánto se pueden alejar de ese canon. Saludos, espero la próxima entrega!

Santiago Segura dijo...

Obvio que hay discos intocables, por lo buenos que son y lo que significan, pero la idea era desacralizar un poco eso. Ojo, muchos votantes la cazaron y otros prefirieron no salirse de votar lo "importante".

Eso ya era decisión de ellos y está bien, pero mis ideas eran éstas. Si no le gustan...

Mr. E dijo...

Excelente ensayo de Santiago. Coincido plenamente. El concepto de rock nacional está desvirtuado. Pero también lo está el de rock independiente (y eso que hablo de rock independiente argentino en mi blog lo que ya me parece una tragedia). Lo mejor es abandonar por completo las etiquetas y disfrutar de la música. Lo curioso es que hablamos de una categoría inmensa de "rock" pero sabemos muy bien qué NO es rock aunque parezca. Por ejemplo Airbag "suena" a rock pero no es "rock". Es curioso pero real.

Santiago Segura dijo...

Gracias don E. Lo de rock independiente... vaya paradoja. Hay de todo, es cierto.

Y tené cuidado, que con varios votantes tuve que discutir qué era rock y qué no, aunque en otros términos (nadie votó a Airbag).