miércoles, 27 de febrero de 2013

La Garganta Poderosa


Bestial.
No es para nada ingenioso el calificativo aplicable a la voz de Brittany Howard, pero es; no hay otro término que pueda arrimarse mejor a lo que suena. Alabama Shakes, el grupo de Athens que se nos reveló el año pasado es su refugio, o mejor dicho su ventana al mundo.

Impacta desde el primer instante escuchar Boys and girls, el debut de estos yanquis puristas, como Black Keys o Jack White, las dos referencias más abordables -y mejor acabadas- del rock actual a la hora de buscar colegas que les sean compatibles. El grupo suena a aquellas décadas de oro, traídas a nuestros oídos una y otra vez -sí, vamos de nuevo, y en este caso está bárbaro-: los ’60s y los ‘70s. Se puede apreciar la densidad de Led Zeppelin, es inevitable no pensar en Janis Joplin ante el caudal vocal de la imponente Howard; hay soul y baladas que podrían tener 50 años de antigüedad pero se firmaron en 2012 (la canción que da título al disco, un pequeño respiro).

¿Qué hay de nuevo en Alabama Shakes, entonces? La pregunta debería ser otra a esta altura, y no sólo en este caso: ¿qué tiene que haber de “nuevo” en los nuevos grupos? Los AS no parecen preocuparse por renovar una escena en particular, sino que se ocupan en sonar demoledores cuando es necesario (la impresionante Be mine, los momentos poderosos del hit Hold on), en tener groove y buen tino para no sobrecargar su estilo, sabiendo que para acompañar debidamente a una garganta así de privilegiada los arreglos deben ser sutiles y es necesario saber trabajar con los silencios. O, romper todo cuando el alarido sube.


La operación es simple: un disco con once hits no necesita ser nuevo en su sonido o su ideología/poesía/palabra (díganle como gusten). El punk rock sonó renovador en el año ’77, cuando era un back to basics en respuesta a los moños progresivo-sinfónicos, los Rolling Stones suenan frescos cuando pelan un rocanrol de guitarras estridentes, sea 1962 o 2013; Jack White y los Black Keys (sí, los vuelvo a mencionar) se codean entre lo mejor de la especie rockera retomando sonidos de antaño y Alabama Shakes volantea hacia esa misma ruta. Quizá ser “nuevo” signifique ser “bueno”. Digo: se ha escuchado demasiado rock en el mundo en los últimos 45 años, el suficiente como para creer(nos) que hacer un buen rock de cuatro minutos es una pavada, un simple ejercicio acumulatorio de clichés, la ejecución de tres acordes mayores distorsionados en una Gibson SG, un baterista pegándole fuerte y un pelilargo drogado meneando sus partes íntimas a la multitud, preferentemente drogado y fingido decadente (cliché).

Ahí está el truco, en la ejecución: ¿o acaso a un futbolista le pedimos que invente algo nuevo? Nos gustan los lujos, sí, pero sencillamente queremos que hagan goles (lindos si se puede, sí) los unos y que los evite el otro, ese ingrato que se viste distinto a la decena restante. Eso es ser virtuoso en el fútbol, y lo mismo que pasa en el deporte más popular del mundo sucede en el rock and roll: cuando parece estar todo dicho, te aparecen unos Alabama Shakes con un gol al oído. De mitad de cancha.

Entonces, eso debe ser lo que se nos hace siempre nuevo: el virtuosismo para arrollar los sentidos con elementos y formas que parecen añosos pero son añejos (espero se note la diferencia), reencontrarnos con algo que creemos conocer pero puede ir siempre un poco más allá; ese límite que, como en la magnífica voz de Brittany Howard, termina por desaparecer.

4 comentarios:

sergio dijo...

Me gusta!!

Santiago Segura dijo...

¡Me alegro!

(Me fallaba Blogger para publicar antes...).

Anónimo dijo...

Descubri esta banda hace un tiempo y la verdad me volo la marola. La voz me recordo a la bella Amy aunque en nada comparables no? Interesantisima banda

Santiago Segura dijo...

A mí no me hacen acordar mucho las voces, pero son de las mejores que han salido en los últimos años. Igual me quedo con la negra, la rockea todavía más (en las canciones, sin tantas drogas...).