domingo, 19 de agosto de 2012

De pie señores: vuelve Robert Plant


"Y que no soy actor de lo que fui".

El Robert Plant que viene a mostrar su arte a la Argentina no es el del afiche, es muchos más. Muchos años más, por empezar, muchas ideas y mucho blues, mucha pureza, más arrugas y la onda rock-star un poco -un poquito, nomás- diluida. Plant es uno de los rockeros que mejor ha envejecido respecto de su propia música y su leyenda; quizá junto a Bob Dylan y Paul McCartney sea de los ancianos superclásicos del rocanrol que mejor forma muestra.

En el año 2007, hubo una reunión de Led Zeppelin (considerando la posibilidad de que exista verdaderamente un "Led Zeppelin" sin John Bonham que sea más que el mero nombre de una legendaria banda de los años ’70, incluso siendo su hijo quien lo reemplace) que duró lo que un suspiro. El recordado reencuentro se dio en el marco de un homenaje a Ahmet Ertegun, el creador de Atlantic Records, sello que albergó la discografía completa del grupo. Por supuesto, hubo alboroto popular (?) y clamor por una gira que abarque el entero mundo: parecía ser que todos querían (queríamos) ver en vivo lo que era una nueva versión del clásico. Pero Plant fue el primero, desde un principio, en saber que no era el mismo del afiche. Ni su voz, ni su música, ni sus intenciones -sus ganas-, estaban puestas en despertar a un gigante que dormía plácidamente en los laureles de un Olimpo bien ganado. Había sacado un disco etéreo, precioso y atemporal junto a la cantante y violinista Alison Krauss, que arrasaría meses después en los premios Grammy pero, primero, arrasaba con los oídos de quien se asomara a escucharlo con la debida atención: el fantástico Raising sand, clave para ponerlo en la primera plana de la industria luego de años de bajo perfil. (Ojo: un bajo perfil que abarcó discazos como Dreamland y Mighty rearranger).

Hacia allí apuntaba su destino, a una búsqueda cada vez más pura y honesta -así suena, a verdad- de las formas bluseras, asociada a una paz inusitada que poco tiene que ver con el sonido tremebundo Led Zeppelin. Por eso dijo no y creo que lo comprendí: me pareció una decisión lógica que engrandecía y dignificaba su presente. En unos meses viene con su actual banda, con la que sacó el pasado año otro disco magnífico y sutil -Plant ha sabido hacer de los silencios y lo reposado un lugar cómodo en el que apoyarse constantemente, despojándose casi del todo de cualquier movimiento distorsivo- llamado Band of Joy. Así se llamaba su primer grupo: ahí hay una pista. El hombre parece querer llegar al punto inicial, al origen más origen, y eso le sienta y le suena muy bien. Ni siquiera sé si en sus shows toca repertorio de Led Zeppelin, pero si no lo hace, estoy seguro de que el show será igual de bueno.

A eso le llamo coherencia: a saber vivir bien del pasado, revolviéndolo para encontrar un buen presente sin tener que volver directamente a él como un mendigo de lo que se fue. Con la voz más grave y sin gritar, ahí se nos viene Roberto y lo recibiremos con los oídos bien abiertos.

Salud Plant, estás hecho un pibe. Como el del afiche.

3 comentarios:

Hugo dijo...

Si Plant no se ganó el derecho a hacer lo que se le cante, ¿quién sino? Igual les va a regalar un clásico al menos de su vieja bandita, y es algo que van a poder contarles a sus nietos.

Me encantaría verlo, disfrútenlo ustedes que lo tienen un poco más fácil viviendo en Buenos Aires.

CALIGULA dijo...

Gran noticia!!!! Si bien (según mi opinión) le costó despegarse de la sombra de Page, Plant logró hacerlo y se lo ve cómodo en su identidad.

Tal como mencionás, fue de la Band of Joy de donde lo sacó aquel Page que buscaba cierta emulación a Rod Stewart.

De todos modos, sin caer en la dicotomía Page - Plant (como la de Lennon - Mc Cartney o Gilmour- Waters) escuchar la carrera solista de Plant en perspectiva no deja de deparar sorpresas.

Santiago Segura dijo...

Hugo, por lo que vi toca algunos temillas de Zeppelin. Igual, espero que agreguen función porque ya se agotaron las entradas "baratas" y para las otras no me da el cuero. Si Dr. House agregó fecha, Plant tiene que agregar, ¿no? (Díganme que sí).

Calígula, dejame entrar en la dicotomía y decir que me quedo con Plant, jaja. Hablando en serio, ni sé qué hizo Page post-Zeppelin -sacando el dúo con Robert, claro- y sí me gusta el rumbo que tomó el blondo. Claro que siguen siendo dos fenómenos.


Salud.