miércoles, 11 de julio de 2012

Belle and Sebastian, pequeña perfección



Sácame de aquí, me estoy muriendo /
Toca una canción con la que pueda liberarme.

Jarvis Cocker es un David Bowie que no pudo ser. Está más que claro, aunque su (buena) reputación y su figura cool impidan la admisión generalizada de tal verdad. Entonces, ha desarrollado una dignísima carrera guiada por la sombra del Duque Blanco, durante el liderazgo de su grupo Pulp y en solitario.
Sí podemos denostar a Juanse, el clon de Jagger que nos salió Pomelo, argentino y cuadrado; aunque Spinetta, García y Pappo le hayan dado la derecha (la derecha como mano positiva, digamos) sigue siendo un pelotudo. A Gutiérrez (¡encima el apellido es Gutiérrez!) no lo redimen ni los sensuales bailes entre dos chicas cuando suena el Rock del gato en cualquier lugar y situación; ni escribir una frase como “el sol que alumbra la canción, nunca quemará” en una canción que desparramaría elogios de los más sobredimensionados si fuera de Jagger (¡o de Cocker!); ni haber hecho el mejor rock and roll crítico de un colega: Ya morí, el reconocido bardeo al Indio Solari (nota: lo arruinó cuando le pidió perdón a IS en una entrevista reciente).

Figurones que juegan al rock bajo la sombra de otros, hay de a millones. Partí de estos dos ejemplos porque uno es mencionado recurrentemente como el más obvio, mientras que el otro no es tan citado como debiera (bueno... Jarvis Cocker no es el músico británico más reconocido en Argentina, precisamente). En mi caso, no tomo esas identificaciones bordeantes al clon como una ofensa, en todo caso suelen significar una desventaja para el propio imitador, que carga con una sombra que nadie más que él se puso encima.
Por lo general, si un tipo triunfa, no queda más que suponer que hay en él algo más que el parecido icónico, la silueta que “nos recuerda a”, su postura copiona, sus entonaciones similares a las de un cantante que deja huella. Por caso, a Fito Páez no le molestaba en absoluto cuando lo descalificaban diciendo que era el hijo de Charly García: si no notaban en su música esas raíces, él se encargaba de señalarlas. En esos casos, el tributo es una forma de mostrar de dónde se viene y no necesariamente hacia dónde se está yendo: claro está que Páez ya es algo más que el primogénito artístico de SNM.

Todas estas vueltas se dan para llegar a Belle and Sebastian. En Belle and Sebastian (ayúdenme, abstraigan) encuentro inevitables dos influencias que absorben buena parte de sus sonidos. En la voz de Stuart Murdoch está la huella perdida del hombre que quiere cantar como una mujer (no, Raúl Porchetto no, sigo hablando de Murdoch). Esa voz es la de Nico, aquella alemana descollante que cantaba con Velvet Underground canciones que parecían dedicadas a su belleza, fría pero provocativa, belleza tenue de una voz casi apagada, sensual y útil para el modelo de canción del mítico conjunto neoyorkino.
Bueno, si en el álbum If you’re feeling sinister no canta Nico, yo me estoy quedando sordo.
Así debe ser.

Porque en los créditos de los discos figura como autor y cantor Stuart Murdoch, nomás. Un flaquito escocés que con el innegable influjo de los Smiths de Morrissey y Marr (la otra influencia inevitable) construye canciones deliciosas y siempre a punto de estallar, contenidas en su propia delicadeza vocal. Decididamente, el grupo se embarca en piezas pop de duración estándar, donde la mecánica pixie es suministrada en buenas dosis pero sin distorsión (¡¿cómo es esto posible?!): las estrofas de las canciones, al menos las de If you’re feeling sinister, son cíclicas y envolventes, te van llevando al cachetazo de los estribillos (cuando hay) de a poco, para que todo explote... hasta ahí. La sutileza es una decisión estética intocable para el caso, incluso en las también smitheanas tapas de sus discos: todo en Belle and Sebastian parece venir envasado en recipientes pequeños pero, eso sí, desbordantes de colores puros, primarios. Incluso los temas más grandilocuentes, como el magnífico Like Dylan in the movies, o cómo hacer una canción impecable en cuatro minutos y catorce segundos.

Los arreglos de cuerdas y teclas hacen al entramado fundamental de buena parte de las canciones, sin embargo la clave son las melodías finas de Murdoch. ¿Cómo se hace, incluso estudiando música, para explicar la belleza de una melodía, sea agradable, grandilocuente, misteriosa, solemne? ¿Cuál es la razón por la que algunas de ellas son terriblemente preciosas y en cuánto influyen las voces que las cantan? Se puede caer en tecnicismos y explicaciones armónicas pero lo cierto es que no hay manera de saber cuándo una melodía (no quiero repetir la palabra pero noten el detalle: ¡no tiene sinónimos!) noquea más: para el oído lo lindo es lindo y la música es sinónimo de melodía. De hecho, la mejor manera de mostrar una canción a otra persona es procediendo a cantársela.

Sin embargo, a esa belleza todavía no la podemos terminar de explicar.
Mejor es escucharla y ya, como canta Murdoch:
Toca una canción con la que pueda liberarme.

17 comentarios:

Santiago Segura dijo...

Mediafiréen.

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winston smith dijo...

EXCELENTE disco este de B&S.
Hace un par de años, Seba Rubín (de paso, aprovecho para recomendar, si no lo hicieron aún, que escuchen su último disco con Los Subtitulados, http://rubinylossubtitulados.bandcamp.com/) organizaba un ciclo en Ultra Bar llamado "Amigos de lo ajeno".
Una vez por mes, se presentaban dos bandas que interpretaban cada una, completo y en orden, un disco de otro artista. En una de sus ediciones, pude ver a Excursiones Polares hacer este disco entero y, después, cruzando a un extremo opuesto del espectro sonoro (?), a Willem (la desaprecida banda de Lisandro Etala), haciendo The Bends de Radiohead. Pocas veces volví a casa tan contento después de escuchar covers.

Tertulio, el asombroso hombre-mondiola dijo...

quiza el "if you are..." es de los discos menos conocidos de los discos mas conocidos de B&S. Es una banda que no tiene un solo punto bajo, ni siquiera en los temas mas "comerciales", por decirlo de alguna manera.
De todas formas, y me estoy cansando de gritarl oa los 4 vientos in que nadie me de pelota, el mas mas mejor de todos los temas es "Dress up in you". No se como definirlo, pero es como si uno de esos chupetines que vendian antes en el zoologico, que eran pura azucar pero puntiagudos, color rojo y verde, se te clavara en un timpano (el derecho o el izquierdo, da lo mesmo) y permanece mientras se va derritiendo, y duele, claro que si, pero es tan dulce, y uno lo quiere alcanzar con la lengua (porque tiene las manos de alguna forma atadas a algo e inmovilizadas) y no llega, y no queda mas que escuchar toda esa dulzura y dolor, sabiendo que va a dejar una cicatriz incurable y que ya nada se va a escuchar igual.
Bueno, espero haber hecho mi punto.
Sigan asi!

Tertulio, el asombroso hombre-mondiola dijo...
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Santiago Segura dijo...

Winston, qué tal. Todavía no escuché el disco de Rubin, me mata que no lo haya puesto para bajar porque últimamente estoy trabajando mucho en la calle... ya lo compraré.
Me acuerdo del ciclo, era una excelente idea pero como los shows estaban planeados para miércoles o jueves (no recuerdo) no pude ir a ninguno. Ojalá lo repitan.

Tertulio, qué poeta! Es el único disco de BS que escuché con suma atención, me ocuparé de los otros próximamente... pero por ahora no puedo ni quiero escapar de éste.
Gracias, seguiremos (seguiré) así.



Salud!

Corvino dijo...

Es el disco que más me gusta de Belle And Sebastian, a decir verdad, el único que escuché detenidamente. Jarvis Cocker es un excelente letrista de rock. Al menos eso parece en los videos subtitulados de youtube.

Abrazo.

Santiago Segura dijo...

Mi caso es similar: escuché el último, un par de temas sueltos y el paralelo God Help the Girl, pero a éste lo tengo en el mp3 hace un tiempo y no lo pienso largar.
Lo de Jarvis es más una humorada que otra cosa, me gusta todo lo que escuché de él (el primero solista y los tres más famosos de Pulp en los 90).
Las letras de If you're feeling sinister, por lo que estuve viendo, están buenísimas. Quizá deba hacer un apartado sobre ellas... en fin.

Salud!

Franco dijo...

Las vueltas que diste para llegar a hablar del disco! jaja

Es undisco hermoso (otro adjetivo no le encuentro),no tiene ningun tema de más.Nunca lo pense a Murdoch queriendo cantar como una mujer.De los B&S solo escuche este y el primero. En algun momento escuchare los demas.

Un abrazo grande

Santiago Segura dijo...

Yo lo escuché y lo primero que pensé fue "¡Esto es Nico!". Después la sensación se va, pero es muy similar la voz.
No sé si el tipo quiere cantar como una mujer, la frase la puse como algo inconsciente del tipo pero supongo que esa debe ser su voz y ya.

Las vueltas eran para joder un poco, salió sin querer y es un semidivague, en fin...


Salud, Franco.

pai dijo...

La nota es hermosa (la parte de la melodía, el final, realmente muy hermoso como no-ponés en palabras la belleza de belle and sebastian). Me impactó mucho lo que decís de Nico porque yo lo vengo pensando hace un montón y siempre tuve respuestas más cercanas al "te parece?" que al "es igual!", así que es bueno encontrar complicidad en eso después de tanto tiempo jaja. Lo de los smiths, en cambio, no lo había pensando pero es tremendamente cierto (las tapas! tal cual). Como sea, este es el disco definitivo de estos tipos y le has hecho una nota a la medida, felicidades.

Dos cosas más:

- "Sí podemos denostar a Juanse, el clon de Jagger que nos salió Pomelo, argentino y cuadrado; aunque Spinetta, García y Pappo le hayan dado la derecha (la derecha como mano positiva, digamos) sigue siendo un pelotudo." Casi me levanto de la silla para aplaudirte como si le hubieras hecho el caño de riquelme a yepes, fantástico. (no me cerró lo del apellido, pero creo que es cosa mía nomás jaja)

- Escuchaste la canción "I love my car". Creo que es lo más grande que ha hecho B&S en su carrera. Te la recomiendo para que vuelvas a sentir lo mismo que al final de la nota.

Abrazo grande!

ultravivido dijo...

Acá si no me equivoco está "Like Dylan in the movies". Una favorita personal de los ultimos 10, 15 años. Salud!

Santiago Segura dijo...

(Winston, próximamente novedades de Rubin por acá).


Pai, por lo que me dicen todos, la pegué con el disco... Por supuesto que me iré poniendo al día con todos los demás ya que éste me encantó.
Me alegro de que coincidamos con el detalle de la voz, ¡no estamos solos! (?).

Ultra, por supuesto que está acá, es una canción preciosa por lo cual suscribo a tu afirmación.


¡Salud!

terrenos enelperu dijo...

B&S son una gran banda, siempre me gustó mucho su música.

Lautaro dijo...

No sólo una gran banda, sino un salvavidas emocional en muchos momentos de mi vida. La voz de Murdoch debe tener el mismo efecto que el rivotril.
Saludos

Santiago Segura dijo...

¿Calma, no? Aunque tiene algo perverso en el fondo, tambien... cuando pruebe el Rivotril te cuento.

Roedor dijo...

Excelente post, como siempre, che.

Los B&S son perfectos de toda perfección, es casi cruel esa manera de meterte el corno francés y el arreglo sutil de teclado, como quien no quiere la cosa, mientras te descerrajan un estribillo que no vas a olvidar en tu vida y que te hace mirar alrededor como preguntando "¿cómo es que a alguien no se le ocurrió esto antes?", que es lo que nos provoca este tipo de cosas.

Yo tuve la gran suerte de verlos en vivo cuando vinieron, en el Luna, estaban locos de contentos los pibes, no podían creer ver a tanta gente en un concierto de ellos. Alegría, pura alegría, en canciones melancólicas.

Un hallazgo la comparación de las tapas bicromáticas de los Smiths. Ud. es un observador serio, pibe.

Abrazo,

Santiago Segura dijo...

Cuando vinieron no había escuchado este disco, sino hubiera ido corriendo a verlos... será la próxima.

¿De veras nadie había notado lo de las tapas? Yo las vi y automáticamente asocié con los Smiths.

Salud.