lunes, 7 de noviembre de 2011

Charlas con músicos: Manza Esaín (Valle de Muñecas), pt. 2

Segunda parte de la charla con Mariano Manza Esaín. En esta ocasión repasamos sus días como estudiante y su relación con el rock argentino, retomamos algunos detalles y anécdotas acerca de sus labores como productor y asistente en discos ajenos, y derivamos en una discusión sobre el virtuosismo y a quiénes considera Esaín verdaderos virtuosos.
Tan disfrutable como la primera parte. (Si te la perdiste, podés leerla acá).

MANZA ESTUDIANTE

¿Estudiaste música en algún lado?
Sí, en algún momento estudié. Hice un año en conservatorio, un par de años en la carrera de música de la Universidad Católica, que era el único lugar donde había una carrera universitaria de música. Pero en realidad yo tenía ganas de hacer musicología y siempre me pasaban cosas como que se suspendía porque era el único inscripto. Nunca me interesó estudiar una carrera de un solo instrumento, eso de perfeccionarse mucho en guitarra o piano. Yo quería estudiar orquestación o composición y después me agarró lo de musicología.

Querías tener nociones más generales.
Sí, claro. Y qué sé yo, todo eso es algo que aportó a mi formación. No sé si fue determinante pero me hizo una persona más rica de alguna manera.

¿Podrías improvisarte un jazz, por ejemplo?
No, ni loco (risas). Me encanta el jazz, tiene muchos lenguajes y por ahí el lenguaje de New Orleans, ese costado más primitivo, tiene más que ver con el blues y ahí es un terreno en el que yo me podría mover de manera más simple. Después, del bebop para adelante ni compito (risas).

¡Del cincuenta y pico para acá ya aparecen muchos monstruos!
Ahí ya se necesita más. Igual, uno se perfecciona en lo que más le interesa, no quiere decir que uno no escuche otras cosas. Pero cuando estudiaba, por ahí me pasaba que íbamos con mis compañeros a una disquería y ellos iban a ver las bateas de música clásica y contemporánea, y salían con discos de Debussy o Schoenberg... y yo salía con un disco de los Clash o de los Pistols. Y pensaba “acá hay algo que no funciona, esta gente va a ser mejor que yo para esto”.
Y claramente lo mío es esto que hago y ésta música, lo que me apasiona y me interesa. Lo otro me abría la cabeza a un montón de cosas, me copaba ir a los conciertos de música de cámara, de orquesta, fui a ver música electroacústica. Es parte de la información musical que tengo y no necesariamente se tiene que notar en cada canción que hago. Todo lo que uno escuchó o consumió está ahí metido, yo no voy a estar explicándole a todo el mundo “esto viene de acá”: el que lo ve, lo ve. Las cosas tampoco son tan obvias, no están mostradas con luces de neón.


ROCK NACIONAL

¿Qué fue lo primero que escuchaste, que recuerdes?
¡¿En la vida?! (Risas). Supongo que la banda donde estaba mi viejo...

¿Tu viejo tenía una banda?
Mi viejo toca en una banda de jazz.

¡Mirá vos, no sabía que tenías viejo jazzero!
Sí, es jazzero y sigue tocando todavía. Y bueno, después lo que escuché fue rock, cuando me independicé y empecé a escuchar una música que no era la que escuchaban mis viejos: Queen, o alguna cosa así. Beatles, Abba... y después, cuando descubrí al punk rock y a los Rolling Stones como que hubo un cambio.

Me cuesta encontrarte influencias argentinas. Quizá por lógica supongo que Spinetta te debe gustar, al menos Pescado Rabioso, Invisible o Almendra. Pero no te imagino escuchando a Charly, por ejemplo.
En algún momento de mi adolescencia lo escuché, pero no es una música que me llegue. Reconozco que es un músico con talento, tiene un montón de cosas que lo atestiguan y ojalá yo tuviese la discografía que el tipo tiene pero, la verdad, no es una música que me llegue particularmente. Te diría que no me llega casi ninguno de los grandes ídolos de acá. De Spinetta me gusta muchísimo Almendra y Pescado Rabioso, un poco menos Invisible y a medida que van pasando los años cada vez menos. No me emocionan sus discos más nuevos, aunque también reconozca su talento, como el de Charly García.
Me gusta muchísimo el primer disco de Manal, me parece que ahí están mis letras preferidas del rock argentino y después salto casi hasta los ’80 para encontrar cosas que me gusten. Ojo, escuché mucho y hay cosas que me gustan ahí, pero no hay nada que me vuelva loco.

Que te gusten de verdad hay pocos grupos.
De los ’80 hay cosas que me gustan: obviamente Sumo, Don Cornelio y la Zona, algunas cosas de los Redondos y los Ratones, lo primero de Los Violadores. Y después ya vienen bandas que son más contemporáneas mías, la movida de Invasión ’88 la viví por cuestiones de edad, Mal Momento y ese tipo de cosas; y otras como Peligrosos Gorriones y los Suárez, que ahí ya somos más colegas, hicimos cosas, fechas juntos...

¿Babasónicos?
Son muy buenos. No es que me emocionen particularmente, pero me parece que son muy talentosos. De la camada de principios de los ’90 son claramente superiores a todo el resto de las bandas.

¿Y del otro lado, digamos? La Renga, Los Piojos...
No me gustan mucho. Me gustan algunas cosas de Los Piojos… bah, no sé si de Los Piojos, de él.

De Ciro, decís.
Sí, de Ciro como intérprete, cuando canta canciones, me gusta cómo frasea y eso. No me gusta para nada cuando se pone murguero. Igual no hay muchas bandas de ese palo que me gusten mucho. Cuando se acerca a los Rolling Stones me atrae más: los Ratones, Blues Motel me gustan.
No tengo prejuicios, estoy dispuesto a que venga una banda que por ahí no me gusta tanto y escuchar una canción y decir “guau, este tema está buenísimo”. Encuentro todo el tiempo cosas de afuera que me encantan y con las bandas de acá viejas no me pasa, pero también es cierto que hay un montón de grupos que veo ahora que me gustan, que hacen cosas que tienen que ver con músicas que me gustan: La Perla Irregular es una de las que más me gusta, Cosmo, Excursiones Polares, hay unas cuantas bandas.
Reconozco que es una cuestión personal; y supongo también que hay alguna de las bandas que quizá fue mínimamente influenciada por cosas que yo hice, claro que no voy a ser tan soberbio de pensar que es todo así.


EL ARTE DE PRODUCIR (II)

Bueno, por eso también muchos grupos te llaman para que los produzcas. ¿Hay algún grupo en particular al que te gustaría producir?
Hay un montón de grupos que me gustaría producir, algunos porque me gustan... y otros porque no (risas).

¡Para cambiarles todo lo que hacen!
Sí, creo que podría hacer algo que me gustase, les podría sacar un jugo distinto al que le sacan los productores con los que trabajan normalmente.

¿Te animás a nombrar alguna banda? Al menos de las que te gusten.
Sí, no sé... (Duda de contestar).

¿No querés que quede como que te estás candidateando?
Claro, eso me parece medio raro... No sé, te puedo decir que me gustaría producir a El Mató, o algún disco de Bochatón, que son gente con la que nunca trabajé pero son más cercanos. Ya bandas más grandes prefiero no nombrar.

¿De la producción qué es lo que mejor? Vos cumplís funciones dobles porque sos técnico también.
Sí, en realidad yo lo veo a todo como una sola cosa, lo vivo de esa manera. Incluso lo veo de la misma manera que tocar... cuando empiezo a producir una banda y voy a un ensayo hago lo mismo que en el ensayo de mi banda: digo qué es lo que me parece que se podría mejorar y aparte pienso en la parte técnica, cómo llevar a cabo algo en el estudio. Pero no trabajo muy distinto, no lo pienso diferente.
Igual, con cada banda la situación es diferente porque lo que uno hace como productor tiene que ver con el espacio que cada grupo te da. Algunos están más seguros de lo que están haciendo, pero hay grupos que necesitan que los incentives o los aconsejes; con unos te dedicás (casi) a hacer sólo la parte técnica y con otros tenés que trabajar desde los ensayos, con las estructuras de los temas o los sonidos de los instrumentos.

Con el segundo disco de Coiffeur (No es) pasó un poco eso, ¿no?
Yo tuve ideas para agregar algunas cosas, pero también fueron de él. Partimos de la base, que era la voz y la guitarra, pero desde un principio los dos sabíamos que no queríamos que el disco fuese chato; que cada tema tuviera alguna cosita extra que le diese una personalidad más allá de la composición. A mí se me ocurrieron algunas baterías y contrabajos, después hay otras cosas hechas con teclados o con efectos de guitarra, delays... Igual, en ese sentido, sigue siendo un disco bastante sutil, mantiene eso de la guitarra y la voz. Es uno de los discos que hice que más me gusta.

¿De qué discos que hiciste pensás ‘qué suerte que estuve acá’? ¿Ése es uno?
Sí, sin dudas. Y Hickie de Mataplantas es un disco del cual estoy muy orgulloso, fue hecho en un gran momento de la banda... (Piensa) En realidad no sé, tengo un montón. Es difícil, hice como setenta y pico...

Entre ellos estuviste en uno de Pappo, ¿cierto? ¿Fue Blues local?
(Se ríe). Sí, pero eso fue como asistente. En el que vino después de Blues local, creo que es Caso cerrado. En realidad en ese momento eran sesiones varias y alguno de esos temas apareció en Caso cerrado y otros en otros discos. El chabón venía y grababa siempre con músicos distintos.

¿Y es cierta la anécdota de Bordón?
Sí, cierta (Risas). Fue en el primer estudio en el que trabajé, el estudio Del Abasto. Ahí fui asistente de un montón de gente: de Pappo, de Almafuerte...

Te tocó arrancar con gente especial...
Sí, en realidad eso fue al par de meses de haber empezado. Un disco en el que me acuerdo mucho que estuve porque me gustaba es Galería desesperanza, de Massacre. Después estuve en el último de Hermética, el disco en vivo... medio que se separaron durante la mezcla. Y al tiempo vinieron Almafuerte y Malón, estuve en los dos primeros discos.
El primer disco en el que hice de todo en el estudio fue el primero de Blues Motel y con ellos seguí trabajando, hice como 7 u 8 discos. Con Mal Momento hice dos...

Bueno, con Pez...
Cabeza fue el primer disco que grabé.

Y siguen estando en contacto, sucede así con muchos colegas.
La gente tiene la idea de que hay muchos celos y mucha mierda, pero yo la verdad que conozco (y me llevo bien con) mucha gente. Y con la gente que no me cae bien o me parecen malas personas, directamente dejo de tratar. Creo que tuve suerte, tengo muchos amigos músicos.


MUSICOS, COMPOSITORES Y PRODUCTORES: VIRTUOSOS

¿Es cierto que detestás a los virtuosos?
No sé si los detesto, la realidad es que no me emocionan, no me generan nada. Que un tipo haga un gran solo de guitarra... digo: hay grandes solos de guitarra. Me refiero a tipos que no puedo escuchar, como Yngwie Malmsteen o Joe Satriani. Con toda esa gente no me pasa nada cuando los escucho. Ni siquiera sé si es pirotecnia, no podría decir qué es.
Por supuesto, escucho música de gente que es virtuosa con su instrumento pero no de esa manera. Como te decía antes, Charlie Parker, o Hendrix en la guitarra. Y escucho a los Who y Keith Moon era un virtuoso de la batería. Está bien, era un salvaje: pero nadie puede negar que era un superdotado. Supongo que me interesan muchísimo más los compositores virtuosos (risas).

¿Y quiénes serían esos compositores virtuosos?
Lennon y McCartney a la hora de hacer melodías y armonías. Morrissey, Jarvis Cocker, Michael Stipe de R.E.M. Y después hay muchos cantantes que me parecen súper importantes, ponele, Otis Redding me parece un gran cantante.
Después Lennon, que como cantante hoy quizá lo prefiero en sus primeros años: el Lennon anterior a 1965 me parece increíble.

La Beatlemanía, digamos.
Claro, el Lennon cantante de rock and roll me parece soberbio. Y después hay muchos cantantes de la época del punk: Richard Hell, Howard Devoto, Ian Curtis; y la camada de gente más emotiva que ya te nombré: Morrissey, Cocker, Richard Hawley. O Ian McCulloch, que es uno de mis cantantes preferidos.

¿Y como productor? Ya que me dijiste cantantes y compositores, vamos con todas tus actividades.
Siempre me olvido de alguno. Por nombrar de ahora... Nigel Godrich, Dave Fridmann, Danger Mouse, que está haciendo cosas increíbles. Creo que es el último gran productor de esta época: el disco que hizo con Black Keys, el de Sparklehorse, las cosas que hizo en su momento con Gorillaz... Hay un montón en realidad.

De acá es más difícil encontrar.
Es que acá al principio era un trámite. No es que vos decías “quiero grabar con este técnico”: la compañía te ponía el estudio y ya venía con los técnicos. Uno que trabajaba de diez a doce, el otro de tres a ocho... Era como un operario y listo, se suponía que no importaba quién grababa. Eso cambió muchísimo.
Acá no hay una tradición de productores, aparecen en los ’80 y son músicos. Me refiero a que son músicos que quizá no manejan la parte técnica. Cuando uno veía en los ’80 que Charly o Calamaro producían un disco, no se ocupaban de la parte técnica en absoluto. Y creo que casi todos los productores que me gustan tienen esa dualidad de ocuparse de las dos cosas.
A mí me cuesta mucho imaginarme produciendo a alguien y que las perillas las esté tocando otro, me volvería loco.

Se te iría la mano para las perillas...
¡Claro! Lo hice un par de veces lo de trabajar de a dos y no me peleé ni nada, pero uno tiene que ceder en algunas cosas que decís “está bien, pero yo lo hubiera hecho de otra manera”. Sí disfruté hacer El Tonel de las Danaides (de Coiffeur) con Juan Stewart, por ejemplo.
Hacer algo con otro ahora... ¡Me molestaría demasiado! (risas). Alguna vez pensé en hacerlo y por ahí estaría más tranquilo... pero creo que me odiaría (más risas).


* Valle de Muñecas se estará presentando junto a Norma este jueves 10 de noviembre en Niceto.
Anticipadas $30, por Ticketek o en Niceto Vega 5510.


(Las fotos que ilustran esta segunda parte son todas de Martín Santoro, a excepción de la primera imagen, capturada en el hogar de Esaín por mí).

9 comentarios:

Hugo dijo...

Excelente entrevista, excelente.

Fede dijo...

Muy bueno. Manza, el único tipo que conozco que haya votado a Bordón en el '95.

Me voy a leer la primera parte que me la perdí.

Santiago Segura dijo...

La verdad que sí, Hugo (?). Pero el mérito es de él que se contestó todo.


Ojo Fede, que Bordón en el '95 salió segundo!


Salud.

Ale Do Carmo dijo...

Muy buena entrevista. Te contó cosas muy interesantes

Ricardo dijo...

Buenísima, la entrevista. Muy profunda.

Es la primera vez que llego a tu blog y fue un gran gusto encontrarlo. Anduve dando unas vueltas y coincido bastante. Mystery Girl y Armchair Theatre son dos discos que gasté. También me pasó de llegar a Jeff y Orbison a través de los Wilburys.

¡Saludos!

Santiago Segura dijo...

Gracias Ale. Aún queda la parte 3, todavía quedan cosas interesantes por leer.

Gracias Ricardo, bienvenido. Justo te agregué acá al costado para no olvidarme de leerte. Somos dos, entonces.


Salud!

Juanelemental dijo...

Buena nota, se respira el aire intimo, buenas fotos. Manza me llego de rebote por Minimal y la verdad como compositor es excelente, se toma un tiempito mas que la media en el trabajo de las melodias y armonias.

Anónimo dijo...

A Manza lo queremos mucho.-

Salud, Tucho.

Mati C.-

Santiago Segura dijo...

Gracias Juan, las fotos buenas son las que sacó Santoro. Bueno, por eso que decís supongo que lo llaman tantas bandas para que las produzca.

Breve y directo Mati, espero nuevos textos tuyos!


Salud.