viernes, 22 de octubre de 2010

Charlas con músicos: hoy, Fede Cabral de Sancamaleon (pt. 1)

Sigo dándome gustos gracias a este espacio. En esta ocasión, me junté a charlar un buen rato con el cantante de Sancamaleon, bonita banda porteña que escucho hace unos buenos años y que recientemente editó Afuera, su tercer larga duración. Fede Cabral me demostró ser un tipo muy simpático y natural, algo que ya notaba al verlo en los shows del grupo y no hice más que reconfirmar en esa hora y pico que charlamos en el Bar Británico (un rato con grabador y otro no).
Aquí va la primera parte: el presente del grupo, el nuevo disco, el sello propio, los shows y demás.
¡Gracias a Fede por la buena onda!


AFUERA

Empecemos por Afuera. ¿De quién fue la idea de presentarlo de manera virtual, en tandas e incluyendo arte visual?
Yo creo que todas las bandas se vienen preguntando qué hacer. Porque en la música está la parte linda, que es hacer las canciones y grabar el disco... y toda la parte burocrática y comercial, de editarlo. Sabés que son de movida cinco mil pesos, sale eso y, la verdad, es difícil de recuperar porque los discos no se venden. Es la realidad. Está cambiando mucho el hábito de escuchar música ahora, si bien siguen estando los melómanos que escuchan el disco entero, por lo general la gente va escuchando música de otra manera. Hay mucha información también.
Y el laburo y la idea de que salga así lo hicimos con mi hermano, que hizo los videos de la banda. Y pensamos qué plus encontrar para, aparte de dar el disco gratis, enganchar a la gente, y salió la idea de hacerlo por tandas y con el booklet virtual, porque estás en la página y de alguna manera vas pasando imágenes, la letra... vas como viendo el librito. Completa un poco el disco físico, que también tiene una edición muy bonita pero no tiene booklet: en la cajita vienen los nombres de los temas impresos, en serigrafía, como crudos.

¿Y eso quién lo pensó?
No sé si fue idea de alguien, es un proceso, desde que vas haciendo los temas vas pensando en la tapa del disco, un concepto. Lo vas armando con el tiempo, se va desarrollando, después de muchas charlas.

Aparte es un disco bastante minimalista, respecto a los otros dos.
¿Decís musicalmente?

Sí, quizá sea su disco más punk, incluso en duración.
Está bueno que digas eso, porque en elaboración, te diría que fue el más complejo. Tiene ese resultado de cercanía, esa cosa punk, como vos decís. Esa cosa fresca, que también es la experiencia de haber grabado, entonces tenés más espontaneidad al momento de grabar. Por ejemplo en las voces, quizás no estás tan preocupado por afinar... lo digo como ejemplo. Estás más suelto. Pero es un disco de muchas capas, mucho laburo de sintetizadores, las guitarras grabadas aparte, hay como un laburito. Quizá Polenta fue un poco más crudo, porque fue un disco que se hizo mucho más rápido, está como mucho más despojado.

¡Polenta me parece más pop! Quizá este sea un disco más rockero, o más ligero.
Polenta tampoco creo que sea pop. Creo que en ese momento quizá fue un error decir pop, porque uno tiene una concepción del pop... para la mayoría de la gente del rock es como una mala palabra, ¿no?

Un error.
Lo ven como algo malo. Y en su momento, cuando hicimos Polenta lo pensamos como un golpe de efecto. Me encanta la banda que te desacomoda, que hace una cosa y salta a otra. Me gusta eso y quizá fue bastante extremo, porque no es un disco pop, es un disco más de canciones, pero ya en ese momento al decir pop mucha gente empieza con el “se vendieron”. Y en realidad es un disco re punk grabado en La Boca con Goy [Ogalde], con los Karamelo [Santo].


¿Cómo ves a Afuera re
specto de los otros discos?
Afuera es como una simbiosis de los otros dos, del power que tiene Cancionero..., los riffs. Es como una síntesis de los otros, junta los dos Sancamaleon. Y a la vez es distinto, tiene una novedad, esos aires medio electrónicos que hay en el disco.

¿Y cómo influyó el reciente cambio de integrantes para el disco?
En ese sentido es rara la banda, tuvo muchos cambios, fue difícil de mantener, si bien la base está con Diego [Fares, el guitarrista] y Román [Montanaro, el percusionista]. Somos un poco los que llevamos la historieta, son muchos años de estar tocando. Y que la banda sea una responsabilidad, como un trabajo, y sea un trabajo del que no estás viviendo -muchas veces al contrario, perdiendo plata- yendo a lo frío... cuando las cosas no salen, todos como que se deprimen. Y lo bueno de todos los músicos que pasaron por Sanca es que ninguno se fue por esas peleas boludas de vedette, sino que realmente tenían sus cosas. Pero fue todo sano. Obviamente, lo pensás y la banda se quedó sin bajista y sin baterista en el mismo momento y decís “bueno, ¿qué onda? ¿Seguimos?”.
Lo que pasó con este disco fue que teníamos ya varias canciones y cuando pasa algo así, o te mata o te fortalece. Y dijimos: “Bueno, hasta acá, todo bien, ¿hacemos cada uno la suya?” o “Che, hagamos otro, vamos con todo”. Un poco el espíritu de Afuera, internamente, fue tratar de hacer el mejor disco posible, de corazón, no pensando en el hit, eso es consecuencia.

Igual ustedes los tienen porque hacen canciones muy melódicas. Y no es que lo están buscando, está ahí.
Totalmente. A mí con la palabra hit me pasa lo mismo que con pop. Pienso “este tema es un hit”, me encanta cuando eso sucede. En su momento, por decir, No Doubt era una banda re hitera que me encantaba, que te tiraba bien arriba... están buenos los hits, son una manera de conectar con el pueblo. A gran nivel no hemos tenido hits, pero está bueno ir al interior y que cuando tocamos Mi chica peruana, La patada o Adiós la gente los sepa, genera un vínculo.
Te decía respecto al disco: la intención fue la de hacer el mejor disco, si por alguna razón es el último disco de Sanca, que quede bien arriba. Tiene ese espíritu, en temas como La última canción.

O Tómalo o déjalo, el “espero haber sido una influencia”.
Sí, tiene que ver con eso y también con el haber perdido a los chicos, y con todas las cosas que uno pierde en la vida, como un guiño melancólico sin mirar tanto para atrás.

A pesar de llamarse Afuera, en las letras noto un disco bastante para adentro.
Mirá, está buenísimo, me interesa tu percepción porque uno no se da cuenta de muchas cosas, de hecho yo creo que Polenta es un disco mucho más para adentro, temas como Iggy Pop de San Telmo o La extraña mente de un pony con esa cosa un poco surrealista, mirando al mundo de los sueños y más para adentro. Y este disco siento las letras más callejeras, más urbanas, más hablando desde el “Ey, vos”. Son percepciones.

¡Claro, yo lo veo al revés! Si comparo, en el primer disco las letras eran más para afuera y de ahí para acá se fueron metiendo más para adentro.
Para el primer disco tuvo que ver todo lo que pasaba con el país, nosotros éramos mucho más chicos y era todo más desmedido. Y todo se estaba prendiendo fuego. Quizá con Polenta empieza un proceso de búsqueda y de intentar que las letras sean un poco menos explícitas. Me encanta el primer disco pero algunas cosas ya las veo como más inocentes, en el sentido de que éramos más chicos y teníamos un poco esa cosa más utópica de decir “esto es el bien y esto es el mal”. Y después te das cuenta de que está todo medio mezclado, como en Paranoia del fin del mundo, que habla de un enemigo: “la verdad es que estoy comenzando a dudar de quién es el enemigo, estoy empezando a ver monstruos en las caras de mis supuestos amigos”. Y ahí te das cuenta de que la vida tiene grises, que todo lo bueno tiene sus cosas malas y todo lo malo algo bueno y difícilmente encuentres cosas puras.

¿Cuáles son esas cosas que encontrás en Cancionero... que quizá ahora no te gustan tanto?
No es que no me gustan, las veo con humor y pienso “qué bueno el momento en el que nos pasaba todo esto”, era todo muy intenso y pensábamos que era así. Y a la vez es una visión del mundo que no podés cambiarla porque quedó ahí, es lo que eras en ese momento, como ver una foto vieja, te puede gustar más o menos el pelo pero sos vos.
Hay cosas que después no son tan importantes: uno tiene una cosa muy metódica con las letras o con la obra en sí... y después te pega para un lugar que ni imaginás por dónde viene, es difícil explicar las letras. No siento que tengan una importancia real, lo que importa es cómo le pega a cada uno. Ahí está el viaje. Uno escucha los discos de los Beatles y quizá Lennon era un turro con sus cosas y todo...

Y lo escuchás cantar del amor...
Claro, es lo que te decía de lo bueno y lo malo. Quizá Julian Lennon creía que el padre era un monstruo, y el tipo era el que más hablaba del amor en el mundo y fallaba en ese lugar. Los artistas lo que te dan es eso, un alimento para el espíritu, cada uno lo toma y lo procesa a su manera.


TOMALO O DEJALO
DISCOS

Contame un poco del sello. ¿La idea es editar sus discos o también trabajar con otra gente?
En principio nace porque, con este disco la respuesta de los sellos fue “sí, está bueno... dejame ver un mes, dos meses”, “mirá, echamos a veinte empleados, dejame ver”. Y siempre entrás en una situación de estar esperando que alguien te ayude, un poco por eso el nombre Tómalo o Déjalo, que es como decir “bueno, man, hasta acá llegamos, no voy a estar esperando”. Las cosas hay que hacerlas, para que suceda algo hay cosas que tenés que hacer. Y todo esto del sello fue una iniciativa mía, es un sello que es una persona por ahora... los chicos y otras personas me ayudan.

Digamos que el sello es tuyo, no de la banda.
No es que es mío... Sí, es mío (risas). Fue la iniciativa y la actitud de querer hacerlo, obviamente también de conseguir dinero y toda esa movida. Es algo que es de Sancamaleon y en teoría también es como un paraguas, poner el nombre agrupa una movida, tiene un valor emotivo que está bueno.

Aunque creas que no tiene tanto valor, al ponerle el nombre vos ya le das entidad.
Claro, es así. Y la idea es tratar de editar con el sello, además de los discos de Sancamaleon, los trabajos paralelos de los miembros de la banda. Yo tengo un par de proyectos más, los chicos también, es como poner todo en una bolsa. Y me encantaría poder editar discos de otros artistas también, por ahora estoy tratando de acomodarme con todo esto, pero estaría bueno encontrarle la vuelta a poder producir y darle una mano a la gente que podamos.


TOCAR EN EL INTERIOR


Contame cómo viene el tema de las fechas, con lo difícil que está.
El viernes 29 tocamos en el Santana, en Ramos Mejia, y el sábado 6 de noviembre en Sira, en Olivos. Después vamos a estar por el norte, Tucumán, Salta, es la tercera vez que vamos al norte. Tenemos una especie de gira armada allá, muy a pulmón, muy de depender de la gente a la que le gusta la banda en distintas ciudades y te contactan para ver cómo hacer para que vayamos. Es todo así, en su momento hemos parado en casas de gente que nos llevó.
Al principio nos pasaba de bandas que se copaban con lo que hacíamos y armaban una fecha para que toquemos con ellos, y nos comíamos un asado allá, con la familia... está bueno, aunque quizá con el tiempo tratamos de cortar un poco con eso, buscamos algo más profesional, no por cortar con eso en realidad sino porque después es muy desgastante, porque no parás nunca.
Por ejemplo, el sábado pasado tocamos en Santa Fe y el domingo tocamos en un casamiento en Córdoba, de una chica amiga que nos ayudó mucho en otras oportunidades. Como en Santa Fe no hay hotel, tocamos, tomamos algo y dormimos en el camino mientras vamos para Córdoba. Hay un alta dósis de rocanrol en esos casos... (Risas).

¿Y a Europa, está el plan de ir?
En un momento hubo una posibilidad, Goy llevó unos discos de Sanca y un productor en Alemania se había copado pero al final no se dio, estuvo muy cerca. Es una deuda pendiente, tengo muchas ganas de ir para allá. Es complicado llevar una banda entera de rock... es más sencillo algo más chico, o más acústico. Si fuera un show más callejero sería más fácil, pero Sanca es otra cosa, es una banda eléctrica.


PRODUCTORES

¿Por qué siempre decidieron trabajar con productores y no hacer los discos solos?
Este disco tiene bastante producción nuestra, lo que pasa que lo más complejo -y por lo primero que llamamos a un productor siempre-, es que te ordenen las canciones: necesitás una oreja de afuera para terminar de decidir vos, porque sino uno dice “a mí me gusta esto”, otro “a mí me gusta aquello” y necesitás un consenso...

Bueno, pero todas las bandas no están dispuestas a hacer eso, a algunos no les gusta que les digan “sacá este coro”. Tenés que tener cierta apertura.
Con un productor está bueno entregarse, porque es la manera de aprender. Después, si hay algo que no te gusta obviamente no lo vas a hacer, sino no estás siendo honesto con vos mismo. Todo es charlable y está bueno estar en sintonía. Con Chávez estuvimos muy en sintonía, es un pibe que sabe mucho, realmente el loco tiene idea. Tiene una data impresionante y es un tipo con cierta mística, es muy tranquilo, habla poco y cuando habla... te la clava. Te dice la justa.
Necesitás esa voz de afuera, después depende de cada banda. Para mí un productor es como un integrante más que se suma a cada disco, una oreja más, un socio.

Bueno, hay varios grupos que parecen no querer eso...
Es medio infantil. Hay un punto en el que tenés que ser frío en la música, digo, no frío cuando estás componiendo o cuando estás sobre el escenario. Cuando hacés un disco, hay que salirse un poco y ver las canciones más de afuera. Ojo, hay tipos que tienen re claro lo que quieren y hacen discos buenísimos y no necesitan productor. Pero lo otro está bueno, abrirte a cualquier persona y escuchar qué te dice, incluso tu vieja que puede no saber nada de música pero viene y te dice que le gusta tal canción. Todo suma.

¿Quién te gustaría que produzca a la banda en el futuro?
Si hablamos de sueños te podría decir el productor de Radiohead [supongo que se refiere a Nigel Godrich], pero sin llegar a esa instancia hay un montón de gente. Me parece que se da, es lo que vos querés y lo que te puede dar esa persona. Un tipo que me resulta interesante de acá para hacer un disco es Sergio Rotman, tiene una estética particular que de alguna manera te la fusionás, pensás qué pasaría si hiciéramos algo.

¿Y nunca lo contactaste, lo conocés?
No, no lo conozco. Te lo dije ahora pensando en voz alta, no lo había pensado antes, me surgió. Siempre se da de una manera particular. Cuando surgió lo de Hernán [Bruckner, productor de Cancionero...] fue porque él era amigo de Diego, habían tocado juntos y el tipo tenía una onda impresionante, venía de grabar en Los Angeles con Santaolalla y tenía mucha data. Sabía un montón y nos enseñó muchas cosas, fue genial.
Para el segundo disco no es que buscamos a otro, sino que pensamos que era bueno hacerlo con otra persona que fuera muy diferente. Lo conocí a Goy por medio de una amiga, lo llamé y me dijo que fuera para la casa, me mostró un DVD de Héctor Lavoe y nos quedamos charlando y pegamos onda, se dio.
Y lo mismo con El Chávez, lo conozco desde hace un montón de tiempo, habíamos tocado con Nuca varias veces y teníamos buena onda. Y el verano pasado -no éste, el otro- me lo encontré en la playa cuando recién nos habíamos quedado sin bajista y sin baterista. En la playa, un fin de semana, totalmente de casualidad, son esos encuentros que decís “por algo es”. Y bueno, al toque hablamos y le dije de hacer el disco, creo que las cosas se dan así. Es difícil de calificar, más cuando realmente el camino lo estás haciendo al andar, sin una compañía atrás a la que le decís “fijate cuánto sale tal”. Es más encontrarse y decir “mirá, estamos haciendo un disco”, un poco eso. Que sea natural.



(Bajate Afuera de Sanca desde su sitio oficial).

8 comentarios:

Darío dijo...

No los conocía; veré si escucho algo por ahí.
Me gusta lo que dice sobre los hits y la conexión con la gente; esta bueno que se diseminen ese tipo de ideas y ambiciones, sin usar esa palabra en tono negativo.
Y hablando de eso, que hasta Godrich no paren!.

saludos.

Facundo Miño dijo...

Buenísima esta primera parte. Siempre me pareció un tipo con el que vale la pena sentarse a hablar. Tiene bastante para contar pero no está subido a la moto. De hecho, lo pensé para el informe de El Vernaculo pero al final no entró. Calculo que en algún momento lo entrevistaré.

Abrazo

Anónimo dijo...

Vamos Sanca!
Muy bueno el disco y también la nota!

Saludos.

Santiago Segura dijo...

Darío, fijate que tienen tres muy buenos discos y mucha melodía, después me decís. Yo también coincido con lo de los hits, entendiendo que no nos referíamos a "para bailar esto es una bom-ba", claro.

Fijate Facu, al menos conmigo fue muy agradable, aunque sea podrías hacer algo por teléfono. O si van a tocar de vuelta para allá (¡y no a un casorio!).

Anónimo, ponga el nombre que no está prohibido...

¡Salud!

Kluivert dijo...

Muy bueno, Santiago, mis felicitaciones por la producción. El disco a mí me gusto mucho, al igual que los anteriores. Y las veces que los vi en vivo me encantaron. Afuera tiene una cosa de mezcla de arte con pasión muy piola.

Santiago Segura dijo...

Perdón por la demora Kluivert, fueron días convulsionados... Mucha "producción" no hubo, pero gracias igual! Desgrabar sí que es un laburo denso y tuve que hacerlo siempre de noche, tarde y cansado.
Sanca es una muy bonita banda y con mucha onda en vivo, son contagiosos y power. Me gustaron desde la primera vez que los escuché.


Salud!

Clau dijo...

Mirá que loco, Román es amigo de mi hermano. Conozco al grupo desde sus inicios.

Santiago Segura dijo...

El mundo es pequeño, Clau... Te gustan?