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martes, 20 de marzo de 2012

Devotos de Howard: ¡volvió Magazine!

En el rock and roll, bien podría decirse en la música (y siendo más amplios aún, en el vasto mundo del arte) suele darse una lógica de la no lógica (?) en la cual un artista X tiene la suerte de ser terriblemente exitoso, mientras que otro colega con cualidades similares -y en reiteradas ocasiones, incluso más competente- sufre el descrédito de la ignorancia popular. A aquellos artistas admirados por sus cófrades y por un público selecto mas no por la gran masa, se los suele reconocer y agrupar como “artistas de culto”.
El éxito y el fracaso suelen darse por diversas razones y, sabemos, hay grupos (y gentes) nacidos para ganar y otros decididamente losers: a veces suma el hype, a veces te juega en contra; podés hacerlo todo para progresar mientras que otro hace la mitad y la pega con una canción… y así podríamos continuar nuestro camino hacia el infinito de la nada misma.
Pero vamos a quedarnos con un caso puntual: Howard Devoto, ícono de la cultura punk. Bien puede afirmarse que el querido Howard... es un artistazo de culto.

Integrante de los primigenios Buzzcocks, se fue del grupo sin sentir en carne propia el éxito de su álbum debut (editado en pleno auge punk, Another music in a different kitchen llegó al puesto 15 en los charts del Reino Unido y, claro, no contaba con su presencia). Devoto decidió hacer la suya y formó Magazine, un grupo que no llegó a durar siquiera un lustro pero dejó cuatro discos que contienen los sonidos más logrados del post-punk, en especial en lo que refiere al nivel de las composiciones y el ensamble instrumental, prolijamente frío y denso.

En fin, Devoto decidió irse del grupo que él mismo había fundado y antes de la salida del último disco (Magic, murder and the weather) de la que fuera la primera etapa de Magazine, se rajó para hacer la suya. Por supuesto, fracasó como solista y con Luxuria, el proyecto que lo tuvo como cara visible entre finales de los '80 y comienzos de los '90.
Ni siquiera logró acaparar demasiada atención la conformación de un dúo con su ex compañero Pete Shelley en los comienzos de la década 00, pero...

Pero, más de treinta años después, la música le da revancha: Devoto reunió a Magazine en 2008, giró tocando aquél viejo álbum debut Real life y el público acusó recibo agotando las localidades. A fines de 2011, entonces, Magazine retornó al disco con No thyself, otra áspera y delicada representación de la oscuridad, con la voz fantasmagórica del cantor como eje y los teclados como textura predominante: Magazine es el grupo punk que más y mejor utilizó las teclas, que comparten protagonismo con las guitarras y a veces destacan incluso por sobre ellas (¡herejes!).

En fin, quería recordarlos por si alguno de ustedes todavía no se avivó: pueden ser devotos de alguien sin que les falle, y aquí se los presento si no lo conocían (están perdonados). A los que no estaban enterados de la vuelta, ya saben... No thyself es un gran disco.
Disfrútenlo.

jueves, 4 de febrero de 2010

Discos para pasar el verano

La idea es simple: 5 y 5.

Cinco discos que acompañan con cariño y empatía el calor sofocante en todo el país: de esos que transmiten alegría y acompañan una buena cerveza como si fueran maní audible (me fui a la mierda). Nota: si usted no es argentino pero se caga de calor en su tierra, por supuesto que es súper válido escucharlos, no lo dude.

Los otros cinco elepés, más depres y/o excesivamente reposados, son dignos para emos que no soportan el sol y, tan amargos, prefieren estar con ocho pulóveres en invierno antes que bancarse la transpiración estival.

Elijan su propia aventura y, si les gusta la música más allá de las estaciones, pueden pasearse por los diez destinos sin temor a disfrutarlos...
Aquí, los elegidos-depre, en una oración cada uno (blogger jode: en la próxima vienen los cinco que faltan).



Jeff Buckley – Grace: Un excelente cantautor -imitado en sus formas por un tal Thom Yorke y, por lo tanto, también por el de Muse- y sus océanos de folk-bajón, con momentos eléctricos y guitarras voladas, y el tema que da nombre al título como el pico de la impresionabilidad suicida que una canción puede ofrecer; eso y la famosa e impecable versión del Hallelujah de Leonard Cohen.
El tema: Grace.


Magazine – Secondhand daylight: O cómo hacer un disco perfecto y quizá el mejor tocado del post-punk, para que suene aberrante, traicionero (tiene cosas bastante progresivas), moderno y pop al mismo tiempo, con climas opresivos y la voz de fantasma del maestro Howard Devoto, que influencia a cualquier gótico que se precie…
El tema: Cut-out shapes.


Catupecu Machu – Simetría de Moebius: La banda más arriesgada en los últimos años de rock argentino, incluyendo los espantosos nombres que dan a sus discos y algunas de sus canciones, y otro disco difícil que al principio irrita e incita a las tinieblas pero luego de ser bien digerido muestra sus atributos, oscurísimos por cierto.
El tema: Cosas de goces.


The Stranglers – Rattus norvegicus: Novias cagadas a trompadas y que sangran por excesivo uso del amor entre sus piernas, experimentación cercana al reggae en Peaches -e instrumental a lo largo del disco, estos también tocan bien: no es un bajón, pero lejos está de ser el hit del verano con su aspereza sonora y su violencia punk.
El tema: Down in the sewer.


Checho Flá – Al salir: Joven del oeste de Buenos Aires juega a hacer Kamikaze en el '00 y, aunque tenga nombre artístico de guitarrista o bailaor flamenco, sorprende con canciones (muy) breves, bonitamente solemnes y levemente desoladas: si bien es el menos antisol de los cinco, no destaca por rebosar de alegría.
El tema: Mañana iré hasta el sol.