jueves, 23 de marzo de 2017

Córdoba llama

Anticasper, por Guido Grosso 

En el último lustro, la provincia de Córdoba se convirtió en uno de los polos de producción clave dentro del rock argentino. Como nunca antes, surgieron una cantidad de sellos y artistas que, búsqueda sonora y estética mediante, forjaron una movida que llegó al punto de ganarse su propio libro -Esto es una escena, compilación del periodista, músico y gestor Juan Manuel Pairone- con escritos sobre nada menos que 19 álbumes cordobeses editados entre 2012 y 2014.

Anticasper, Telescopios y Valdes son tres de las bandas que hacen fuerte a la movida cordobesa: los primeros ya como referentes indiscutidos hace años; los segundos como una de las promesas que empieza a cosechar lo sembrado con su imperdible disco El templo sudoku; los terceros, uno de los proyectos a explotar, recién estrenados (su debut homónimo salió a principios de año).

Por todo eso, Nico Garriga (Anticasper), Bernardo Ferrón (Telescopios) y Pancho Valdés (Valdes, claro) se prestaron a responder algunas preguntas.

¿Cómo describirían la situación local en este momento, con sellos que redujeron su actividad (Discos del Bosque) o directamente dejaron de existir (Ringo Discos) y a la vez muchas bandas surgiendo desde allá? ¿Quedó una estructura que sirve como punto de partida o pasa más por el entusiasmo de las bandas?
Nico Garriga: Estamos muy contentos y orgullosos con la escena cordobesa actual. Creemos que se encuentra en un gran momento musical. Hay muchas bandas nuevas que están laburando de una gran manera. Buenos discos, de gran calidad de audio, buenos shows y buenos trabajos de distribución y prensa. Si bien nuestro sello quedó en el pasado, ha sido una gran herramienta para Anticasper. Hay muchas ganas de hacer las cosas bien de parte de las bandas a la vez que Ringo dejó una estructura que nos sirve para nuestro trabajo como núcleo de banda.
En estos años hemos aprendido a ser más independientes de lo que éramos siendo Ringo. De alguna manera, la finalización del sello vino de la mano con el funcionamiento del trabajo autónomo de cada banda que formaba parte del sello. Creo que lo más rescatable de esta situación es que todavía existe el trabajo cooperativo y solidario entre bandas, más allá de si estaban en nuestro sello u en otro. Ahora estamos haciendo varias cosas a la par de Valdes y Telescopios y esto se da porque estamos en una situación parecida, porque somos amigos y buscamos lo mismo y porque nuestros managers también comparten cosas.

Bernardo Ferrón: Sin dudas hay un antes y un después en la escena de acá a partir de estos sellos que nombrás. En el momento en que empezó a pasar esto de “hay una escena de bandas de nuestra generación en nuestra ciudad” los sellos te ponían en la cara la data de “está pasando aquí y ahora” y ahí a bastantes músicos nos cayó una ficha grosa. El hecho de que ahora no estén tan manija como hace unos años debe ser por el desarrollo de cada banda en particular. No vemos como un retroceso eso, de hecho vemos cómo algunas bandas de esos sellos ya están con un pie puesto en algo un poco más mainstream, y eso ya es medio como empezar a curtir otra.
Más que por el entusiasmo de las bandas -que es súper necesario y vital-, pasa más por el trabajo de las bandas que por una “estructura”; estamos convencidos de que no hay una manera de hacer las cosas: hay millones de maneras y todas tienen que ver con cada proyecto en sí.

Pancho Valdés: La escena está en constante crecimiento, con una propuesta de bandas novedosa e interesante, y por más que sea una movida que tiene poco público cautivo es algo a lo que nosotros elegimos apostar porque también vemos que crece paso a paso. Personalmente, la estructura de Discos del Bosque nos ha dado un gran empujón para movernos como banda bajo el ala del sello, abriéndonos puertas en Buenos Aires o acercándonos a público de otros artistas. De todos modos, cada banda se autogestiona y busca crecer como proyecto con sus propias características. El laburo que llevaron a cabo los sellos en todo este tiempo ha sido asimilado por los distintos artistas.

¿Cuál creen que es la peculiaridad de la escena cordobesa, si es posible catalogarla como una sola? Visto desde lejos, parece haber una búsqueda estética a partir de un sonido pulcro, límpido, inclusive cuando se suben los decibeles.
NG: En Córdoba hoy existen muchas bandas que están produciendo muy buenos materiales y no necesariamente compartimos la misma movida. Pero si vamos a hablar de nuestro circuito y escena, encontramos una riqueza justamente en la pluralidad de géneros y sonidos que hay entre las diferentes bandas. Hay muchos discos que suenan bien actuales y “pechados” pero están en distintas estéticas. Por ejemplo, no es lo mismo el punch y la energía que generan los Claravox, que viene por un lado noise-experimental, a la que generan los Viaje a un Minúsculo Planeta, que tiene algo más clásico, con una gran técnica y ejecución, a la que generan los Valdes que son mucho más bailables y grooveros. Justamente en este amplio rango de propuestas radica el buen posicionamiento de la movida cordobesa hoy vista desde afuera. Siempre priorizando la calidad de las producciones con una gran identidad en cada banda.

BF: Capaz que lo que está bueno de acá es que todas las bandas hacemos música bastante distinta. No hay dos bandas que vos digas “mirá que parecidas que son”. ¿Catalogarla? Ni idea, de pronto si alguien de afuera escucha una banda de acá sin saber y dice “che que cordobés que suena esto”, mata. Eso habla como de una identidad y está buenísimo.

PV: La escena cordobesa más ligada al pop, que es el nicho en el que nos movemos, tiene como característica principal una cierta suavidad y sutileza a la hora de expresarse en términos de sonidos y melodías. Hay algo en toda esa variante de estéticas que genera calidez en el público, que se vuelve entrañable. Pero al mismo tiempo, esa sutileza no va en detrimento del power rockero. Eso no impide que haya shows potentes y bailables, es todo parte de lo mismo. Cuando salimos de Córdoba sentimos que la respuesta en el público también es positiva, y eso nos motiva a seguir creando y abriendo caminos.

Telescopios, por Joaquín Ferrón

¿Sienten que la cantidad de grupos que se instalaron en los últimos cinco años levantó la vara en cuanto a producción en todos los aspectos? Es notoria la preocupación por hacer algo de calidad, desde el arte de los discos hasta la faceta visual de los grupos.
BF: Y en el audio también. Si algo podemos decir de toda la música independiente es que de la manera que sea, sea la búsqueda que sea, los discos suenan cada vez más lindos. Obvio que eso en cierto punto te pone en un lugar, tenés que hacer algo que esté bueno. No por el hecho de estar a la altura y ya, sino porque posta que es re motivador tener a colegas haciendo cosas que nunca nos imaginamos que íbamos a poder hacer. Te hace reaccionar y activar fuerte.

PV: Pero más vale que se levantó la vara, papá (risas). Los grupos buscan superarse en cada nueva instancia creativa. Se nota el aprendizaje que se va generando entre discos propios y de compañeros de ruta, también en cuanto a calidad de shows, videos, diseño de arte, vestuario, luces.

NG: Seguramente cada banda tiende a esto a la hora de sacar nuevo material. Además de la necesidad de editar discos que suenen a la altura de la música moderna, es imprescindible complementar las producciones con shows completos, buenas ediciones físicas, trabajos fotográficos… De todas maneras lo bueno de ser independientes es que cada banda hace lo que quiere. No creemos que haya competencia entre las mismas. El nivel de las producciones de cada banda lo elige cada banda y esto es justamente ser dueño de tu propio trabajo. Desde Anticasper, le estamos dando mucha bola actualmente a los shows. Como cuando vas a ver una banda grande y salís con esa sensación de que ahí adentro se vivió de todo. Bueno, eso es lo que queremos generar en nuestros shows. Buen sonido, lo más fiel al disco, unas visuales que acompañen el viaje y te metan en la música, interacción con el público de manera lúdica y cercana, manejar momentos que suban y bajen en intensidad, por decir algunos ejemplos.

¿Tienen respuesta en los lugares donde se toca? Esa apuesta sonora, ¿es posible de llevar al vivo o las condiciones técnicas no avanzaron en Córdoba a la par de la escena?
PV: La verdad es que hay lugares que se la bancan más que otros. Nosotros al tener un show basado en un beat con subwoofer a veces nos tenemos que adaptar y bajar un poco los decibeles de graves, pero al fin y al cabo el resultado es óptimo. Somos músicos y estamos acostumbrados a adaptarnos. Además, al tener una propuesta sin batería acústica y con pistas tenemos menos problemas a la hora de hacer sonar nuestros temas como en el disco.

NG: Nosotros intentamos siempre tocar en lugares donde haya una técnica que responda a los requerimientos de las bandas en lo que refiere a pubs, boliches y salas. En Córdoba hay varios lugares en donde siempre encontramos buena respuesta, por ejemplo Belle Epoque, Casa Babylon y Paraguay. Son los lugares donde nos sentimos cómodos para dar un show. A la vez, últimamente, salen algunas fechas en bares más chicos, tipo cena-show, en donde no siempre se puede pedir todo lo que la banda necesita para su show en formato completo. Es por esto que también preparamos un set reducido y más abajo para poder ajustarnos a las condiciones de cada lugar.

BF: Nuestro desafío de ahora es ése, estamos en la búsqueda de un vivo que tenga lo que sentimos que tiene que tener. Y está medio jodido en general, es raro pero hay veces que sentimos que se llega hasta un límite. Y la mayoría de las veces ese límite no lo ponemos nosotros sino las condiciones que se presentan en determinada ocasión. Y todo bien, se encara para el lugar que haga falta para hacer el mejor show que se pueda en ese lugar. Hay productores que la re bancan y te ofrecen condiciones que están buenas para tocar y podes llevar tu propuesta y mostrársela a la gente como es. Y obvio, hay muchas veces que no se puede. Pero pasa en todos lados, no solo en Córdoba.

¿Y el periodismo? ¿Se abrieron más canales a la par, o se sigue necesitando de los medios grandes para tener otra llegada?
BF: Los canales que se abrieron a la par siempre se copan. Pero sin dudas necesitás de los medios grandes para tener otra llegada. Esos medios por ahí se copan también, y ahí es cuando te das cuenta que efectivamente hacen falta.

NG: Bueno, esto viene un poco de la mano al crecimiento también. Un poco es sí a las dos. Existen nuevos medios independientes que se involucran con la escena cordobesa y nos tiran una gran onda a las bandas a través de notas, entrevistas, agendas. Hay nuevas bandas pero también hay nuevas radios, revistas, blogs, portales, programas de TV, que hacen a esta escena. Ahora, en los que figuramos la gran mayoría de las veces no son medios mainstream. Es necesario para las bandas acceder a esta otra parte ya que es una gran ayuda para ampliar el alcance y el público. Lo curioso es que existen radios en donde no te pasan si no tocas un cover del tema de moda del momento, o si no sos “cool”, o si no te manejás con “gente importante”. A nosotros poco nos importa lo último. Creemos en la autenticidad de nuestro proyecto y creemos que gracias a esto es que no somos una banda más entre un gran montón de bandas que sí tienen alcance en estos medios y no nos gustan.

PV: Se abren canales en forma permanente que brindan espacios para que las bandas muestren su música, así como espacios que ya están hace años y se siguen sosteniendo. Pero la difusión a gran escala de los medios más renombrados sigue siendo clave. No faltan medios en Córdoba que brinden apoyo incondicional a las bandas, falta poder construir masividad, hacer llegar la música a más gente.

¿Con qué región del país se sienten identificados en cuanto a lo que sucede? En estos años se evidenció que hay varios polos por fuera de Capital que emergen con fuerza (Mar del Plata, Mendoza, Rosario, La Plata). ¿Les parece que en verdad es una gran “escena de escenas” y la búsqueda en el fondo es la misma?
PV: Nos sentimos identificados, más que con una región, con un grupo de músicos “exiliados”, nuestros amigos cordobeses que viven en Buenos Aires. Ellos transportan esa sensibilidad cordobesa a la Capital, lugar que pensamos clave a la hora de generar público a nivel nacional. Sentimos que hay una escena global que está subdividida en pequeñas escenas regionales y nuestra aspiración es hacer pie en cada una de ellas.

NG: ¡Nos sentimos identificados con la nuestra! (Risas). Por suerte hemos ido a tocar a todos esos lugares, menos a Mardel. Muy linda movida en todos ellos y lindas bandas también. Sin embargo, nos siguen conmoviendo más las nuestras: Telescopios, Valdes, Un día perfecto para el pez banana, Cintia Scotch, Viaje a un Minúsculo Planeta, Hipnótica, Berthex, por nombrar algunas. Igual, nos encantan algunas bandas de “afuera”: Morbo y Mambo, Mi amigo invencible, Diosque, Los Reyes del Falsete, Francisca y los Exploradores. Esto es una gran escena argentina de 2010, como supongo fue en su momento la movida del Nuevo Rock Argentino.

BF: La búsqueda es la misma. Tocar nuestras canciones y que nos vaya a ver gente tocándolas. Todo lo demás tiene mil formas, por suerte.

Valdes, por Rocío Yacobone y Romina Alterman

Pareciera que hay una retroalimentación entre los músicos de esta generación pero no tanto contacto con el canon del rock argentino. ¿Es así o esa influencia está sin ser bajada en forma tan directa? ¿Se ve y escucha más al colega y a los grupos de afuera?
NG: Bueno, no sé cuál será el canon del rock argentino, pero no creo que no haya miradas hacia atrás en las bandas actuales. Podes encontrar rasgos de Virus y Charly en Cintia Scotch, Illya Kuryaki en De la Rivera, Invisible en VMP, Manal en Anticasper. También juega el lado actual y de afuera, Café Tacuba en el Pez Banana, Javiera Mena en Valdes, Tame Impala en Telescopios y Neon Indian en L’Esec por nombrar algunas. Todos consumimos mucha música de antes y de ahora.

BF: Capaz que ahora se escucha al colega y se escucha al de afuera y al de antes y así. Es tan fácil tener acceso a tanta música que hay que es todo como un despelote divino. Hay veces que el canon ese que decís avala y hubo y seguirá habiendo momentos en que la bardea. Depende más de cada artista que de “los artistas” o el canon o el rock y eso. Algo hay acá, algo tiene que haber, alguien tiene que seguir haciendo música acá.

PV: Nosotros hemos escuchado mucho rock argentino “clásico” de más niños pero claramente nuestras influencias más directas nacen de la música negra, que es lo que nos une en este proyecto. Es cierto que nuestras referencias nacionales son más contemporáneas y, aunque todavía no tengan reconocimiento masivo, para nosotros forman parte de nuestro canon del rock y el pop argentino.

¿Cómo definirían su show en vivo? ¿Qué esperan cada vez que salen de Córdoba, donde más o menos saben cuál puede ser la respuesta de la gente?
BF: Justo ahora estamos armando un show nuevo. En nuestras próximas fechas en Buenos Aires lo vamos a mostrar por primera vez. Va a estar potente, ese es el plan.

NG: Estamos preparando un show bien arriba. Lisérgico, caliente y estridente. Queremos que la gente se quede manija con nuestra banda. Vamos a usar nuestras mejores armas humorísticas y escénicas para complementar lo musical. El show de Anticasper atraviesa varios momentos. Hay partes bolicheras y hay baladas. Hay vuelo y hay bajada a tierra para mover las pompis (risas). Creemos que la dupla con Telescopios puede funcionar muy bien en la escena porteña. Nos complementamos bien entre las bandas porque no hacemos la misma música pero sin embargo hay puntos en común. Esperamos un camarín lleno de guachitas y guachitos para después salir de joda… pero todos mayores de edad, por favor (risas).

PV: El show en vivo de Valdes es completamente groovero y bailable. Una mixtura entre el house noventero y la canción pop. Con una propuesta visual cuidada y laburada con el único objetivo de brindarle al espectador una experiencia. Cada vez que salimos de Córdoba esperamos dejar todo en la cancha. Llegamos a Buenos Aires con muchas expectativas y queremos que nos vea mucha gente y, sobre todo, que se diviertan con nuestra música. Puntualmente, los shows en el festival Aruma y en Sheldon van a ser únicos para nosotros, ya que por primera vez vamos a tocar con otros músicos, en formato banda (NdR: Valdes es primordialmente un dúo que completa el hermano de Pancho, Edu). Los invitados son Pablo González, en batería electrónica, y Hernán Segret, en bajo. Esas presencias le dan a la banda un sonido más orgánico, que es mucho más cálido y llega más al cuerpo. Va a ser imposible no dejarse llevar por las vibraciones y la conexión entre nosotros.

[Publicado en ArteZeta el 28 de agosto de 2016]

jueves, 9 de marzo de 2017

Atrás Hay Truenos: el futuro ya llegó


En un momento de la charla con Roberto Aleandri, cantante, guitarrista y compositor de Atrás Hay Truenos, el hombre vislumbró el papel diminuto con algunas anotaciones que quien escribe había llevado. Fue hacia el final, cuando el grabador yacía apagado en la mesa del bar. Pero la curiosidad de Roberto pudo más: quiso saber qué había quedado escrito y sin ser mencionado. Su discurso entusiasta hizo el resto y nos llevó a encender el aparato nuevamente.

Con ese fragmento del final -el descubrimiento de Neu!, fantástico grupo alemán que resultó un espejo en el que aquellos adolescentes neuquinos supieron mirarse; y la cita a una película de nombre curiosamente parecido al del grupo- empieza esta segunda y última parte de un diálogo rico en anécdotas y pensamientos (acá está la primera). Sobre la música propia y el arte ajeno (así dijo siempre Aleandri, el arte). Sobre el desarrollo continuo de las canciones y la producción de un disco. Sobre los sintetizadores, el instrumento estrella de su álbum Bronce. Sobre lo que vendrá, empapado por la ambivalencia entusiasmo por el presente artístico-desencanto político total. Y una probable salida que Simon Reynolds tacharía de pospunk: romper todo para empezar de nuevo.

LA SALVACIÓN SE LLAMÓ NEU!
“Conocerlos fue definir que uno podía hacer música. Y querer tomarse el atrevimiento de salir a tocar a un lugar o grabar un disco”, empieza Roberto cuando el grabador se reenciende. Y sigue.

¿Cuándo fue ese encuentro, te acordás?
Con Tito [Héctor Zúñiga, el baterista del grupo] tocamos desde 2003, más o menos. Esto fue en esa época, incluso antes de que fuéramos los Truenos. Ensayábamos con él y otro chico más, Maxi, un amigo que tocaba los teclados. Yo me vine a Buenos Aires a visitar a otro amigo -el Pato Rodríguez, vamos a darle el mérito- que vivía acá con varios neuquinos que no conocía. Y él tenía en su computadora 10 gigabytes de música bajados de internet, perfectamente catalogados. En ese momento era un montón para una computadora. Entonces me volví para Neuquén con varios CDs de mp3, entre ellos, Neu! y otros discos de Alemania de los 70; un montón de música. Y se los llevé a los pibes. Nosotros nos juntábamos a ensayar y siempre escuchábamos música, eran horas charlando y escuchando, como una terapia eterna. Y cuando llegamos a Neu! flasheamos, no lo podíamos creer. Fue decir “ah, boludo, tenemos una banda, estamos haciendo música”. Hizo que todo eso tuviera un sentido, le dio forma a algo que ni nosotros identificábamos que estábamos haciendo. Lo puso en un lugar en el que ya le podíamos decir a alguien qué hacíamos.

Podían citar una influencia.
Sí, y ni siquiera es que éramos parecidos a Neu! ni nada, no sé. Pero era la misma visión de la música y el arte, media hora tocando una nota y entrando en ese mundo sensible, digamos.

Esto no tiene nada que ver con Neu! pero lo anoté como una curiosidad. ¿Sabías que hay una película costarricense que se llama Atrás Hay Relámpagos?
¡No, ni idea! ¡Ya quiero contactar al director! ¿Atrás Hay Relámpagos, en serio? No, man, ¡ya hay que mandarles música! (Risas). Qué loco esto... me gusta porque siempre pensé que el nombre era medio enroscado, a mí nunca me gustó.

Pero ¿quién lo puso?
Entre todos, en una charla. Íbamos a tocar por primera vez y no teníamos nombre, y los organizadores querían hacer un afiche para promocionar la fecha. Era la gente de Domingos de Terciopelo, un ciclo de Neuquén hermosísimo, el más viejo que hay allá (tiene como 15 años). Se organiza con pacientes de salud mental del hospital y un domingo por mes tocan bandas: una onda bellísima, es lo mejor que hay en Neuquén.

¿Abierto al público o sólo para los pacientes?
No, abierto al público y autogestivo, no lo banca nadie. Pero bueno, volviendo al nombre, ahora mismo me pasa que no me gusta. Yo tuve algo que ver, no me acuerdo bien quién lo tiró. Fue así: siempre ensayábamos y grabábamos el ensayo con un aparato que le habían regalado a mi hermanito para su cumpleaños, un juguete que era como un gatito grabador. Tenía dos micrófonos, casetera, y grababa. Lo colgábamos de un ventilador en la habitación donde ensayábamos, grabábamos con eso, y después nos íbamos a la plaza a escuchar las tres horas de ensayo. Ni nos acordábamos de lo que habíamos tocado porque era todo sin parar. Y ahí pasó que una vez hubo una tormenta muy grosa, y en la plaza había toda una alameda gigante, muy vieja. Y bueno, nosotros habíamos fumado, estábamos sensitivos, flasheando, porque era una imagen impresionante... vino de eso, de una cuestión pictórica. Después, la primera fecha fue mágica. Nosotros pensábamos que nos iban a odiar por nuestra música de mierda, que nos iban a sacar cagando (risas). Teníamos sólo cuatro canciones, tocamos y nos hicieron repetir todo el set.

¿Duplicaron el show?
Hicimos dos veces la lista de canciones porque a la gente le pareció hermoso. Hay registro en video de ese primer recital, lo veo y todavía no lo puedo creer. Y bueno, a partir de ahí nos enamoramos de tocar en vivo y ya quedó el nombre. Aunque nos han llamado de mil maneras... Atrás Hay Trenes (risas). Ahora que veo que hay una película de nombre similar me gusta, significa que alguien más pudo haber pensado como nosotros y tiene un poco más de sentido.


LA CANCIÓN NUNCA ES LA MISMA
Aquí retomamos la charla al punto en que había quedado en su primera parte: el disco de reversiones de Bronce y las nuevas formas que toman las canciones con el tiempo, a riesgo de parecer... interminables. Roberto lo explica mucho mejor: “En el disco va a estar la versión cantada de Interminable, que ahora salió instrumental. Es una canción que ya tiene sus versiones -está en un Compipulenta-, pero para mí se sigue transformando y la sigo escribiendo. Quiero ver si logro llegar a la versión definitiva. Me gustaría sacarme esa canción de la cabeza y que quede registrada en el disco, como parte del Bronce.

¿Eso pasa con las canciones de este disco o con anteriores también?
También pasa con “Luna vieja”, de Encanto. La versión que tocamos en vivo es extendida, tiene todo un final nuevo con otra estrofa que me parece increíble y me hubiera encantado que esté en el disco. Quizá alguna versión en vivo pueda quedar o grabarse. Creo que ahora tengo más consciencia sobre una canción, cantar y decir algo, e ir a grabarlo. Justamente por eso, porque no es normal que pase que vos grabes una canción y la sigas extendiendo. Entonces, me gustaría tomarme más tiempo para la composición. Digo, más tiempo antes de grabar un disco que en el momento de grabarlo. Pero es algo que te digo y después no sé si lo voy a hacer (risas).

Ahora fue al revés el proceso.
Sí, fue totalmente inverso. Teníamos una idea cuando fuimos a grabar, para nosotros las canciones ya estaban desarrolladas y tenían principio y fin. Pero en todo el proceso, las canciones tomaron otro volumen, se expandieron. Y fue más difícil, por una cuestión de tiempo, de fricción, de todo, desarrollar eso durante la grabación. A mí se me hizo más difícil por los contextos: todo sale dinero y no podés estar probando tanto. A la vez, los estudios de grabación son hermosos porque son lugares para ponerle imaginación al trabajo, no tanto lo técnico.

Y con Bronce fueron a ION y se fascinaron.
ION es un lugar increíble, yo me enamoré profundamente. Nunca había estado en un estudio de esa magnitud, son lugares que están preparados para la música, para la imaginación, para la libertad. Fue una experiencia reveladora.

¿Lo próximo que graben va a ser ahí?
No sabemos todavía. Pero va a ser difícil no ir. Me intriga mucho cuál sería la próxima obra nuestra. Ahora, además del disco de remezclas, estamos viendo de hacer un disco de covers, un pequeño EP de canciones que nos gustan: tenemos una canción de Primal Scream, una de Suárez, una de los Perdedores Pop y otra de Lemonheads. Van a ser cinco o seis, y las queremos ir a registrar en vivo a algún estudio. Hay que darle forma a la idea, ese sería nuestro próximo disco. Lo de las remezclas sale seguro porque no requiere de ir a grabar. Y esto lo vamos a hacer con Willy [Ruiz, alias Doctora Muerte], el batero de El Mató. Escuchó el disco y nos dijo “quiero grabarlos”.

Les gusta trabajar con productores, ¿no?
El productor es una figura importantísima, porque realmente te da una visión que vos no vas a tener. Y es así, por más que vos tengas mil visiones. Para mí la producción tiene más que ver con lo artístico, no con lo técnico, eso se resuelve yendo a un buen estudio. El tema es la visión sobre el arte y sobre quiénes son los músicos, cómo se captura eso. El productor tiene que saber cómo son las personas y entender lo que uno quiere hacer. Ese aura, el alma, no sé cómo decirlo, es algo humano y también algo medio espiritual que hay que lograr que quede registrado. Es mucha tensión y no es un trabajo que pueda hacer cualquier persona. A mí me interesa que el productor sea músico, que toque en el disco y sea un integrante más de la banda. En este disco lo logramos, con Juan Cruz [Palacios] a lo último ya estábamos tocando, prácticamente. De hecho, tocó los sintetizadores en un par de shows nuestros. Para mí es así: no puedo ver al productor como alguien que dice no. Hay que ver quién será el próximo.

¿Les gustaría alguien en particular?
Juan Cruz y Félix [Cristiani] son dos chabones que hacen discos hermosos. Pero bueno, con ellos ya trabajamos. Me gusta [Ezequiel] Araujo, me parece que es un genio. No lo conozco, pero la otra vez vi una entrevista que le hicieron en un blog y me sentí en la misma línea de esto que hablamos. Y bueno, [Daniel] Melero me parece una bestia.

HOLA, SINTETIZADORES
Bronce es un disco meleriano, empezando por el desplazamiento sonoro que hicieron, de la guitarra al sintetizador.
Yo había usado siempre los sintetizadores de la compu. Y bueno, Félix fue productor de Melero. Es un animal, tiene una mente impresionante y sensible, y él toca mucho sintetizadores.Y de ir a su casa a tocar y grabar, me enamoré perdidamente del instrumento, que es fascinante. Eso quedó plasmado en el disco (se ríe).

¿Fue una idea de él?
En realidad no fue una idea de nadie, fue producto de estar ahí haciendo. Prender el sintetizador, probarlo en una canción, que pase algo y empezar a meterse. Teníamos la nave armada de sintetizadores, que también nos permitía grabar -sin ir a un estudio- al nivel de lo que teníamos de ION. Esto lo podíamos hacer cualquier día y a cualquier hora, porque manejás el volumen y no necesitás un equipo prendido al palo, como puede pasar con una guitarra.

Y ¿ves su uso como algo que va camino a convertirse en un patrón?
No te lo sabría decir. De hecho, ahora estamos tocando el disco con el formato de la banda más un nuevo integrante, Marto, Martín Villulla. Él toca los samples y sintes del disco, y obviamente, si lo próximo se compone con alguien que está tocando sintetizadores, el instrumento va a estar.

Pero por ahora la participación de él tiene que ver con el sonido de Bronce.
Sí, porque estamos presentando el disco. Aunque el deseo nuestro es que se quede, porque es un sol y es un músico increíble, toca muy bien. ¡Es la primera que tenemos un músico en la banda! (Se ríe).

¿Te referís a un músico con estudios más formales?
Que estudió, claro, que sabe muchísimo. Nosotros somos todos autodidactas. Y Marto estudió, hizo conservatorio, sabe muchísimo de teoría musical, de composición. De la academia. Lo mágico es que él se complementa a nuestro lenguaje mononota (risas). Fue un encuentro bellísimo, desde el primer día que ensayamos hasta hoy sigue siendo sorprendente. Entonces la idea es que se quede. Para el disco de remixes, él va a participar en la producción de “Interminable”. Le propuse que reinstrumentara un poco la canción, es sutil: sobre lo que tenemos grabado, agregar un sintetizador que toca en vivo y que acompaña mucho a la voz. Sería la única grabación que haríamos, y va a estar formando parte de la creación musical. Ahora, si me preguntás cómo va a estar instrumentada la próxima obra nuestra, es un misterio.


¿CRISIS? ¿QUÉ CRISIS?
El debate de al menos el último lustro de rock argentino gira en torno a una supuesta crisis. ¿Crees que es así? Y de ser así, ¿no es necesario para el rock estar siempre en crisis?
Me fascina la crisis en el arte, el arte es una situación de crisis. Estamos en un gran momento, la crisis es a nivel difusión-mercado. En lo que está llegando a la masividad sí hay una crisis artística horrible, no hay ningún mensaje nuevo para el mundo. Pero hay todo un movimiento de artistas nuevos, no solamente en el rock. Hay una manera nueva de hacer las cosas, de crear el arte, de mostrarlo, de llevarlo a cabo, de presentarlo ante otras personas. Tiene que ver con la autogestión, y me parece que es algo que no pasaba hace muchos años. También es un momento de superinformación para todo, no se puede terminar de abarcar qué es lo que está pasando porque hay demasiado y muy bello. Ojalá dentro de un par de años -o lo más pronto posible- eso pueda llegar a más personas, porque sé que es algo que se retroalimentaría, generaría más artistas. Siento al mundo de las artes menos hermético y más abierto. Por ejemplo, ahora se hacen recitales de poesía, hay miles. Cuando yo era más joven había muy pocos, y tenías que ser un iluminado o un estudioso, no sabías cómo llegar ahí. Lo mismo con la cultura del rock, es más transparente. Me parece que puede cambiar radicalmente las cosas.

Y ¿qué es lo que falla? ¿La responsabilidad es de los medios de comunicación, de los músicos, de quién?
Es una transición y hay muchas cosas que tienen que ver. El Estado es un factor importante en la medida en que fomente la difusión de artistas y brinde espacios. Porque es difícil organizar una fecha, todo cuesta, tenés más trabas que buena onda. Si diera una mano y regulara ciertas cuestiones, ya sería un paso hacia delante. Y creo que el mercado está regulado por algo viejo, está perdido. En la medida en la que entre músicos y artistas empiece a haber más lugares y más comunión, también se va a ir cambiando el mercado y la manera de consumir el arte. Va a llevar tiempo...

Uno ve algunas puntas de lanza. El éxito creciente de El Mató a un Policía Motorizado suele ser el primer ejemplo dentro del rock.
Ellos son una bandera, un estandarte de ese cambio. Para mí representan a la perfección esto que te estoy diciendo: cambiaron la forma de hacer las cosas, de transmitirlas. Y eso da esperanza, me lo imagino llevado a todo, no sólo en la música... en el mundo editorial, qué sé yo. No sé si uno la va a ver, ojalá, sería mi sueño vivir en un mundo como el que describimos. Quizá suceda dentro de 60 años. Y en este momento de la historia creo que puede ocurrir cualquier cosa. Yo no puedo creer que esta persona gobierne un país, no lo quiero ni nombrar. Entiendo que la corrupción existe y es estructural, pero están legalizando el robo en nuestra cara. Acá la gente tiene hambre, no hay laburo, es real: cierran los negocios, están cerrando comercios.

Bueno, recién hablabas de la importancia del Estado...
Es un paso para atrás gigante, yo venía sintiendo una evolución. De la cultura, del papel del Estado en la cultura. Hubo muchos espacios nuevos, pasaron cosas que no habían sucedido nunca. Por eso digo que en este momento puede pasar cualquier cosa, a veces cuesta ser optimista y uno termina pensando en la destrucción total. Que se pudra todo para empezar de vuelta.


*Atrás Hay Truenos sigue su ruta del bronce con dos fechas imperdibles este marzo. El viernes 10 se presentan en la Fiesta Hacele Caso a tu Espíritu, Volumen 7 y 1/2 junto a, por supuesto, Los Espíritus. El festejo tendrá lugar en Niceto Club (Niceto Vega 5510, CABA) a partir de las 23.59 (!). En tanto, el jueves 16 de marzo, desde las 21 horas, tendrá lugar la Noche Solar. Allí, los neuquinos animarán la jornada junto a Mi Amigo Invencible. ¿Dónde? En el Club Cultural Matienzo (Pringles 1249, CABA).

[Fotos de Atrás Hay Truenos por Medusa Azul]